Jerusalem


Prehistoria

Los primeros rastros de actividad homínida en la región son los restos de huesos de grandes mamíferos cortados, hallados en Bethlehem, a menos de 10 km de Jerusalem. Estos huesos de elefantes, rinocerontes, jirafas y búfalos tienen 1,4-1.8 millones de años de antigüedad, datando así la primera presencia conocida de homínidos en la zona de Jerusalem.

Jerusalem
Ubicación de Israel y Jerusalem. Imagen

Se han descubierto 48 sitios con implementos de piedra, la mayoría de ellos paleolíticos; así como 23 sitios neolíticos, cerca de Jerusalem. Los primeros habitantes de Jerusalem eran cazadores-recolectores que vivían en colinas cubiertas de bosques.

Protohistoria

Cerca del manantial Gihon, en la antigua Jerusalem, al este de la Ciudad de David se han hallado los fragmentos de cerámica más antiguos registrados hasta la fecha, que datan del período calcolítico, IV milenio AEC.

Unas cerámicas halladas en la colina de Ofel, ubicada en la ladera SE del Monte Moriah (o Monte del Templo), ​son evidencia de un nuevo asentamiento permanente en los primeros siglos de la Edad del Bronce temprano, c. 3000-2800 AEC.

Los hallazgos de este período incluyen cerámica, casas rectangulares y los primeros lugares de entierro tallados en la roca. No hay otros restos en la ciudad de David durante cientos de años desde la segunda mitad del III milenio AEC.

Aparentemente, Jerusalem fue destruida y reconstruida en la primera mitad de la Edad del Bronce media. No se sabe nada sobre los conquistadores, excepto algunas tumbas de la época. Solo al comienzo del II milenio AEC vemos los orígenes de la ciudad-estado cananea en Jerusalem.

Primeras Menciones

Los escritos más tempranos que hacen referencia a la ciudad de Jerusalem son los hallados en los Textos de Execración, de cuando Egipto gobernaba Canaán. Estos documentos ilustran una de las formas en que Egipto trataba de mantener leales a sus vasallos.

Los textos de execración son inscripciones que se hacían de los nombres de las ciudades súbditas y sus gobernantes sobre cuencos de arcilla o estatuillas de personas con las manos atadas. Si un vasallo se rebelaba, los magos egipcios romperían el objeto del rebelde y lo enterrarían, para así romper su espíritu, como parte de una práctica de magia empática.

La colección de textos de Berlin, datada del siglo XX-XIX AEC, contiene los nombres de aproximadamente 20 lugares de la región del Levante, entre los que se mencionan Byblos, Damasco, Dan, Jerusalem, Jasor, Tiro, etc.

Fragmentos de cerámica con textos de execración. Imperio Medio de Egipto. Imagen

Estos textos registran los nombres de dos gobernantes de Jerusalem del siglo XX AEC: Shas’an y Y’qar ‘am. Textos de cien años después conservan solo la primera sílaba de un solo gobernante de Jerusalem, “Ba …”. En los textos de execración tardía (siglo XVIII AEC) se vuelve a mencionar a Jerusalem.

La pronunciación exacta del nombre egipcio de la ciudad no está clara en el jeroglífico, pero probablemente sonaba como “rushalimum“. El nombre resuena más claramente en textos acadios posteriores, que se refieren a la ciudad como Urusilimu.

Unos 500 años después de la mención en los textos de execración, Jerusalem es nuevamente citado en las Cartas de Amarna, hacia el siglo XIV AEC, bajo el nombre de Urusalim.

Cartas de Amarna. El Nombre “Urusalim” en escritura acadia cuneiforme

Las Cartas de Amarna son un archivo de correspondencia diplomática, grabada en tablillas de arcilla, entre la administración egipcia y sus representantes en Canaán, Amurru, Mittani y Babilonia, y también con estados vasallos en Siria. Estas cartas consisten en tablillas cuneiformes escritas en su mayoría en acadio, lengua diplomática internacional para este periodo, y abarcan un período de al menos treinta años.

De las 350 cartas, seis fueron enviadas por Abdu-Heba, Rey de Urusalim (o Abdi-Hepa, rey de Jerusalem) c. 1352-1336 AEC. Este rey le suplicaba ayuda a Egipto, el imperio dominante, en sus confrontaciones contra otras ciudades-estado cananeas y los Apiru, sin mayores resultados. Abdu-Heba se quejó en su última carta de que todo estaba perdido y ya no hubo más cartas. No sabemos qué fue de él y su ciudad.

