La cueva de Maltravieso: las pinturas rupestres más antiguas del mundo


Un azaroso hallazgo

Los terrenos del sur de Cáceres, Extremadura, en la zona conocida como el Calerizo, son ricos en piedra caliza. En 1951, en lo que por aquel entonces se conocía como el camino de Maltravieso, se estaba desarrollando una explotación de caliza para la posterior extracción de cal.

Una explosión durante los trabajos dejó al descubierto una pequeña cavidad. Cuando los obreros se adentraron para ver qué había en el interior, encontraron restos de cerámica y, posteriormente, de seres humanos y animales.

Entrada a las cuevas de Maltravieso. Foto: Mario Modesto en Wikimedia Commons. Imagen

La aparición de cráneos, de hecho, quedó recogida en la prensa local de la época. Aunque la explotación continuó (y destruyó parte del material que se cree que había en la cueva), numerosos académicos locales se interesaron por el yacimiento y fueron desentrañando sus secretos, visita tras visita, en los años siguientes. Destaca en este sentido la figura de Carlos Callejo Serrano, un investigador catalán afincado en Cáceres que, a la postre, acabó descubriendo pinturas rupestres del Paleolítico en las paredes de la cueva.

Un tesoro paleolítico

La cueva de Maltravieso es un lugar emblemático para el arte rupestre. El motivo pictórico más destacado y recurrente de las cuevas de Maltravieso lo constituyen las siluetas de manos, y representan una tradición artística que parece haber perdurado durante milenios. 

Ver publicación: Manos en Negativo

Las más de 70 manos en negativo que allí se encuentran se realizaron aplicando pigmento mediante soplado alrededor de una mano colocada contra la pared, dejando una impresión negativa. Las investigaciones han identificado que los pigmentos utilizados eran principalmente óxidos de hierro como la hematita, mezclados ocasionalmente con otros minerales.

Cueva de Maltravieso, Cáceres, España. Foto: Christopher D. Standish et al (2024)/Christian Pérez. Imagen

Curiosamente, muchas de estas siluetas muestran dedos “faltantes”, lo que sugiere que los artistas flexionaban ciertos dedos deliberadamente para crear un efecto simbólico o estilístico. Esta práctica, lejos de ser casual, podría estar vinculada a rituales o tradiciones culturales específicas.

Los resultados del estudio plantean preguntas fundamentales sobre la naturaleza y el propósito del arte rupestre en el Paleolítico. Si bien algunos paneles están ubicados en áreas visibles y accesibles de la cueva, lo que sugiere un carácter colectivo y participativo, otros se encuentran en zonas ocultas y de difícil acceso, indicando un posible vínculo con rituales o prácticas más íntimas y espirituales.

Interior de Cueva de Maltravieso. (Imagen cedida por Ayuntamiento de Cáceres). Imagen

Al igual que en otros yacimientos similares, como la famosa cueva de las Manos de Argentina, los investigadores todavía discuten el significado de estas representaciones. Sin embargo, no sólo hay manos. En las paredes de la cueva de Maltravieso también se han descubierto numerosos signos de difícil interpretación, conocidos como ideomorfos, y pinturas de animales como caballos, cabras o vacas.

Datación de las Manos en Negativo

Durante años la datación precisa de estas obras fue un desafío insondable debido a la imposibilidad de utilizar técnicas tradicionales como el radiocarbono, que requiere materia orgánica.

Sin embargo, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Southampton liderado por Christopher D. Standish, que incluye a investigadores como Dirk Hoffmann y Alistair W.G. Pike, aplicó técnicas avanzadas de datación por uranio-torio, lo que permitió determinar con exactitud la antigüedad de las costras de carbonato que se formaron sobre las pinturas.

Panel con las ubicaciones de algunas muestras. A la izquierda, la foto original; a la derecha, la imagen mejorada con DStretch. Créditos: Journal of Archaeological Science: Reports (2024). Imagen

Los resultados de dicha investigación -publicados en el Journal of Archaeological Science: Reports en 2024- fueron sorprendentes: las siluetas de manos más antiguas tienen al menos 66.700 años, mucho antes de que los Homo sapiens llegaran a Europa, hace aprox. unos 40.000 años.

