El Vaticano y la simbología pagana


El Vaticano posee, a través de Museos Vaticanos, una de las colecciones de antigüedades egipcias más importantes de Europa, con piezas que abarcan desde el Reino Antiguo hasta la época romana, incluyendo estatuas monumentales, sarcófagos, momias, papiros, esfinges, leones y representaciones de divinidades. En 1839, el papa Gregorio XVI fundó el Museo Gregoriano Egipcio y reunió allí esculturas provenientes de antiguas colecciones romanas y de adquisiciones posteriores.

Muchos de estos objetos son expuestos al público, y es notorio encontrar una cantidad de símbolos que, a los ojos del mundo occidental y cristiano son considerados «paganos».

Definamos antes que nada el término «pagano«: viene del latín paganus, que significa ‘habitante del campo’, ‘rústico’. Es un concepto que se encuentra por primera vez en inscripciones cristianas de principios del siglo IV en el ámbito cultural del Imperio romano para designar a quienes en aquella época adoraban a los dioses y, por ende, rechazaban o desconocían la creencia en un Dios único que, según la fe judeo-cristiana, se habría revelado en la Biblia.

Similar tratamiento se le da el término «gentil«, aunque su origen es diferente. Al traducirse la Biblia del griego koiné al latín (Vulgata), se eligió el término gēns (de donde deriva la palabra gente) para significar sucesivamente el linaje, la raza, el pueblo y el país. En plural, «gentes» se utilizaba para designar a los extranjeros, en contraposición a los romanos, y en el mismo sentido se utilizó el diminutivo «gentiles», que aparece en la lengua francesa del siglo XV.

Su nombre y origenes

En cuanto al origen del nombre «Vaticano», sigue siendo tema de debate. El nombre de la colina es de origen latino (Ager Vaticanus) y los historiadores romanos antiguos como Marco Terencio Varrón explican su procedencia debido a que la colina estaba originalmente fuera de los límites de Roma y era utilizada por los adivinos o profetas (vates) para realizar sus predicciones (vaticinia). Otros autores proponen un origen etrusco relacionado con una divinidad denominada Vatica o Vatica. No existe consenso definitivo.

Tiempo después, en el siglo I EC, el emperador Calígula comenzó la construcción de un enorme circo privado en los terrenos del Ager Vaticanus, el cual fue terminado y utilizado intensamente por su sucesor, el emperador Nerón. Este recinto no era para gladiadores, sino principalmente para carreras de carros de caballos. Para decorar el centro de la pista (la spina), Calígula trajo desde Egipto un inmenso obelisco de piedra (que hoy en día sigue en pie en el centro de la Plaza de San Pedro).

En el año 64 EC, un gran incendio destruyó gran parte de Roma. El emperador Nerón culpó a los cristianos y desató una persecución brutal. Según la tradición cristiana (registrada por autores del siglo II como Tertuliano y Orígenes), San Pedro fue arrestado y ejecutado en ese mismo circo vaticano. Las leyes romanas prohibían enterrar cuerpos dentro de los recintos de espectáculos, por lo que tras su muerte, los cristianos rescataron su cuerpo y lo llevaron a la necrópolis pagana que estaba en la ladera de la colina, apenas a unos 150 metros del circo.

En el siglo IV, Constantino el Grande -considerado como el primer emperador cristiano– decidió construir la primera Basílica de San Pedro. Para hacerlo, destruyó el circo de Nerón y rellenó con toneladas de tierra la necrópolis de la ladera para que la iglesia quedara encima de la tumba del apóstol. Constantino legalizó el cristianismo en el Imperio Romano mediante el Edicto de Milán en el año 313 y convocó el Primer Concilio de Nicea en 325 para unificar la doctrina.

Unos dos siglos después de que Constantino construyera la primera basílica sobre la tumba de San Pedro, el Papa Símaco (año 498 EC) mandó edificar unas primeras viviendas fortificadas junto a la iglesia. Sin embargo, este no era el centro del poder. Durante toda la Edad Media, la residencia oficial y oficialísima de los papas fue el Palacio de Letrán, ubicado al otro lado de Roma. El complejo del Vaticano se usaba solo de forma auxiliar o cuando Letrán peligraba por ataques.

