Lagash: la ciudad-estado más grande


Lagash, una de las ciudades más importantes de la antigua Mesopotamia, fue un centro político, religioso y cultural que floreció entre el tercer y segundo milenio AEC. La ciudad fue establecida circa 2900 AEC o incluso antes, durante el período protodinástico sumerio, y tuvo su apogeo durante 2500–2300 AEC, bajo gobernantes como Eannatum, Urukagina y Gudea.

Ubicada en lo que hoy es el sur de Irak, Lagash fue una de las primeras y más influyentes ciudades-estado sumerias y desempeñó un papel crucial en el desarrollo de la civilización mesopotámica.

Lagash, junto con Girsu (la actual Telloh) y Niĝin (la actual Tell Zurghul), formó la ciudad-estado más grande del sur de Mesopotamia con un territorio aprox. de unas 600 hectáreas.

Sus restos conforman una baja y larga línea de montículos de ruinas, conocida actualmente como Tell al-Hiba en Irak, al noroeste de la unión del Éufrates con el Tigris.

Vista aérea de las excavaciones francesas a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX en Girsu (Museo Británico). Imagen

Lagash representa uno de los primeros ejemplos de una sociedad compleja, jerarquizada y centralizada. Su urbanismo revela una organización social y económica avanzada: barrios especializados, templos monumentales, talleres, canales de irrigación.

Fue pionera en el desarrollo urbano, en la organización del estado, en el pensamiento religioso y en la expresión escrita. Nos muestra cómo surgieron la ley, el poder, la guerra y la cultura en los albores de la civilización.

Tablilla de piedra de Tello (antigua Girsu), ca. 2800 AEC. Museo Penn. Imagen

Sus restos permiten estudiar la transición del poder local al imperial, desde las ciudades-estado sumerias hasta el dominio acadio y neosumerio. Sus principales hallazgos arqueológicos abarcan templos, inscripciones, artefactos administrativos y objetos de arte, que revelan aspectos claves de la religión, el gobierno, la economía y la vida cotidiana en la antigua Sumer.

Gobernantes y Dinastías

  • Primera dinastía de Lagash: Enhengal (en el 2550 AEC); Lugal-Scha-Gen-Sur (2510 AEC); Ur-nansche (2480 AEC); Akurgal (2450 AEC); Eannatum (2445 AEC); Inannatum I. (2440 AEC); Entemena (2400 AEC); Inannatum II. (2390 AEC); Enitarzi (2385 AEC); Lugalanda (2384–2378 AEC); Urukagina (2378–2371 AEC)

Ur-Nanshe fue un gobernante (énsi) de la ciudad-estado de Lagash que vivió hacia el siglo XXVI AEC (período Dinástico Arcaico) del que se tienen varios registros arqueológico-históricos. Fue sucesor de Lugalshagengur, quien a su vez sucedió a Enhegal, el primer ensi de la ciudad del que se tiene referencia. Sin embargo no pertenecía a esa familia real, por lo que es posible que usurpase el trono. Fue sucedido por su hijo, Akurgal.

Relieve de Ur-Nanshe. Imagen

Un siglo después de Ur-Nanshe, Urukagina tomó el poder de Lagash luego de derrocar a Lugalanda y su esposa, que con una sucesión de sacerdotes, habían abusado del poder usando tierras que pertenecían al templo e imponiendo al pueblo grandes impuestos. Tomó el título de ensi, afirmando que había sido nombrado por la divinidad, como era habitual en aquella época.

«Cuando Ningirsu, guerrero de Enlil, dio la realeza a Lagash eligiendo entre infinidad de personas, éste reformó las costumbres de los tiempos anteriores, aplicando las instrucciones que Ningirsu, su señor, le había dado… Él [Urukagina] amnistió a los habitantes de Lagash presos por deudas, o por cantidades reclamadas, o por el grano (que faltaba) en los almacenes, o por robo, o asesinato, y los puso en libertad…»

Aquí, la palabra «libertad» («ama-gi ») aparece por primera vez en la historia registrada. Literalmente, ama, «madre» y gi, «retornar, volver», se lee como «regreso a la madre», una metáfora del retorno a la libertad del estado original y que puede traducirse como «libertad«.