Abdi-Heba, carta 4 (EA 288), Jerusalem. Foto: Einsamer Schütze. Museo de Berlin. Imagen

Estas cartas fueron encontradas en Amarna, nombre árabe moderno de la capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto, Akhetatón, (Horizonte de Atón) fundada por el faraón Amenhotep IV, más conocido como Akhenatón (agradable a Atón). Akhenatón es célebre por haber impulsado transformaciones radicales en la sociedad egipcia, al convertir al dios Atón en la única deidad del culto oficial del Estado, en perjuicio del culto a Amón.

Con el tiempo Urusalim se transformó en el nombre hebreo Yerushalem. Ur significa “ciudad” (origen de urbe, burgo, etc.), y deviene del sumerio, quienes tenían precisamente una ciudad-estado llamada Ur.

Shalem (ShalimSalem o Salim) era una deidad del panteón cananeo, era el dios del crepúsculo, vinculado a la estrella del atardecer Venus. Shalem era hijo de “El”, la deidad principal cananea, el «padre de todos los dioses», con una mortal.

El nombre de Jerusalem hace referencia entonces a la palabra “ciudad” y al dios Shalem, la deidad tutelar local, resultando en “la ciudad de Shalem“.

Luego en la traducción al griego antiguo koiné de la “Biblia Septuaginta”, en el siglo II AEC, derivó en “Ierousalḗm”. En hebreo cambió de “Yerushalem” a “Yerushalaim” que era un final común en los nombres de lugares israelitas antiguos después de 500 EC. Mientras tanto, en Europa, el nombre griego “Ierousalḗm” se convirtió al latín como “Hierosolyma” que luego se transformó “Hierusalem”. Recién a partir del siglo XII comenzó a llamarse “Jerusalem”. Esto explica también porqué “Jerusalem” es el nombre correcto, y no “Jerusalén”.

La ciudad de Jerusalem adoptó el nombre árabe de “Bayt al-Maqdis” luego de la conquista musulmana en 637 EC, traducción del nombre hebreo del Templo de Jerusalem – Beit HaMikdash (Literalmente “Casa Santa”). Desde el siglo IX este nombre en árabe se redujo a “Al-Quds” (“La Santa”) y es así como la sigue llamando los musulmanes en la actualidad.

Relato bíblico

De acuerdo con el relato bíblico, la ciudad de Jerusalem fue fundada por los jebuseos, una tribu cananea que habitaba la zona quienes la llamaron Jebús.

  • Josué 18:28 Zela, Elef, Jebús (que es Jerusalem), Gabaa y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus familias.

También es referida como Salem en ciertos pasajes del Génesis, en los que se indica que el rey de Jerusalem en el tiempo de Abraham era Melquisedec.

  • Génesis 14:18-19 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;

Luego Josué es descrito derrotando a un rey jebuseo llamado Adonisedec.

  • Josué 10:1-2 Cuando Adonisedec rey de Jerusalem oyó que Josué había tomado a Hai, y que la había asolado (como había hecho a Jericó y a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos, tuvo gran temor; porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes.

Estos nombres de reyes jebuseos significan “mi Rey es Sedek” (Melquisedec) y “mi Señor es Sedek” (Adonisedec), en referencia a Sedek, la máxima deidad local de Jebús en tiempos de los jebuseos. Los amonitas lo llamaban “Zaduk“. La palabra sedec en hebreo significa “derecho”, “justo”.

La ciudad de Jerusalem y el Templo de Salomón. Imagen

Según la cronología bíblica, entorno al año 1004 AEC (hace más de tres mil años), el rey David conquista Jebús, convirtiéndola en la capital de su reino.

  • 1 Crónicas 11:4 Entonces se fue David con todo Israel a Jerusalem, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra.
  • Josué 15:63 Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalem, los hijos de Judá no pudieron expulsarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalem con los hijos de Judá hasta hoy.

Según el libro de Crónicas, el rey David le compra unas tierras a Ornan el jebuseo, también llamado Araunah, para construir un altar a Yahvé, lugar donde luego sería el centro del Templo de Salomón. 

  • 1 Crónicas 21:18 Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán jebuseo.
  • 1 Crónicas 21:22 Entonces David le dijo a Ornán: «Concédeme este lugar, para edificar un altar al Señor. Véndemelo por lo que realmente vale, para que el pueblo ya no siga muriendo.»
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Mapa de 1750 de la antigua Jerusalem y sus alrededores. Imagen

Araunah significa el Señor en hitita, y algunos estudiosos que consideran a los jebuseos como hititas han sugerido que Araunah debió ser otro rey de Jerusalem.

El profeta Ezequiel describía el origen de Jerusalem de la siguiente manera:

  • Ezequiel 16:3 Adviértele que así dice el Señor omnipotente: “Jerusalem, tú eres cananea de origen y de nacimiento; tu padre era amorreo y tu madre, hitita.

Los amorreos eran semitas occidentales. En la Biblia, la palabra amorreo se usa a menudo como un término general para las personas en Canaán o aquellos que vivieron en las colinas de Judea. El origen de los jebuseos no está claro, pero vivían entre los hititas y amorreos en las colinas de Judea.