En el siglo XIV, los papas se mudaron temporalmente a Francia (el periodo del Papado de Aviñón). Cuando el Papa Gregorio XI regresó definitivamente a Roma en 1377, encontró el Palacio de Letrán destruido por incendios y en un estado de abandono inhabitable. Fue en ese momento histórico cuando se decidió trasladar la corte y la administración formal de la Iglesia al Vaticano, por estar mejor fortificado.

A partir del siglo XV, papas como Nicolás V derribaron las viejas estructuras medievales para empezar a construir el majestuoso Palacio Apostólico que conocemos hoy, sumando luego la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos.

Objetos, arquitectura y simbología pagana

En la Plaza de San Pedro, dentro del Vaticano, podemos encontrar una colección de objetos, esculturas y estatuas que resultan realmente llamativas por su carga simbólica e histórica:

1. Un obelisco egipcio

En la entrada de la Basílica de San Pedro, en el centro de la Plaza de San Pedro, se encuentra enclavado un obelisco egipcio de granito rojo de 25 metros de altura y de 320 toneladas de peso.

Para los antiguos egipcios, el obelisco (al que llamaban tejen) no era un simple monumento decorativo, sino que era un objeto sagrado de altísimo valor místico, político y tecnológico. Colocar un obelisco gigante demostraba el poder económico, técnico y militar del soberano.

Plaza de San Pedro, Vaticano. Imagen

Su forma estilizada recordaba al Benben, la colina primordial de tierra que, según el mito de la creación egipcio, emergió de las aguas del caos al principio de los tiempos y sobre la cual el dios del Sol creó el universo. Algunos autores también han interpretado el obelisco como un símbolo fálico asociado a la fertilidad.

Los obeliscos egipcios solían colocarse de a pares a la entrada de los templos, y es exactamente eso lo que encontramos en la plaza de San Pedro. Su función espiritual era actuar como un canal o «antena» que comunicaba el mundo de los hombres con el de los dioses.

Plaza de San Pedro, Vaticano

En Roma se encuentran trece obeliscos. Ocho de ellos provienen del Antiguo Egipto, mientras que los otros cinco son de la Antigua Roma. El obelisco de la Plaza de San Pedro en particular fue llevado desde Egipto, y no presenta jeroglíficos en ninguna de sus caras. Inicialmente estuvo emplazado en el Templo de Ra en Heliópolis, mandado a levantar por el faraón Amenemhat II durante la Dinastía XII del Imperio Medio, donde permaneció por casi dos milenios.

En el año 30 AEC, tras la conquista de Egipto, el emperador Augusto ordena su traslado a Alejandría. Allí se lo reubica en el Forum Iulium (asociado al Caesareum). Fue en este movimiento donde se le colocaron las inscripciones latinas de dedicatoria a Augusto y Tiberio.

Grabado del Circo de Nerón por Pietro Santi Bartoli en 1699. Imagen

En el año 37 EC, Calígula lo hace desmontar y embarcar hacia Roma para decorar el centro de su circo privado, que posteriormente sería el «Circo de Nerón». En 1586, el Papa Sixto V lo mueve unos pocos metros hasta su posición actual en el centro de la Plaza de San Pedro.

Para asegurarse el máximo cuidado en la difícil empresa de mover este pesado objeto, el Papa Sixto V decretó la pena de muerte en caso de que el obelisco fuera maltratado y terminara roto. Tal sentencia indica la importancia que se le asignaba a esta pieza arqueológica, histórica y simbólica.

Circo Maximo del Atlas Van Loon 1649. Imagen

Heliópolis (literalmente la «Ciudad del Sol» en griego; «Iunu» en egipcio), era uno de los mayores centros intelectuales del Egipto faraónico y la principal ciudad egipcia del culto al dios solar Ra. El complejo era conocido como el Gran Templo de Ra-Atum (Per-Ra, literalmente «La Casa o Templo de Ra»). Atum era la manifestación del dios sol como el creador supremo y absoluto del universo.