Cono de arcilla de Urakagina donde se detallan sus reformas contra los abusos de los «días de antaño». Imagen

Limitó el poder del sacerdocio y de los grandes terratenientes, y adoptó medidas contra la usura, los controles onerosos, el hambre, el robo, el asesinato y la confiscación de bienes y personas. Disminuyó los impuestos y condonó deudas, concedió la exención de impuestos a huérfanos y viudas, y obligó a la ciudad a pagar los gastos de los funerales. También abolió la poliandria (poligamia para la mujer), con pena de lapidación.

En resumen trató de reducir las diferencias entre las clases sociales eliminando o minimizando las prerrogativas que se habían atribuido el monarca y su familia, y a los funcionarios públicos Como él mismo afirma: «La viuda y el huérfano ya no estaban a merced del hombre poderoso».

Fragmento de cono con una parte del texto de las reformas de Uruinimgina (Urukagina) – Museo del Instituto Oriental, Universidad de Chicago. Imagen

Para reglamentar todo esto, expidió el primer código legal registrado por la historia. Aunque no se ha descubierto el texto original, gran parte de su contenido puede deducirse de otras referencias que se han encontrado.

Por otro lado, si bien el Código de Urukagina no es un código completo, se trata de un conjunto de reformas que representan un esfuerzo temprano por establecer un marco legal que protegiera a los más débiles y restringiera el poder de las autoridades.

  • Segunda dinastía de Lagash: Ki-Ku-Id (2260 AEC); Engilsa (2250 AEC); Ur-A (2230 AEC); Lugalushumgal (2200 AEC); Puzur-Mama; Ur-Utu; Ur-Mama; Lu-Baba; Lugula; Kaku; Urbaba (2164-2144 AEC); Gudea (2144-2124 AEC); Urningirsu (2124-2119 AEC); Pirigme (2119-2117 AEC); Ur-GAR (2117-2113 AEC); Nammahani (2113-2110 AEC)

Gudea es considerado el ensi (gobernador) más célebre y conocido de la ciudad de Lagash, y es recordado como un gobernante piadoso, constructor, justo y sabio. Al finalizar su gestión, dejó estatuas con inscripciones; cilindros literarios y obras públicas.

Gudea Rey de Lagash

Construyó numerosos templos y palacios, y ha dejado una gran serie de retratos votivos suyos de los cuales se encontraron más de 30 estatuas esculpidas en roca volcánica (diorita azul o dolerita negra). Esto habla también de su vanidad e idea de culto a la personalidad. En la actualidad, la mayoría de las mismas se encuentran en la colección del Louvre.​

Aparece vestido siempre como sacerdote, con túnica larga con un manto que deja un brazo al descubierto y las manos juntas en actitud de oración. Tuvo una visión de gobierno muy influyente para siglos posteriores.

Una serie de inscripciones de Gudea conmemoran la inauguración de templos locales en Ur, Nippur, Adab, Uruk y Badtibira, dejando constancia de que Lagash se habría convertido por esta época en la potencia dominante de Sumer.

Gudea Rey de Lagash

En la época de Gudea, la ciudad de Lagash disfrutó de los beneficios de la paz y de una extraordinaria prosperidad, como lo demuestra la gran cantidad de trabajos de utilidad pública emprendidos, tanto en su capital, como en las numerosas ciudades a las que extendía su hegemonía. Asimismo fue una época de elevada cultura, con gran cantidad de monumentos y de textos encontrados.

La Estela de los Buitres

Gran parte de la atención de los gobernantes de Lagash I se centró en las disputas con la vecina ciudad-estado de Umma por el control de las fértiles tierras al este de al-Hiba. En esos tiempos, Umma y Lagash eran dos de las ciudades sumerias más poderosas y la rivalidad entre ambas ciudades-estado era palpable, con conflictos constantes que duraron varias generaciones.

Prueba de esto es la Estela de los buitres, que consiste en un grabado conmemorativo de la victoria del rey Eannatum de Lagash sobre Umma en una batalla de finales del periodo Dinástico Arcaico. Su creación se sitúa hacia el 2450 AEC y fue hallada en Girsu (Telloh).

La Estela de los Buitres constituye el primer documento histórico-militar del mundo conocido hasta la fecha, mostrando ejército en formación, armas, reyes y rituales de victoria.