  • Números 13:29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán

Sion

La ciudad jebusea, que se encontraba situada en la actual Jerusalem, era pequeña pero estaba bien fortificada. Tenía dos bastiones principales, uno en el lado norte y otro en el sureste de la ciudad protegiendo el agua. Este último se llamaba Sión, cuyo significado se desconoce.

La palabra Sión (ZionTzion o Tsion), tras la muerte de David, se usó para denominar otras partes de Jerusalem: primero el Monte del Templo, y más tarde el Monte Sión, ninguno de los cuales formaba parte de la ciudad jebusea. Por definición bíblica, Sion es la Ciudad de David.

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Mapa de 1865 de Karl von Spruner de la ciudad de Jerusalem en la antigüedad. Imagen

Como recoge la Biblia en numerosos de sus pasajes (y, especialmente, en Isaías: 60), este nombre se utilizó durante mucho tiempo como referencia no solo de la ciudad, sino también de la noción de Jerusalem como centro espiritual del pueblo judío; y, por extensión, a la Tierra Prometida.

Con el tiempo el término comenzó a emplearse como sinónimo de “Jerusalem”. En el medioevo, Sion lo usaban militares y religiosos católicos para denominar a la orden de Sion durante la primera cruzada (siglo XII).

En siglo XIX, el sionismo o movimiento nacionalista moderno del pueblo judío adoptó el término Sion por consenso general y desde entonces se emplea para designar no solo a Jerusalem, sino a toda la Tierra de Israel.

Una moneda con la inscripción en el anverso de “Zion Libre”, hallada en 2016. El reverso dice «Dos años de la Gran Revuelta», en referencia a la revuelta judía contra los romanos, lo que la fecha en el año 67 EC. Imagen

Uno de los pasajes bíblicos más famosos que hacen referencia al término se encuentra en el salmo 137: Junto a los ríos, en Babilonia, allí nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sion.

El anhelo de volver a Sión, que comenzó en el exilio de Babilonia que se fue repitiendo a lo largo de los distintos y prolongados destierros del pueblo judío, quedó plasmado en el himno nacional de Israel, el Hatikva (1878).

Mientras en lo profundo del corazón
palpite un alma judía,
y dirigiéndose hacia el Oriente
un ojo aviste a Sion,

no se habrá perdido nuestra esperanza;
la esperanza de dos mil años,
de ser un pueblo libre en nuestra tierra:
la tierra de Sion Jerusalem.

Hatikva («La Esperanza»)

Monte Moriah o Monte del Templo

El Monte Moriah o Monte del Templo tiene un peso simbólico muy significativo en el texto bíblico ya que fue ahí mismo donde tuvieron lugar una serie de hitos, como el sacrificio (no concretado) de Isaac por su padre Abraham, la ubicación del altar de David para Jehová y la edificación del Templo de Salomón:

  • Génesis 22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
  • 1 Crónicas 21:26 Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y ofrendas de paz, e invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto.
  • 2 Crónicas 3:1 Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalem, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo.
Elementos de la zona del Templo de Salomón. Imagen

El Templo de Jerusalem

El Primer Templo fue construido por el Rey Salomón (por eso también se lo llama Templo de Salomón) c. 960 AEC y fue concebido para ser el santuario principal del pueblo de Israel, en reemplazo del tabernáculo. Contenía en su interior el Arca de la Alianza, el candelabro de los siete brazos y demás elementos litúrgicos.

Templo de Salomón. Imagen

Se localizaba en la explanada del monte Moriah, en la ciudad de Jerusalem, donde se ubican en la actualidad la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa.

Gráfico de
Superposición del Templo de Herodes con El Domo de la Roca. Imagen

Fue saqueado por el faraón Sisac (Sheshonq I) en 925 AEC y destruido por los babilonios durante el tercer asedio de Nabucodonosor II a Jerusalem en 587 AEC, momento en que decretó el exilió a gran parte de la población del Reino de Judá a Babilonia.

Luego de la conquista de Ciro II el Grande, rey aqueménida de Persia (circa 580-530 AEC), sobre el imperio babilónico, c. 540 AEC, permitió el regreso a Jerusalem de las comunidades judías deportadas en Babilonia (como también consta en Esdras 1). 

Al retorno del cautiverio se planificó la reconstrucción del Templo, desaparecido para ese entonces hacía ya siete décadas, junto con la reorganización del Reino de Judá.

El Segundo Templo fue completado por Zorobabel en 515 AEC (durante el reinado del persa Darío I). El Segundo Templo, mucho más modesto que el primero, ya no contaba con el Arca de la Alianza, que contenía las Tablas de la Ley, ni la vara de Aarón ni la mayoría de los demás objetos sagrados ya que estos fueron robados durante la conquista de Jerusalem por Nabucodonosor.