Los clérigos o sacerdotes de Heliópolis no solo eran líderes espirituales, sino los científicos, astrónomos y matemáticos más avanzados de su época. En el Antiguo Egipto, la ciencia y la religión eran la misma cosa: observar el cielo era una forma de leer la mente de los dioses. El sumo sacerdote de Heliópolis tenía un título oficial muy revelador: se le llamaba Ver-Maa, que se traduce como «El Mayor de los Videntes» o «El Jefe de los Astrónomos».

Imagen relacionada
Obelisco – Entrada al Templo de Luxor

Pero la Torah es explícita respecto del culto al Sol:

Eze.8.16. Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

2Re.23.11. Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenía a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol.

Jer.43.13. Además quebrará las estatuas de Bet-semes, que está en tierra de Egipto, y los templos de los dioses de Egipto quemará a fuego.

El significado de «Bet-semes» es «Ciudad del Sol» en hebreo («Bet Shemesh»), por lo que se entiende que la «Bet-semes, que está en tierra de Egipto» es la Heliópolis en cuestión.

Por esto, suena ciertamente contradictorio que el mismo obelisco que una vez estuvo ubicado en el Gran Templo de Ra-Atum, antiguo templo de adoración al Sol, en Heliópolis (la Bet Shemesh de Egipto), el centro mismo del paganismo egipcio, se encuentre ahora en la explanada de la Plaza de San Pedro, sede de la iglesia católica, quien tanto combatió contra las religiones paganas.

En las inscripciones de las cuatro caras de su base se puede leer:

  1. Sixto V Pontífice Máximo consagró a la cruz invicta el obelisco Vaticano, purificado de la impura superstición, de manera justa y feliz en el año 1586, segundo de su pontificado.
  2. Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera. Cristo defiende su pueblo de todo mal.
  3. Esta es la cruz del Señor. Huid, enemigos. Vence el león de la tribu de Judá.
  4. Sixto V, Pontífice Máximo, transportó con mucha fatiga el obelisco Vaticano, anteriormente dedicado al culto impío de los dioses de los paganos, en la Sede de los Apóstoles, año 1586, segundo de su pontificado.
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Una de las cuatro caras con inscripciones del Obelisco de la Plaza de San Pedro
Obelisco de la Piazza del Popolo. Erigido en Heliópolis por Seti I y su hijo Ramsés II (s. XIII AEC). El emperador Augusto lo trasladó a Roma en el año 10 AEC y el papa Sixto V ordenó moverlo en 1589.

2. Un zodiaco

A la vez, el obelisco hace las veces de un enorme calendario astronómico, ya que proyecta su sombra sobre un círculo zodiacal demarcado en el suelo de la Plaza San Pedro, en el cual se detallan las fechas y constelaciones de los solsticios.

En 1817, durante el papado de Pío VII, se colocó en el suelo, alrededor del obelisco, una rosa de los vientos y una línea de granito que indica los puntos en los que a lo largo del año se proyecta la sombra del obelisco al mediodía, convirtiéndose así en el gnomo de la meridiana (el objeto que genera la sombra en los relojes de sol) más grande del mundo.

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Detalle placas del zodiaco

La línea de bloques de granito se extiende desde la base del obelisco, pasa bajo una de las fuentes y llega hasta las columnas. La línea hace de meridiano de la plaza, y el obelisco proyecta su sombra sobre ella exactamente al mediodía solar. La sombra de la punta del obelisco alcanza las losas zodiacales en los días señalados.

Hay 7 losas a lo largo de la línea con las fechas y los nombres de las constelaciones zodiacales. Los discos más extremos de la línea (más cercano y más alejado del obelisco) solo tienen una fecha y una constelación, e indican los solsticios de verano e invierno respectivamente. Los otros cinco discos tienen dos fechas y dos constelaciones del zodiaco e indican cuándo el Sol entra en cada una de ellas.