Detalle de un fragmento de la Estela de los buitres. Imagen

Esta victoria, aunque decisiva, no estableció una paz duradera ya que una inscripción del hermano y sucesor de Eanatum, Enanatum I, hallada en el Área C de al-Hiba, registra otra disputa con Ur-Lumma, gobernante de Umma.

É-ninnu, el templo de Ningirsu

E-ninnu fue el nombre dado al Templo de Ningirsu, el dios patrón de la ciudad-estado sumeria de Lagash. Este templo dedicado al culto de Ningirsu, y ubicado en la antigua ciudad sumeria de Girsu, fue uno de los centros religiosos y políticos más importantes de la antigua Mesopotamia.

E-ninnu significa en sumerio «Casa de los 50» [pájaros blancos del abismo], aunque el significado exacto no está del todo claro ya que «50» era el número asociado a su padre, el dios Enlil.

Reconstrucción visual del templo Eninnu (Museo Británico). Imagen

El templo fue reconstruido y ampliado por Gudea (2144-2124 AEC) durante el período Neosumerio. Gudea dejó inscripciones detalladas sobre la reconstrucción del templo, describiendo los materiales utilizados (como madera de cedro, piedra y metales preciosos) y los rituales realizados para consagrar el edificio. Este templo es un testimonio de la devoción religiosa y la habilidad arquitectónica de los sumerios de aquel período.

Cilindros de Gudea de arcilla con inscripciones cuneiformes que describen la ampliación de E-ninnu, colecciones del Museo del Louvre. Imagen

La espaciosa edificación del templo consistía en 52 salas individuales y era más grande que el templo Eanna de Uruk. En su interior se encontró la famosa estatua de diorita de Gudea, además de la no menos famosa Estela de los buitres de Eannatum, la placa de Ur-nansche, los dos cilindros con inscripciones de Gudea, así como miles de tablillas cuneiformes.

La fama del templo y su historia era bien conocida aún en la época de Hammurabi (1810 AEC-1750 AEC). Constancia de ello es la mención que se hace tanto del templo como de su constructor Gudea en el Código de Hammurabi.

«El Prudente, el Perfecto, el que proveyó pastos y abrevaderos a Lagash y a Girsu, el que suministró las magnas ofrendas al E-ninnu…»

El templo de Ningirsu en Girsu, 2100 AEC (British Museum). Imagen

Por su parte, Ningirsu significa literalmente “el señor de Girsu”. Girsu, llamado Tel Telloh en la actualidad, era uno de los centros administrativos y religiosos de Lagash, incluso llegó a convertirse en la capital de reino de Lagash durante la 2da dinastía.

Ninurta con sus rayos persigue a Anzû robando la Tablilla de los destinos del santuario de Enlil. (Austen Henry Layard Monuments of Nineveh, 2ª Serie, 1853). Imagen

Ningirsu era también conocido como Ninurta (Nin-Ur: Señor de la Tierra o Señor del Arado), que en el panteón de la tradición sumeria era hijo de Enlil, el dios del cielo y de la creación, y de Ninlil. Ninurta era también adorado en Nippur.

Ver publicación: Nippur, la sede religiosa

Anzû

En sellos cilíndricos, relieves y tablillas encontradas en Lagash, es común ver a una figura mitológica llamada Anzû como figura heráldica. A veces aparece en la cima de estandartes, escudos o templos, lo que sugiere que funcionó como un símbolo protector o sagrado para la ciudad.

El Anzû (o Imdugud) es una criatura mitológica mesopotámica que simboliza el poder caótico de la naturaleza y a menudo representa una fuerza que desafía el orden divino establecido. Se trata de una criatura híbrida, normalmente descrita como un ave gigante con cabeza de león, capaz de causar tormentas, viento y destrucción.

El Anzû, símbolo de Lagash, águila con cabeza de león y alas extendidas. Tiempos del rey Entemena. Imagen

En el mito acadio de Anzû y las Tablillas del Destino, Anzû roba las Tablillas del Destino al dios supremo Enlil. Este acto es presentado como una amenaza al equilibrio cósmico ya que sin esas tablillas, los dioses no pueden ejercer autoridad. Finalmente el Anzû es derrotado por Ninurta (el dios guerrero, hijo de Enlil). En este relato, Anzû es claramente un antagonista del orden divino, aunque motivado por ambición o idealismo, no pura maldad.