Alrededor del 19 AEC, el rey Herodes el Grande comenzó una masiva renovación y expansión del Templo. Este fue prácticamente demolido y se construyó uno nuevo en su lugar, por eso la nueva estructura es referida algunas veces como el Templo de Herodes. 

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El Templo de Herodes. Imagen

En el 66 EC, la población judía se rebeló en contra del Imperio romano. Cuatro años después, el 70 EC, las legiones romanas bajo las órdenes de Tito reconquistaron y luego destruyeron la mayor parte de Jerusalem y el Segundo Templo.

El arco de Tito, levantado en Roma para conmemorar la victoria de Tito en Judea representa los soldados romanos llevándose la Menorah del Templo. Jerusalem fue arrasada por el Emperador Adriano nuevamente en 135 EC.

El candelabro de siete brazos (Menoráh) entre los objetos extraídos del Templo de Jerusalem. Relieve del Arco de Tito, Roma. Imagen

El Muro de los Lamentos, Muro Occidental o simplemente Kotel (muro en hebreo), es el último vestigio que quedó del Segundo Templo luego de la destrucción por el ejercito romano.

El Kotel es solo una pequeña parte del muro de contención occidental que circundaba el Har Abayit (Monte del Templo), lugar donde se ubicaba el Templo de Jerusalem, que a su vez estaba localizado en el Monte Moriah.

Kingdom Holidays - Western Wall in Jerusalem - photo taken by Noam Chen for the Israeli Ministry of Tourism
Vista aérea del Kotel. Imagen

El muro mide unos 485 metros de largo pero solo unos 60 metros son visibles al público ya que el resto de su extensión está enterrada bajo el barrio musulmán de la ciudad.

Las piedras del Muro del período de Herodes se caracterizan por su elaborado tallado con un marco en bajo el relieve. La piedras fueron cortadas con tal precisión que están simplemente encastradas, sin cemento. La mayoría de las piedras que podemos ver en el Kotel tienen entre 1 y 3 metros de largo.

Piedras herodianas
Bloques de piedra del Kotel. Imagen

En los túneles subterráneos del Muro Occidental se pueden observar construcciones de distintas épocas, en varios niveles de profundidad, además de los impresionantes bloques de piedra de las bases del muro.

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Túnel subterráneo del Muro Occidental. Imagen

Hay un bloque de piedra en particular, conocido como Western Stone, que deslumbra por su impresionante tamaño, y es de hecho el más grande de todo el complejo. Pesa 517 toneladas y mide unos 13,6 metros de largo, 3 de alto y 3,3 de ancho aprox.

Bloque monolítico Western Stone. Imagen

Este megalito es solo comparable con los de los cimientos del Templo de Júpiter en Baalbek, Líbano (a escasos 265 km en línea recta), de aprox. el doble de tamaño.

Cimientos Templo de Jupiter – Baalbek
Ver publicación: Megalitismo

Domo de la Roca

La Cúpula de la Roca o el Domo de la Roca (en árabe‎ Qubbat al-Sakhrah, en hebreo Kippat ha-Sela) es un monumento situado en el centro del Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas.

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Domo de la Roca. Imagen

Los musulmanes creen que la roca que se encuentra en el centro de la Cúpula, llamada «Roca Fundacional», es el punto desde el cual Mahoma ascendió a los cielos para reunirse con Dios, acompañado por el ángel Gabriel. En honor a dicho episodio de la vida de Mahoma, el noveno califa, Abd al-Malik, construyó el edificio inaugurándolo en el año 691 EC.

Para los credos judío y cristiano, según los relatos del Génesis, fue en ese lugar donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac por orden de Yahveh. El islam recoge también la tradición del sacrificio de Abraham (Ibrahim en árabe), aunque en la versión islámica el hijo no era Isaac sino el primogénito, Ismael.​

Según la tradición judía, desde esta primera piedra se construyó el mundo. Allí fue erigido el Sanctasanctórum, la parte más sagrada del templo de Jerusalem. De esta forma, la «Roca Fundacional» es considerada un lugar sagrado para las tres religiones monoteístas.

Cronología política de Jerusalem

Antigüedad

Poco tiempo después de la construcción del Segundo Templo Jerusalem fue asediada, conquistada y en gran parte destruida por una coalición de estados vecinos, en el año, c. 485 AEC. Alrededor del año 445 AEC, el rey Artajerjes I de Persia emitió un decreto por el que permitía la reconstrucción de la ciudad y de sus murallas. Jerusalem recuperó su papel como capital de Judá y centro del culto judío.

En 332 AEC Alejandro Magno conquistó el Imperio persa y la ciudad no sufrió destrucciones. A la muerte de Alejandro, Judá (o Judea) y Jerusalem pasaron a quedar en manos de la dinastía ptolemaica bajo el reinado de Ptolomeo l.