Cancer-Solsticio
Detalle placas del zodiaco

Por caso, aplicado sobre el suelo, justo en la línea meridiana, se puede observar la losa redonda de mármol blanco con la inscripción: “ARIETE 21 MARZO * BILANCIA 23 SETTEMBRE” (Aries 21 de marzo * Libra 23 de septiembre), que se refiere a las fechas de los equinoccios y las constelaciones en las que se encuentra el Sol en esos momentos.

Detalle placas del zodiaco

Muchas civilizaciones ancestrales se dedicaron, con asombrosa obsesión y precisión, a la observación y adoración de los astros. Podríamos decir que, de hecho, el estudio de los astros fue una característica común de numerosas civilizaciones politeístas de la antigüedad, como así también lo es la alineación de monumentos para generar proyecciones de luz y sombra en fechas específicas del año.

Ver publicación: Conocimiento astronómico ancestral

Muchas de estas culturas lograron un increíble bagaje de conocimientos astronómicos, algunas armaron calendarios de impresionante precisión, otras construyeron monumentos de adoración alineados hacia los puntos cardinales o ciertas estrellas puntuales, y otras más, han creado observatorios astronómicos que les indicaba las fechas exactas de ciertos acontecimientos.

Calendario zoodiacal egipcio
Calendario zoodiacal egipcio

La observación de los astros era una actividad de culto, al punto que era parte de la religión, para muchas culturas ancestrales paganas como Sumerios, Babilonios, Egipcios, Griegos, Hindúes, Mayas, Aztecas, Dogon, etc. Ellos lograron registrar con precisión los movimientos de los astros, lo que les permitía organizar sus vidas en función de los ciclos de la agricultura, voluntad de sus «dioses».

Los Sumerios son acreedores del conocimiento astronómico más sofisticado de la antigüedad. Agruparon las estrellas en las constelaciones que hoy reconocemos, les dieron los nombres que aún usamos y las localizaron en el firmamento.

Ver publicación: Los Sumerios
Mapa de estrellas sumerio
Mapa de estrellas sumerio

Registraron el movimiento de avance diario del sol en su aparición por el horizonte y detectaron que hay un momento en el año en que sale 2 días en el mismo sitio. En esos dos días, el día y la noche tienen la misma duración, y lo convirtieron en un punto de referencia al que llamaron equinoccio. Con ese punto de referencia empezaron a contar el transcurrir del tiempo de la tierra.

Los Mayas diseñaron su Pirámide de Kukulkán de modo de lograr un efecto de sombras.

Durante los equinoccios, al caer el sol, las sombras que generan sus escalones proyectadas sobre la escalinata con la figura de la serpiente Kukulkán, generan un efecto visual de movimiento, dando la sensación que la serpiente desciende ondulante hasta la base de la pirámide.

Ver publicación: Los Mayas
Chichen Itza Equinoccio
Chichen Itza Equinoccio

Los Mexica dejaron plasmada su cosmogonía y su culto solar en la Piedra del Sol (también llamada Calendario Azteca).

Se trata de un disco monolítico de basalto de3,65 metros de diámetro y unas 24 toneladas de peso. En ella los mexicas exponen su visión sobre las eras de la humanidad, cada unas de ellas representada por un Sol: la figura central es el Quinto Sol (Ollin), representado por el dios Tonatiuh (Dios del Sol), siendo las cuatro figuras que lo rodean, las cuatro eras / soles que lo antecedieron: el Jaguar, el Viento, la Lluvia y el Agua.

Ver publicación: Los Mexica
Piedra del Sol - Calendario Azteca
Piedra del Sol – Calendario Azteca

Los constructores de Stonehenge montaron un verdadero observatorio astronómico de impresionante precisión.

La estructura de Stonehenge permite identificar el punto de la salida del Sol durante el solsticio de verano, el 21 de junio, proyectando una línea entre la “piedra de altar” y la “piedra talón”.

De igual forma los dos montículos y menhires ubicados junto al foso circular están alineados para apuntar hacia las salidas y puestas de sol durante los solsticios de verano e invierno. También marcan las salidas y puesta de la Luna durante los solsticios de invierno.

