Nippur: la sede religiosa


Nippur fue una antigua ciudad sumeria y el centro religioso de Sumer. Sus primeros restos datan del V milenio AEC (período de Ubaid) aunque su apogeo fue entre el Dinástico Arcaico y el periodo Neobabilónico (c. 2900–500 AEC), cuando era el centro religioso principal de Sumer y Akkad por ser la ciudad de Enlil. Se mantuvo habitada de forma casi continua durante 5 milenios, hasta la Alta Edad Media.

La ciudad se situaba en ambas orillas del Shatt-en Nil, uno de los cauces más antiguos del Éufrates. El cauce del río cambió de ubicación en varias ocasiones a lo largo de la historia y actualmente las ruinas de Nippur se encuentran entre el Éufrates y el Tigris, a unos 160 km al sureste de Bagdad, cerca de la actual Diwaniya, en Irak.

Junto al actual campo de ruinas existe una aldea aún poblada conocida en árabe como Niffer (los primeros geógrafos musulmanes utilizaron ese término para Nippur).

Nippur – La ciudad interior. Diagrama del desarrollo topográfico de Nippur, que muestra el sitio original y las áreas que se le fueron añadiendo sucesivamente. Imagen

En Nippur se ubica el E.kur (Casa de la Montaña), el templo principal de Enlil, el dios del cielo y de la creación de acuerdo a la tradición sumeria. La identificación con dicha deidad iba hasta el punto que en escritura sumeria cuneiforme las palabras «Nibru» (Nippur) y «Enlil» se escribían de la misma forma (Nibru EN.LÍLKI, «Ciudad de Enlil», en acadio: Nibbur).

Nippur era también el principal centro de culto de Ninurta, el dios sumerio asociado con la caza y la guerra e hijo de Enlil, en el templo E-shumesha.

Relieve de Enlil

Ciudad Santa

Aunque Nippur no fue una capital en términos políticos, la ciudad tenía un papel destacado como sede religiosa dado que era el lugar de adoración de Enlil, el dios supremo del panteón sumerio. Al subir al trono, los reyes de ciudades como Kish, Ur, e Isin, siempre necesitaron pedir el reconocimiento o la «bendición» a Nippur.

A cambio de la legitimación, estos reyes la inundaban con regalos, tesoros, piedras y metales preciosos, confirmando la importancia de Nippur como validador del poder en Mesopotamia. Su rol como centro religioso se mantendría durante los períodos siguientes como el acadio, la segunda dinastía de Lagash o la tercera dinastía de Ur.

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Nippur. Excavaciones de 1913. Crédito: Prof. H. V. Hilprecht. Imagen

Según la Crónica de Tummal, Enmebaragesi, uno de los primeros gobernantes de Kish, fue el primero que se tenga registro en aportar para la reconstrucción del E.kur. Su influencia sobre Nippur también se ha detectado arqueológicamente. La Crónica enumera sucesivos primeros gobernantes sumerios que celebraron ceremonias en el templo: Aga de Kish, hijo de Enmebaragesi; Mesanepada de Ur; su hijo Meskiang-nunna; Gilgamesh de Uruk; su hijo Ur-Nungal; Nanni de Ur y su hijo Meskiang-nanna.

Ver publicación: Kish, la joya de la corona

La Crónica también indica que la práctica fue revivida en el período Ur III por Ur-Nammu de Ur, quien le dio al templo de Ekur su forma característica final, y continuó hasta que Ibbi-Sin nombró a Enmegalana sumo sacerdote en Uruk (c. 1950 AEC).

Ur-Nammu derribó en parte las construcciones de sus antecesores y levantó una terraza de ladrillos. Construyó un zigurat de ladrillo de tres niveles, y en la cima, como en Ur y Eridu, montó una pequeña cámara, el santuario especial o morada del dios.