En el año 198 AEC, el imperio seléucida tomó el control de la ciudad liderado por Antíoco III. Sin embargo, el intento por parte de los seléucidas de helenizar Jerusalem llegó a su fin con el triunfo de la rebelión de los macabeos, encabezada por Matatías y sus cinco hijos contra Antíoco IV Epífanes. Con la toma de control de los asmoneos, Jerusalem se convertiría en la capital de su reino y conocería un periodo de relativa independencia.

Finalmente Jerusalem es conquistada, junto con todo el reino, por las tropas romanas de Pompeyo en el 64 AEC después de derrotar a los restos del Imperio seléucida. Sin embargo, poco después de la conquista y anexión romana llegó una invasión parta en apoyo de un contendiente rival al trono asmoneo, y de la lucha entre las fuerzas pro-romanas y las pro-partas emergería un líder idumeo llamado Herodes. Cuando Roma prevaleció en la disputa con los partos, instaló a Herodes como rey de un estado cliente. 

Herodes I el Grande restauró y embelleció la ciudad construyendo murallas, torres y palacios, así como expandiendo el Templo. Poco después de la muerte de Herodes, en el año 6 EC, Roma asumió el control directo de lo que pasó a denominarse la Provincia de Judea. A partir del año 33 aproximadamente existió una iglesia cristiana creciente en Jerusalem, donde además se celebró el denominado Concilio de Jerusalem alrededor del año 49.

Dominio Romano/Bizantino (70 – 638)

En el año 66 tuvo lugar la primera guerra judeo-romana, que supuso el asedio y la toma de la ciudad por parte de Tito en el año 70, lo que derivó en la devastación de gran parte de la ciudad y en la segunda destrucción del Templo de Jerusalem.

El historiador contemporáneo Flavio Josefo describió la destrucción de la ciudad afirmando que “la ciudad fue tan metódicamente arrasada por aquellos que la demolieron hasta sus cimientos que nada quedó en ella que pudiese persuadir al visitante de que aquello había sido alguna vez un lugar habitado”.

El proyecto de reconstrucción del emperador romano Adriano incluía renombrar la ciudad de Jerusalem como Aelia Capitolina y reconstruirla al estilo de una ciudad romana. Además, a los judíos se les prohibió el acceso a la ciudad so pena de muerte, con la excepción de un día al año, el Tisha B’Av, el principal día de ayuno y abstinencia del judaísmo.

Estas medidas desencadenaron la rebelión de Bar Kojba entre los años 132 y 135, la cual fue diezmada, lo que dio inicio a la diáspora judía. Tras su victoria contra los judíos, Adriano unificó la Provincia de Judea con varios territorios vecinos y la rebautizó con el nombre de Siria Palestina.

El cambio de nombre de Jerusalem a Aelia Capitolina y de la Provincia de Judea a Siria Palestina tuvo como fin completar la disociación del pueblo judío con Judea.​ El término “Palestina” tiene su origen en la palabra “filisteo”, al que los judíos aludían como “P’lishtim“, los acadios “Palastu” y los egipcios “Palusata“.

El pueblo filisteo era inmigrante en la tierra del Levante. Se asentó en la zona costera en el siglo XII AEC proveniente con toda certeza del Sur de Europa, tal como surge de un estudio genético del único cementerio filisteo hallado hasta el momento, en la ciudad de Asheklón, y muy probablemente de Creta, dada la similitud de sus objetos de cerámica con el estilo micénico. 

Para el año 135 ya hacía siglos que no habitaban más el territorio, de hecho no hay más rastros de ellos en la región desde que Nabucodonosor II arrasó las ciudades filisteas hacia el año 600 AEC y deportó a su población a Babilonia.

Mapa del sur del Levante mediterráneo, ca. 830 AEC. Imagen

Hacia fines del siglo IV, después de la adopción del cristianismo por el emperador Constantino en 313 y de la fundación del Imperio Bizantino, la Tierra de Israel pasó a ser un país predominantemente cristiano. Se construyeron iglesias en los Lugares Santos cristianos en Jerusalem, Belén y la Galilea, como la Iglesia del Santo Sepulcro en 326, y se establecieron monasterios por todo el país.

En el año 614 el Imperio sasánida conquistó la ciudad mediante un firme asedio de 21 días, y la retuvo hasta el año 629, cuando las tropas bizantinas del emperador Heraclio la recuperaron.

Dominio Árabe (638 – 1099)

La Jerusalem bizantina fue conquistada por los ejércitos árabes de Umar ibn al-Jattab en el año 638.​ La relación del Islam con Jerusalem comenzó en el año uno de la Hégira (623), cuando los musulmanes miraban hacia esta ciudad cuando realizaban sus oraciones diarias. Este rito se mantuvo hasta el 636 año en que (la quibla) cambió a La Meca.