Ver publicación: Stonehenge
Stonehenge, Inglaterra
Stonehenge, Inglaterra

En otras palabras Stonehenge era un templo dedicado a la observación de los movimientos del Sol y de la Luna e identificación de las fechas clave.

Stonehenge - instrumento astronómico
Stonehenge – instrumento astronómico

3. La escultura de una enorme piña

La Pigna del Cortile della Pigna es una escultura romana de una colosal piña de bronce, de 4 metros de altura, ubicada en el patio que lleva su nombre (Cortile della Pigna). Probablemente fue fundida entre los siglos I y II EC. Originalmente y durante siglos estuvo cerca del antiguo complejo de Panteón de Agripa o de las Termas de Agripa, donde probablemente funcionó como fuente ornamental. Luego, durante el Renacimiento, fue trasladada al Vaticano.

Escultura de la Piña

Lejos de ser un simple motivo ornamental romano, la piña posee una antiquísima tradición simbólica en las civilizaciones del Cercano Oriente. En los célebres relieves neoasirios de los siglos IX–VII AEC, los Apkalluseres sabios y protectores vinculados al dios Ea (Enki)— aparecen sosteniendo en una mano un objeto con forma de piña y en la otra un recipiente ritual (banduddu).

La escena se repite una y otra vez en los palacios de Nimrud, Nínive y Khorsabad, donde estas figuras parecen participar en ceremonias de purificación, fertilidad y regeneración de la vida. Aunque algunos especialistas sostienen que el objeto podría representar la inflorescencia masculina de la palmera datilera, su semejanza con una piña es evidente y ha sido reconocida desde los primeros estudios arqueológicos del siglo XIX. Lo relevante es que este elemento formaba parte de un complejo lenguaje simbólico asociado a la sacralidad y al poder mucho antes del surgimiento de Roma.

Apkallu con piña y banduddu

Además de estos antecedentes culturales, dentro del esoterismo, la piña es un símbolo de autoconocimiento, poder espiritual y despertar de la conciencia. Se le conoce como el símbolo del «tercer ojo», el cual representa la conexión con lo divino y la intuición profunda. Esta conexión se debe a su relación directa con la glándula pineal, un pequeño órgano en el cerebro al que muchas tradiciones espirituales le otorgan grandes poderes de sabiduría y que se llama así precisamente porque tiene forma de piña.

Ver publicación: El Tercer Ojo y la glándula pineal

A la luz de esta larga tradición iconográfica, resulta inevitable preguntarse por qué el Vaticano eligió precisamente una monumental piña de bronce para ocupar un lugar central en uno de los patios más emblemáticos de los Museos Vaticanos. No existe documentación que explique de manera definitiva esa elección ni que permita conocer el significado que se le atribuyó durante el Renacimiento.

Piña del Vaticano
Escultura de la Piña

4. Leones egipcios

A ambos lados de la fuente ubicada apenas debajo de la Pigna del Cortile della Pigna, hay dos estatuas de leones con inscripciones egipcias. Los leones se encuentran colocados enfrentados, simétricamente.

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Estatua de león egipcio

Los dos leones que hoy custodian la entrada del Patio de la Piña son esculturas monumentales de granito rojo de Asuán, miden aproximadamente 3 metros de largo, y fueron talladas en Egipto. Las inscripciones indican que fueron realizadas por el faraón Nectanebo I (380–362 AEC) e invocan protección divina sobre el rey.

Los leones representaban la protección del templo, la fuerza solar, la realeza y el poder del faraón. En muchos templos los leones custodiaban el paso entre el mundo profano y el espacio sagrado.

En Egipto, los leones tenían una función apotropaica, es decir, protegían un espacio sagrado alejando las fuerzas del caos. Por esa razón, con frecuencia se colocaban en pares, enfrentados o simétricamente dispuestos a ambos lados del eje de acceso a templos, santuarios y avenidas procesionales.

Resulta llamativo que los dos leones de granito de Nectanebo I siguen desempeñando la misma función original que tuvieron en Egipto: custodiar un umbral.