Dependiendo del contexto, puede representar tanto una amenaza como un guardián de lo sagrado. Es un personaje ambiguo, como muchas figuras mitológicas que representan fuerzas naturales o espirituales más allá del bien y el mal humano.

En algunos textos sumerios más antiguos, Imdugud (Anzû) aparece como un animal sagrado asociado con el dios Ningirsu/Ninurta. En sellos cilíndricos y relieves, Anzû aparece como un símbolo protector, una criatura de poder.

El redescubrimiento de Lagash

Las ruinas de Lagash fueron descubiertas en 1877 por Ernest de Sarzec, en ese tiempo cónsul francés en Basora. Al principio por cuenta propia, después, como representante del gobierno francés, De Sarzec continuó las excavaciones del lugar, con varias intromisiones, hasta su muerte en 1901. Luego las excavaciones fueron continuadas por su sucesor Gaston Cros entre el 1903 y el 1909.

Las principales excavaciones fueron realizadas sobre dos grandes montículos, uno de los cuales resultó ser la zona del templo, E-Ninnu. Las expediciones arqueológicas posteriores fueron dirigidas por Henri de Genouillac (1929-31) y Andre Parrot (1931-33).

La antigua Girsu sale a la luz en la misión de 1931-1933 por André Parrot. Imagen

Durante el periodo seléucida el templo de E-Ninnu fue arrasado y sobre sus ruinas se construyó una fortaleza. Algunos de los ladrillos encontrados portaban inscripciones en arameo y griego de Hadad-nadin-akhe, rey de un pequeño reino babilonio.

Fue bajo esta fortaleza donde se encontraron gran cantidad de las estatuas de Gudea, las cuales demuestran un nivel muy sofisticado de destreza para su época. Estas habían sido decapitadas o mutiladas, y lanzadas en los fosos de cimentación de la nueva fortaleza.

Vista aérea del montículo del templo en Girsu (Museo Británico). Imagen

Las excavaciones en el otro gran montículo dieron con el descubrimiento de los restos de edificios que contenían objetos de todo tipo en bronce y piedra, fechados desde el primer periodo sumerio en adelante, permitiendo seguir la historia del arte babilónico hasta una fecha algunos cientos de años antes del tiempo de Gudea.

Aparentemente, este montículo había sido ocupado en gran medida por almacenes, en los cuales no sólo se guardaba grano, higos, etc., sino también vasijas, armas, esculturas y cualquier objeto posible relacionado con el uso y la administración del palacio y el templo.

Excavación en Lagash. Imagen

En un pequeño montículo periférico, De Sarzec descubrió los archivos del templo que contenían unas 30.000 tablillas de arcilla con inscripciones de todo tipo: contratos, censos, inventarios, registros agrícolas, oraciones, himnos y leyes.

Estos textos revelaron con extraordinario detalle la administración de un antiguo templo de Babilonia, el tipo de propiedad, el método de cultivar sus tierras, y sus tratos comerciales e industriales y empresariales. Estas fuentes ofrecen una de las imágenes más completas de esa sociedad antigua preimperial.

Decadencia y abandono

Su declive empezó tras la conquista por parte de los acadios y luego los gutis (~2200–2100 AEC), aunque tuvo un nuevo auge bajo el imperio de Ur III (~2100–2000 AEC). Dejaron de habitarla de forma significativa hacia el 1500 AEC, aunque la actividad importante ya había cesado bastante antes.

Algunas áreas rurales o marginales pudieron mantenerse activas algo más, pero la ciudad como centro urbano ya había perdido relevancia.

Las excavaciones (especialmente las más recientes desde 2019 por el Metropolitan Museum y autoridades iraquíes) confirman un abandono progresivo, no repentino, vinculado a:

  • Cambios en los canales y ríos que alimentaban la ciudad
  • El colapso de estructuras políticas en el sur de Mesopotamia
  • Procesos de desurbanización hacia el II milenio AEC

Fuente:

Un comentario sobre “Lagash: la ciudad-estado más grande

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