Durante los siguientes cuatrocientos años la importancia de Jerusalem decayó mientras los diferentes poderes árabes competían por su control. Jerusalem fue conquistada en 1073 por el comandante turco selyúcida Atsız.

Los Cruzados (1099 – 1291)

En 1095 el papa Urbano II predicó en el Concilio de Clermont la Primera Cruzada, dirigida a recuperar Jerusalem de los musulmanes. En 1099, la ciudad fue conquistada por los cruzados, quienes masacraron a la mayoría de sus habitantes musulmanes y judíos, creando el Reino de Jerusalem. Poco tiempo antes de esta conquista, el todavía gobernante fatimí expulsó a la población cristiana de Jerusalem.

En 1187, el sultán de Egipto y Siria, Saladino, tomó Jerusalem nuevamente y permitió a judíos y musulmanes volver a asentarse en la ciudad. Jerusalem pasó pacíficamente a manos de los cristianos como resultado del tratado acordado en 1229 entre el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico II y el sultán ayubí de Egipto al-Kamil, que supuso el fin de la Sexta Cruzada.

En 1244, Jerusalem fue saqueado por los tártaros jorezmitas, quienes diezmaron la población cristiana de la ciudad y expulsaron a los judíos. Los jorezmitas fueron a su vez expulsados por los ayubíes en 1247. La continua reiteración de conflictos hicieron declinar rápidamente la población de Jerusalem, y cuando Nahmánides la visitó en 1267 solo encontró a dos familias judías de entre un total de 2.000 habitantes, 300 de los cuales eran cristianos y el resto musulmanes.

Dominio Mameluco (1291 – 1517)

Los mamelucos se apoderaron de la región en 1291, con la reconquista de Acre. Como querían evitar los intentos de recuperación por parte de los cristianos se ocuparon de destruir las ciudades y los puertos, así como de interrumpir el comercio internacional.

En poco más de doscientos años de dominio mameluco, la región se convirtió en una zona de pobreza económica e intelectual. La zona estaba en ruinas.

Dominio Otomano (1517 – 1918)

En 1517, Jerusalem pasó a formar parte del Imperio Otomano junto con el resto de la región. La ciudad disfrutó de un próspero periodo de renovación y cierta libertad religiosa bajo el mandato de Solimán el Magnífico.

Solimán elevó al imperio turco a su máximo esplendor tanto por las conquistas realizadas, como por las leyes, creaciones intelectuales y obras arquitectónicas. En 1538 fue construida la muralla que hoy rodea la Ciudad Vieja.

Entretanto la población judía había crecido, por lo que en 1860 se construyó el primer barrio fuera de las murallas de la ciudad vieja de Jerusalem, incrementándose a siete más en el siguiente cuarto de siglo, tanto por crecimiento natural del grupo como por la llegada de inmigrantes judíos.

El hebreo, que era una lengua muerta salvo para el rito religioso judío, había revivido gracias a Eliezer Ben Yehuda, quien en 1881 emigró a lo que hoy es Israel y se dedicó a promover el uso del hebreo como idioma cotidiano. Su legado sumado a la labor Teodoro Herzl, fueron el cimiento sobre el que se construyó el Sionismo.

La Ciudad Vieja a principios de 1900. Las dos cúpulas en el barrio judío (parte inferior de la foto), son las de las sinagogas Hurva y Tiferes Yisrael. Imagen

Arqueología

Debido a las sucesivas conquistas de la ciudad, con sus respectivas destrucciones y reconstrucciones, no se suelen hallar piezas voluminosas en las excavaciones pero sí se han encontrado pequeños objetos de inmenso valor arqueológico e histórico.

Bulla del rey Ezequías

En las excavaciones del sitio arqueológico conocido como la “Ciudad de David y Monte del Templo”, en la colina de Ophel, al lado de la muralla de la ciudad vieja de Jerusalem, se encontró en 2015 una bulla (huella que deja un sello sobre una pieza de arcilla) de 2.700 años de antigüedad.

La bulla ovalada –que mide 1.27 centímetros de ancho– es del siglo VIII AEC y fue propiedad nada menos que de Ezequías, Rey de Judá.

La bulla. Imagen

La impresión en la arcilla lleva una inscripción en la antigua escritura hebrea que se traduce como: “Perteneciente a Ezequías [hijo de] Acaz, rey de Judá”.

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La bulla con un sol de dos alas hacia abajo, flanqueado por dos símbolos ankh que simbolizan la vida. Imagen

“El sello del rey era sumamente importante. Podría haber sido un asunto de vida o muerte, por lo que es difícil de creer que alguien más tuviera el permiso para usar el sello. Por lo tanto, es bastante razonable asumir que estamos hablando de una impresión hecha por el rey mismo, haciendo uso de su propio anillo”, dijo la Dra. Eilat Mazar, directora de la excavación en la cima de la Ciudad de David.