5. La diosa Sekhmet

En el Patio de la Piña también hay ocho esculturas de la diosa egipcia Sejmet (Sekhmet). Sekhmet era una de las divinidades más poderosas del panteón egipcio. Su nombre significa literalmente: «La poderosa», también conocida como «La terrible» por su carácter violento.

Sekhmet
Sekhmet

Era la diosa de la guerra, la destrucción, las epidemias, la justicia divina, la curación y la medicina. Esta aparente contradicción —destruir y sanar— era completamente natural para los egipcios: la misma deidad que podía enviar una enfermedad también tenía el poder de detenerla.

Sekhmet era el símbolo de la fuerza y el poder en la mitología egipcia. Fue representada como un ser con cuerpo de mujer y cabeza de leona (con melena), generalmente coronada con el disco solar, el Uraeus (serpiente protectora), y portando el Anj. La mayoría de las esculturas monumentales de Sekhmet conservadas en el mundo proceden del inmenso programa escultórico encargado por Amenhotep III para su templo funerario.

Sekhmet
Sekhmet

Podemos entender que obeliscos, zodíaco, piñas y leones, aunque posean una fuerte connotación simbólica, puede tratarse solo de objetos de museo. Pero ver estatuas de una diosa pagana como Sekhmet, protagonista del panteón egipcio, exhibida en un patio central del Vaticano realmente sorprende.

Conclusión

El Vaticano no conserva únicamente un obelisco o algunos objetos aislados, reúne un conjunto extraordinario de piezas pertenecientes a distintos períodos de la civilización egipcia (entre otras más). Obeliscos, leones guardianes de templos, esfinges, estatuas de faraones y representaciones de divinidades como Sekhmet, representan una auténtica exhibición de arte pagano presentado en el corazón mismo del Estado pontificio.

No sabemos si esa disposición responde únicamente a criterios estéticos y museográficos o si también busca evocar el prestigio, la autoridad y la continuidad histórica de las grandes civilizaciones de la Antigüedad. Lo que sí puede afirmarse es que, en un entorno como el Vaticano, el más sagrado para el culto apostólico romano, donde la simbólica no es algo menor, esta curaduría resulta llamativa.

Si estas piezas hubieran sido seleccionadas únicamente por su valor artístico, resultaría llamativo encontrar motivos como el león con una piña en su boca en la fachada del Palazzo Braschi. Esta composición reúne dos símbolos que, desde la antigüedad, han sido asociados con la custodia de espacios sagrados (el león) y con la regeneración, fertilidad o conocimiento según distintas tradiciones (la piña).

Este ornamento arquitectónico está exhibido en un frente de un edificio en pleno Roma, a metros del Vaticano. El Palazzo Braschi fue encargado al arquitecto Cosimo Morelli para destinarlo a la residencia de Luigi Braschi Onesti, sobrino de Pío VI, elegido papa en 1775.

León con una piña en la boca (símbolo de la familia Onesti) en el palacio Braschi
León con una piña en la boca

La historia demuestra que las grandes religiones no suelen desarrollarse en un vacío cultural. Con frecuencia incorporan, resignifican y reinterpretan símbolos, monumentos y espacios sagrados de civilizaciones anteriores. El Vaticano constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de ese proceso histórico. La presencia de estos monumentos egipcios no demuestra por sí misma una continuidad doctrinal con las antiguas religiones, pero sí evidencia que el legado simbólico del mundo antiguo fue preservado e integrado dentro del principal centro del cristianismo occidental.

Fuentes:

14 comentarios sobre “El Vaticano y la simbología pagana

  1. Culto a la gran serpiente, dominando la mente en los cuatro puntos cardinales, el sol. Los dioses. Ect. En conclusión, Roma toma todos los símbolos y entrelaza para dominar. Nada es para simpre, la serpiente es solo creación, su tiempo lo determina el Creador, libros como las dos babilonias. La ramera. Ect. Afirman esta gran investigación. Y sigan hay más símbolos. Felicitaciones por tan ardua tarea.