Ver publicación: Ur, el modelo de ciudad
Templo de Enlil, Nippur. Imagen

Las inscripciones de Lugal-Zage-Si y Lugal-kigub-nidudu, reyes de Uruk y Ur respectivamente, y de otros primeros gobernantes, en los huecos de las puertas y en los jarrones de piedra, muestran la veneración con la que se tenía entonces el antiguo santuario, y la importancia atribuida a su posesión, como otorgante de un cierto sello de legitimidad. En sus ofrendas votivas, algunos de estos gobernantes se designan a sí mismos como ensis, o gobernadores.

A pesar de la historia de guerras entre diversas partes de Mesopotamia, la naturaleza religiosa de Nippur evitó que sufriera la mayor parte de la destrucción sufrida en lugares como Ur, Nínive y Babilonia. El sitio conserva, por lo tanto, un registro arqueológico incomparable que abarca más de 6000 años.

Ver publicación: Nínive, la biblioteca de mesopotamia

Redescubrimiento

El tell o montaña de ruinas de Nippur llamó la atención de los arqueólogos desde mediados del siglo XIX. En 1851, Sir Austen Henry Layard, asiriólogo, viajero e historiador, realizó una expedición que tuvo que abandonar luego de solo unos días debido al mal clima de la zona.​

En los años 1880 la Universidad de Pensilvania comenzó a trabajar en el yacimiento arqueológico de Nippur, encontrando más de 15.000 tabillas durante la década de 1890 en el templo de E.kur.

El Instituto para el Estudio de las Culturas Antiguas (ISAC) de la Universidad de Chicago comenzó a excavar en Nippur en 1948, y los esfuerzos se concentraron en el barrio religioso al que Nippur debe su importancia histórica. 

Fotografías del sitio arqueológico de Nippur. Instituto Oriental de la Universidad de Chicago. Imagen

La temporada de 1972 vio un nuevo enfoque en Nippur ya que el énfasis se centró en el Montículo Oeste, un barrio predominantemente residencial y administrativo de la ciudad que no se había investigado desde 1900. La investigación arqueológica y filológica del ISAC en Nippur, que duró décadas, se reanudó en abril de 2019 tras casi tres décadas de interrupción.

Cultura

La ciudad, con sus numerosos templos y edificios gubernamentales, atesoró durante milenios el legado que los escribas nippurianos dejaron a la posteridad: miles de documentos sumerios y acadios escritos en tablillas de arcilla.

Entre este extraordinario corpus textual se hallaron las versiones más antiguas de obras literarias como la Epopeya de Gilgamesh y el Relato de la Creación, así como registros administrativos, legales, médicos y comerciales, y textos escolares.

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Ziggurat de Nippur, 1893-1894. Fotografía: John Henry Haynes. Imagen

La biblioteca del templo de E.kur es, al día de hoy, la más grande y relevante que existe para el conocimiento de la literatura sumeria, con más de 40.000 tablillas analizadas. La biblioteca de Nippur estaba dedicada a la formación y perfeccionamiento de sacerdotes y escribas del templo.

Los artículos también allí hallados, elaborados con metales preciosos, piedras, arcilla y conchas nos permiten reconstruir el desarrollo del arte mesopotámico antiguo, así como las extensas conexiones comerciales que la ciudad tenía con los egipcios, persas, del valle del Indo y griegos. Puntualmente, el descubrimiento de cuentas de cornalina de la civilización del Indo en Nippur apunta a las primeras relaciones entre ambas alrededor del 2900-2350 AEC.

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Yacimiento arqueológico de Nippur

En Nippur existió una gran escuela de formación de escribas, como quedó evidenciado por el inmenso conjunto de tablillas lexicográficas y literarias allí encontrado, con prácticas de escritura estandarizadas y normalizadas.