Las excavaciones de Ophel al pie de la pared sur del Monte del Templo en Jerusalem. Imagen

El rey Ezequías, quien reinó desde aproximadamente el año 727 hasta el 698 AEC, es referido favorablemente en la Biblia.

  • II Reyes 18:5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él [Ezequías] entre todos los reyes de Judá.

Bulla del profeta Isaías

A solo 3 metros de donde se hallaría la bulla de Ezequías, pero en 2009, se encontró una pequeña bulla de hace 2.700 años y que lleva inscrito el nombre del profeta judío Isaías, precisamente quien le da nombre a uno de los libros que conforman La Biblia.

Bulla de Isaías. Imagen

La esfera, que no está competa, tiene aproximadamente un centímetro de diámetro y está estampada con el nombre de Yesha’yah (Isaías, que en hebreo significa “Yahveh es salvación”). A continuación aparecen las letras NVY, que son las tres primeras letras de la abreviatura de la palabra hebrea que significa “profeta” y que se deletrea nun-beit-yod-aleph.

BULLA DE ISAÍAS - RECONSTRUCCIÓN
BULLA DE ISAÍAS – RECONSTRUCCIÓN Este dibujo de la inscripción muestra las letras vavheh, y aleph reconstruidas. Imagen

“Si la A (de aleph) estaba o no presente es imposible de determinar, ya que la bulla se rompe después de la yod. Pero si hubiera estado, el sello completo habría dicho ‘Isaías el Profeta’. Pero la ausencia de esa letra final deja abierta la posibilidad de que simplemente sea el nombre Navi”, apunta la Dra. Mazar. En las bullas, comúnmente se hacía referencia al nombre del padre. Pero el progenitor del famoso profeta hebreo no era Navi, sino Amoz.

Isaías fue uno de los mayores profetas de Israel. La tradición hebrea cree que nació c. 765 AEC en Jerusalem y el cristianismo le atribuye el anuncio del nacimiento, el sacrificio y la gloria de Jesús. Pese a ser el supuesto autor del primer libro de los Profetas Mayores de la Biblia, no había – hasta ahora – evidencias arqueológicas de su existencia real.

Según la versión bíblica Isaías habría sido consejero del rey Ezequías de Judá. ”Si el sello es realmente del profeta, no debería ser una sorpresa descubrir esta bulla junto a otra que lleva el nombre del rey Ezequías dada la relación entre ambos que describe la Biblia”, explica Eilat Mazar.

Vista del Templo de Jerusalén. La bulla apareció en una excavación situada en la zona inferior derecha
La bulla apareció en una excavación situada en la zona inferior derecha. Imagen

Mazan y su equipo consideran que, aunque este descubrimiento no constituye prueba definitiva de la existencia de Isaías, “sigue siendo un hallazgo extraordinario”. “Solo las personas con un estatus elevado usaban sellos. Y este estaba muy cerca de la bulla de Ezequías, uno de los reyes más importantes de la historia de Israel, lo que abre una posibilidad plausible de que perteneciera al Isaías bíblico”, añade.

Según el Libro de Isaías, la colaboración entre el monarca y el profeta fue básica para resistir el asedio de los asirios (gracias a la intervención divina) cuando quisieron conquistar Jerusalem. “La Biblia deja claro que ninguna otra figura estaba más cerca del rey Ezequías que el profeta Isaías”, recuerda Eilat Mazar.

Bulla de Nathan-Melech

Se halló en la ciudad de David en 2019 una pequeña impresión de arcilla del siglo VIII AEC, que lleva una inscripción que menciona a un miembro de la corte del rey bíblico Josías.

La bulla en cuestión, de apenas 1 cm de ancho, lleva una inscripción en la que se lee: (perteneciente a) Nathan-Melech, Siervo del Rey

La inscripción que hace referencia a Nathan-Melech / foto Eliyahu Yanai. Imagen

El bíblico Nathan-Melech se menciona en 2 Reyes 23:11:

  • Y quitó los caballos que los reyes de Judá habían dado al sol, a la entrada de la casa del Señor, junto a la cámara del oficial Nathan-Melech, que estaba en el recinto; y quemó con fuego los carros del sol

Según el Dr. Anat Mendel-Geberovich, de la Universidad Hebrea de Jerusalem, aunque no es posible determinar con toda certeza que el Nathan-Melech mencionado en la Biblia sea el mismo que el dueño del sello, ciertamente existen detalles que los relacionan. Por ejemplo, el hecho de que se le mencionase solo por su nombre de pila indica que era una persona por todos conocida y por tanto no había necesidad de añadir su linaje familiar (“hijo de”).