  2. Muchas gracias por el tiempo que te tomaste para compartir este artículo, investigarlo y recopilar datos concretos. Por así decirlo, usaste un método científico como para mostrar aparentes «coincidencias» que a la luz de los hechos fueron de decisiones de liberadas. Después vienen las opiniones o especulaciones que cada uno pueda hacer con respecto a esto; yo tengo la mía pero, carezco de pruebas para poder decir que es correcta. Nuevamente gracias y saludos

    1. Gracias Juan por tu comentario. Efectivamente, se trata de investigar y compartir, luego las especulaciones y conclusiones son por cuenta de cada uno, al menos en estos temas vinculados a la religión que siempre son sensibles. En cuestiones del pasado remoto tenemos margen para ir un poco más allá. Saludos y nos estamos leyendo!

  3. Hola David, leí el artículo, muy interesante gracias por toda ésta información, te felicito, pero quiero que sepas que tienes un pequeño error, que pienso debes corregir: San Pedro no es Catedral, la Catedral de Roma es San Giovanni in Laterano (o San Juan en Letran). San Pedro es Basílica. Lo puedes corroborar en la página web del Vaticano. Basílica de San Pedro al Vaticano.
    De nuevo felicitaciones por tu sito es muy interesante!

  4. No cabe duda de que el obelisco fue colocado allí como testigo mudo de la crucifixión del primer Papa a pesar y a sabiendas de su simbología pagana como demuestra la inscripción: «Sixto V, Pontífice Máximo, transportó con mucha fatiga el obelisco Vaticano, anteriormente dedicado al culto impío de los dioses de los paganos, en la Sede de los Apóstoles, año 1586, segundo de su pontificado».

    Por otra parte, la astronomía es una ciencia que no entra en contradicción con el cristianismo. Lo que sí critica la Iglesia es la astrología, es decir, creer que la posición o el movimiento de los astros predice el futuro o nos revela el pasado.

    Por último, la fotografía cenital de la plaza de San Pedro en la que se explica el funcionamiento de la Plaza como un gigantesco reloj solar tiene un error en los números sobreimpresos. La rotación tiene un ciclo de 24 horas y, por tanto, la circunferencia de un reloj solar representa 24 horas y no las 12 de un reloj convencional. Así, en cualquier reloj solar situado al norte del trópico de Cáncer, el Norte representa las 12 del mediodía, el Este las 18 horas (6 de la tarde), el Sur las 12 de la noche (al norte del trópico de Cáncer solo sería posible que la sombra apuntara hacia allí en el Círculo Polar Ártico) y el Oeste las 6 de la mañana. El 2 añadido en rojo a mano tendría que ser un 3 (de la tarde, es decir, las 15 horas), puesto que está en el Nordeste.

  5. 1 es coincidencia, 2 una duda, pero 3 es una confirmacion de un asunto, por eso al no ser uno ni dos sino muchos simbolos paganos se confirma la apostasia predicha en 2 tesalonisenses 2:3,4

  6. buen trabajo pero esto no es considencial ,pues todo esto tiene su simbologia paganay eso que solo te benfocaste en lo arquitectonico, si profundisamos en todos los aspectos de este mal llamado romanismo apostolico , lo que encontraras es el culto a semiramis ,nimrod y tamuz de lo cual se derivan todas las abominaciones romanas

  7. El cristianismo, es el culto solar de nuestra era, por ende todos esos simbolos se reutilizan, no creo en ningún momento que todo sea casual, no olvidemos que el Vaticano posee la mayor biblioteca sobre ocultismo en el mundo y tienen personal dedicado a la traducción de antiguos manuscritos y ellos conocen muy bien la fuerza del simbolo en el colectivo de la humanidad.

    1. No me había fijado en eso y es cierto, tantos libros y para que? Claro esta libros donde me imagino aprenden las artes del ocultismo mas profundo, esta gente poseen los conocimientos mas oscuros trasmitidos de generación tras generación, osea las cosas profundas de satanás como lo describe el libro del apocalipsis a una de las congregaciones.

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