“Hombre Dragón”, una nueva especie humana


El cráneo de Harbin, uno de los fósiles humanos mejor conservados, ha sido calificado en un nuevo estudio que le acaban de realizar como perteneciente a una especie denominada Homo longi, que se traduce como “Hombre Dragón”, un nuevo linaje humano que puede ser nuestro pariente más cercano. Otra vuelta de tuerca en la compleja evolución humana.

El fósil es el cráneo humano más grande que se conoce y tiene 146.000 años, lo que le sitúa el Pleistoceno Medio, una de las épocas más dinámicas en la migración de especies humanas.

La propuesta de estos científicos es un nuevo clavo en el ataúd de esa teoría que ve en el Homo sapiens una especie única y elegida, pues indica que hace unos 200.000 años había en la Tierra siete especies humanas diferentes que en ocasiones compartían hábitat e incluso tenían sexo e hijos. “Serían los sapiens, neandertales, Homo daliensisHomo erectus, el hombre de flores, el de Luzón y esta nueva”, explica Chris Stringer, investigador del Museo de Historia Natural de Londres y coautor de dos de los estudios sobre el hombre dragón. Y a estas habría que sumar al Homo de Nesher Ramla, el posible ancestro de los neandertales cuyos restos recientemente hallados en Israel.

El cráneo de Harbin, uno de los fósiles humanos mejor conservados del mundo que acaba de ser estudiado. Imagen

Aunque fue descubierto en la década de 1930 en la ciudad de Harbin, en la provincia china de Heilongjiangpermaneció oculto (guardado por la familia del hombre que lo encontró) hasta 2018, cuando fue donado a la Academia de Ciencias de China. Recién en 2021 fue estudiado por un equipo multidisciplinario chino y sus hallazgos se publicaron en tres artículos publicados en la revista The Innovation.

Los científicos han catalogado al fósil en una nueva especie humana a la que ha llamado Homo longi u “Hombre Dragón” revolucionando aún más la visión actual de la evolución humana. “El cráneo combina características primitivas y derivadas que lo distinguen de todas las demás especies de Homo”, afirma el profesor de paleontología de la Universidad Hebei GEO. Quiang Ji, quien, por eso ha decidido considerarlo una nueva especie y bautizarlo Homo longi.

Su nombre proviene de la provincia en la que se descubrió el espécimen, Heilongjiang, que en mandarín significa “Río del Dragón Negro” (Hei-long-jiang), de ahí el apodo de “Hombre Dragón”.

Según describen sus autores, el enorme cráneo podía albergar un cerebro de tamaño comparable al de los humanos modernos, aunque tenía unas cuencas oculares más grandes y casi cuadradas, gruesas crestas de las cejas, una boca ancha y dientes de gran tamaño.

Los científicos creen que se trata del cráneo de un varón de unos 50 años de edad, que vivía en un entorno boscoso y de llanura aluvial como parte de una pequeña comunidad y que como los sapiens, cazaban, recolectaban frutas y verduras, y “quizás incluso pescaban”, explica Xijun Ni, profesor de primatología y paleoantropología de la Academia China de Ciencias.

Los Homo longi eran humanos fuertes y robustos y sus posibles interacciones con el Homo sapiens podrían haber moldeado nuestra historia. Imagen

Por su gran tamaño y el lugar donde se encontró el cráneo, los investigadores sugieren que Homo longi pudo adaptarse a entornos difíciles, dispersarse por toda Asia e, incluso, haberse encontrado con el Homo sapiens durante el Pleistoceno medio.

Los autores llegan a una segunda conclusión y sugieren que, Homo longi es uno de nuestros parientes homínidos más cercanos, incluso más que los neandertales. “En nuestros análisis, el grupo de Harbin está más estrechamente vinculado a Homo sapiens que los neandertales, es decir, Harbin compartió un ancestro común más reciente con nosotros que los neandertales”, dijo a la AFP el coautor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres. “Si se consideran especies distintas, entonces ésta es nuestra especie hermana (más estrechamente relacionada)”.

Cráneo Hombre Dragón. Imagen

Para los autores, los Homo longi eran humanos fuertes y robustos y sus posibles interacciones con el Homo sapiens podrían haber moldeado nuestra historia. ”En conjunto, el cráneo de Harbin nos proporciona más pruebas para entender la diversidad de los Homo y las relaciones evolutivas entre estas diversas especies y poblaciones de Homo. Hemos encontrado nuestro linaje hermano perdido hace tiempo”, concluye Ni.

Por su parte, el paleoantropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Antonio Rosas está de acuerdo en que los análisis de este fósil humano pueden “influir fuertemente en la investigación futura sobre la evolución humana”, y reconoce que los rasgos morfológicos del rostro pueden ser, de hecho, “características primitivas heredadas de un ancestro común”. ”Sin duda, el debate está servido”, concluye el paleoantropólogo del CSIC.

Fuentes:

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