“Lo importante es que no solo se encontraron en Jerusalem, sino que se encontró dentro de su verdadero contexto arqueológico”, explicó el Dr. Yiftah Shalev, arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

La pieza de cerámica de 2.600 años de antigüedad, que pudo formar parte de un anillo que su propietario utilizaba para firmar documentos, apareció en las ruinas de un edificio destruido por el fuego en 586 AEC, durante la toma de Jerusalem por Nabucodonosor II de Babilonia.

Bulla del Gobernador de Jerusalem

Cerca de la plaza del Muro Occidental, en una excavación de una estructura del Primer Templo, se halló en 2017 una impresión de arcilla de 2.700 años de antigüedad.

Encontrado a 100 metros del Muro Occidental de Jerusalém, el sello del período del Primer Templo publicado en diciembre de 2017 lleva una inscripción que dice: "Al gobernador de la ciudad". (Clara Amit, Autoridad de Antigüedades de Israel)
Bullo con la inscripción “Al gobernador de la ciudad”. Crédito: Clara Amit. Imagen

El objeto, inscrito en una antigua escritura hebrea, reza la frase: “al gobernador de la ciudad”, lo que indica que probablemente se adjuntó a un envío o se envió como un recuerdo en nombre del gobernador.

El pequeño objeto de arcilla cocida (13 x 15 mm y 2-3 mm de espesor) tiene una imagen e inscripción. En la parte superior de la impresión, dos figuras de pie vistiendo prendas de rayas hasta las rodillas se enfrentan entre sí.

Las excavaciones de la IAA en la plaza del Muro Occidental de Jerusalem, donde fue descubierto el sello del período del Primer Templo, con la inscripción "Al gobernador de la ciudad", en diciembre de 2017. (Shlomit Weksler-Bdolah)
Las excavaciones en la plaza del Muro Occidental de Jerusalem. (Shlomit Weksler-Bdolah). Imagen

“Es compatible con la interpretación bíblica de la existencia de un gobernador de la ciudad en Jerusalem hace 2.700 años”, declaró Shlomit Weksler-Bdolah, directora de las excavaciones en la plaza del Muro Occidental en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

La plaza del muro occidental donde hallaron la bulla. Image

En la Torá hay dos casos en los que se menciona a gobernadores de Jerusalem: en II Reyes, Josué aparece como el gobernador de la ciudad en los días de Ezequías, y en 2 Crónicas, Maaseías es nombrado gobernador de la ciudad en los días de Josías.

Sello de Adenyahu, jefe de ministros del Rey

Un sello metálico de 2.600 años de antigüedad con el nombre Adenyahu y su cargo – una posición ministerial de alto rango – fue descubierto en una excavación en 2013 cerca del Muro Occidental.

La pieza lleva inscrito el texto “Adenyahu Asher Al HaBayit”, que significa “Adenyahu por Nombramiento de la Casa”, el papel más prominente en la corte del rey en el Reino de Judea, que aparece por primera vez en la lista de ministerios de Salomón.

Resultado de imagen para Sello Con Nombre Hebreo De 2.600 Años De Antigüedad Encontrado Cerca Del Muro Occidental
El sello fue utilizado por el jefe de ministros en el reino de Judá. Imagen

El sello, de un centímetro de ancho, data del siglo VII AEC, el período del Reino de Judea y fue hallada en las excavaciones próximas al Muro Occidental.

El término bíblico ‘Asher Al HaBayit’ fue el cargo ministerial de mayor rango por debajo del rey durante los reinados de los reyes de Judea e Israel, es indudablemente de gran importancia”, según Shukron, arqueólogo a cargo de la excavación por la Autoridad de Antigüedades de Israel.

En la Torá aparece el nombre de Adoniyahu/Adonías, aunque no se trata de la misma persona, en 2 Samuel 3:4, siendo el cuarto hijo del Rey David, junto a su consorte Jaguit.

Inscripción más antigua de Jerusalem

En una excavación bajo el Centro de Convenciones de Jerusalem (Binyanei Ha’Uma) se halló en 2018 parte de una columna de piedra con una inscripción en hebreo de “Jerusalem” de 2.000 años de antigüedad.

Foto: Danit Levy / Autoridad de Antiguedades de Israel. Imagen

La piedra estaba en una columna de un edificio romano, donde aparece la inscripción aramea, escrita en letras hebreas características de la época del Segundo Templo (s. I EC) y los expertos aseguran que data de la época del reinado de Herodes el Grande.

(AFP)
Fragmento de la columna con la inscripción. Imagen

La inscripción completa dice “Hananiah, hijo de Dódalos de Jerusalem“, y es el registro más antiguo en hebreo que deletrea el nombre de la ciudad, tal y como se pronuncia hoy.

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