Por lo tanto, las siluetas de manos halladas en la cueva de Maltravieso no solo son las pinturas rupestres más antiguas del mundo, sino que además se deduce que su creación debió ser a manos (nunca mejor dicho) de otra especie homínida, en este caso Homo Neanderthalensis o Neandertales.

Crédito: José A. Caso – Avuelapluma. Imagen

Este hallazgo confirma que los Neandertales, y no los Homo sapiens, fueron los primeros artistas del mundo, descubrimiento que desafía las ideas tradicionales sobre los orígenes del arte. Esto no solo reafirma la capacidad simbólica de los Neandertales, sino que también reconfigura nuestra comprensión de la evolución cognitiva y artística de esta especie humana.

Ver publicación: Arte Rupestre

La técnica de datación

La técnica de datación uranio-torio mide la transformación del uranio soluble en agua en torio insoluble en las costras de carbonato que se acumulan lentamente sobre las pinturas. Este tipo de datación radiométrica permite ser implementada en materiales geológicos como los espeleotemas y otras estructuras como corales fosilizados.

Este proceso funciona como un «reloj geológico» que permite a los científicos calcular la edad mínima de las obras subyacentes. La última “piel” extraída, esa pátina inmediatamente anterior al contacto con el pigmento arroja un rango temporal que será siempre más “joven” que el material empleado para la expresión rupestre.

Foto: Hipólito Collado. Imagen

Este método no solo es extremadamente preciso, sino también no destructivo, ya que no afecta los pigmentos originales de las pinturas. Los análisis revelaron un rango de edades que abarca desde la época del Paleolítico medio hasta el Holoceno, siendo las muestras más antiguas aquellas que se encuentran en las zonas más profundas de la cueva.

Los Neandertales: creadores de arte

Durante siglos los Neandertales han sido retratados como una especie primitiva, carente de las capacidades culturales de los Homo sapiens. Sin embargo, descubrimientos recientes han pintado una imagen muy diferente. Este nuevo estudio refuerza la idea de que los Neandertales no solo eran capaces de crear herramientas avanzadas y practicar enterramientos rituales, sino que también tenían una capacidad simbólica sofisticada.

El arte rupestre de Maltravieso representa mucho más que un acto decorativo. La creación de estas siluetas requería planificación, habilidad técnica y posiblemente algún tipo de intención comunicativa o ritual. Los autores del estudio sugieren que estas pinturas podrían haber tenido un significado social o espiritual para los Neandertales, reflejando su relación con el entorno y su identidad como grupo.

Cueva de Maltravieso, en Cáceres. Imagen

El hallazgo en Maltravieso no solo cambia nuestra percepción sobre los Neandertales, sino que también reescribe la historia del arte rupestre. Hasta hace poco, se creía que las primeras manifestaciones artísticas en Europa eran obra exclusiva de los Homo sapiens. Sin embargo, el trabajo de Standish y su equipo se suma a una creciente lista de evidencias que muestran que los Neandertales también dejaron un legado artístico significativo.

Otros estudios previos, como los realizados en la cueva de La Pasiega en España, ya habían sugerido que los Neandertales podían haber creado símbolos abstractos hace más de 64.000 años. El descubrimiento en Maltravieso, sin embargo, eleva aún más esta posibilidad al identificar un tipo de arte más complejo: las siluetas de manos. Además, al compararlas con hallazgos similares en lugares como Indonesia o el Tíbet, los autores destacan que la tradición de este tipo de arte puede haber tenido orígenes más profundos y globales de lo que se pensaba.

Cueva de Maltravieso, Cáceres, España. Imagen

De hecho, la investigación en la cueva de Maltravieso representa un gran avance no solo para la arqueología, sino también para nuestra comprensión de lo que significa ser humano. Los Neandertales, lejos de ser una especie relegada a la periferia de la evolución, demostraron ser innovadores, simbólicos y creativos. Su arte, conservado durante decenas de miles de años, nos habla de un tiempo en el que la imaginación y el simbolismo comenzaron a tomar forma en las paredes de una cueva oscura.

El equipo de Standish y sus colaboradores no solo ha iluminado un capítulo olvidado de la historia, sino que también ha sentado las bases para futuras investigaciones que podrían revelar aún más sobre la rica vida cultural de los Neandertales. Este hallazgo nos recuerda que la creatividad humana tiene raíces profundas, compartidas con especies que, hasta hace poco, considerábamos incapaces de tales logros.

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