Como es evidente por los distintos niveles de sofisticación de escritura, dentro de esta «escuela de escribas» existían varios niveles de enseñanza. Los ejercicios más elementales consistían en la práctica de la formación de cuñas y signos solo en horizontal o vertical. El siguiente escalón se basaba en ejercicios en los que se combinaba la formación de cuñas verticales, horizontales y con ángulos. En estas pruebas no había intención de formar palabras o frases, sino que lo importante era el aprendizaje en la práctica de la creación y combinación de signos.

Una de las tablillas de práctica de escriba hallada en la biblioteca de Nippur. Imagen

En el posterior nivel ya se empezaba a trabajar con signos comunes, enfocándose en la repetición exhaustiva sin tener en cuenta su significado individual o combinado, puesto que el foco se ponía en la correcta ejecución del signo. Después de éste, comenzaban a tratar con palabras sencillas y luego con listas de nombres personales y listas de palabras con un campo temático común. Por último, los estudiantes más avanzados escribían largas y complejas series léxicas en prismas de cuatro o seis caras.

Historia

Los restos más antiguos de la ciudad están datados hacia el V milenio AEC, durante el período de El Obeid. Ya en esta primera etapa la ciudad contenía un templo situado en el mismo sitio donde luego se levantaría el Ekur.

A finales del milenio siguiente (finales del período de Uruk y Yemdet Nasr) también se encontraba poblado el montículo situado a la otra orilla del río. Durante el período Dinástico Arcaico y el Imperio Acadio (III milenio AEC) se amplió el Ekur y se construyeron un templo a Inanna y la muralla. Este fue un período de gran crecimiento, sin embargo, en los tres primeros siglos del II milenio la ciudad perdió población.

A la izquierda, una tablilla de arcilla de aprox. 1200 AEC con el Mapa de Nippur. A la derecha, dicho mapa redibujado sobre un mapa de excavación moderno: rio y canales en gris; muralla en marrón; jardín en verde; templo principal en negro. Las excavaciones han revelado los templos y las demás áreas en rojo. Crédito de la foto: M. Krebernik Hilprecht-Sammlung Jena e imagen de J. Andersson. Imagen

Hacia el siglo XVIII AEC el Éufrates cambió su curso, alejándose de la ciudad, lo que provocó que en pocas décadas fuese abandonada. No se repobló hasta el siglo XIV AEC, cuando el curso del Éufrates regresó, ya no por el canal central sino al oeste de la ciudad; en esta etapa los templos se reformaron y se construyeron palacios. La ciudad cayó de nuevo en decadencia entre los siglos XII y IX AEC. De nuevo floreció en el siglo VIII AEC y durante los reinados de Shamash-shum-ukin y Asurbanipal se reconstruyeron los templos y el zigurat.

Durante el siglo VI AEC la ciudad había entrado nuevamente en decadencia. Se sabe que en esa época existían grandes comunidades de deportados residiendo en la ciudad. Los deportados provenían de todos los reinos periféricos de Mesopotamia y habían llegado a la ciudad a través de la práctica neobabilónica de trasladar a los pueblos conquistados. Esta práctica se hizo famosa por el exilio judío en Babilonia, relatado en la Biblia. Durante el dominio persa los templos fueron una vez más reconstruidos y la ciudad aumentó su población.

Excavaciones en el patio del templo de Nippur, c. 1894. Fotografía: John Henry Haynes. Imagen

​Hacia el siglo I de nuestra era, Nippur era una de las mayores ciudades de Mesopotamia; es en esta etapa cuando se construye El Patio de las Columnas. Con la llegada de los persas Sasánidas, Nippur mantuvo su posición y durante la Dinastía Abasí, ya en la época islámica, vivió un nuevo florecimiento. En su fase final, antes de su abandono alrededor del año 800 EC, Nippur era una ciudad mayoritariamente musulmana, con comunidades minoritarias de judíos y cristianos.

Posteriormente, la población la abandonó hasta el siglo XIV, donde volvió a adquirir características de ciudad. Finalmente, con la llegada de los Otomanos, la ciudad decayó hasta nuestros días. En la actualidad solo existe una pequeña aldea.​

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