La provincia de Santa Cruz, Argentina, constituye una de las regiones con mayor densidad y diversidad de arte rupestre de la Patagonia, con pinturas cuya antigüedad abarca desde finales del Pleistoceno (más de 12.000 años AP) hasta periodos recientes del Holoceno, reflejando patrones culturales, rituales y de subsistencia de grupos cazadores-recolectores pretehuelches.
Estos sitios, integrados por cuevas, aleros y superficies abiertas, representan un archivo visual profundo sobre las formas de vida, el simbolismo y la interacción con el entorno natural a lo largo de milenios. Aquí los más relevantes, entre el casi centenar descubierto:
Cueva de las Manos
La Cueva de las Manos es el sitio de arte rupestre más emblemático de Santa Cruz y uno de los más importantes de Sudamérica. Se ubica en el Cañadón del Río Pinturas, al noroeste de la provincia, entre las localidades de Perito Moreno y Bajo Caracoles. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.
Las pinturas fueron realizadas en múltiples fases de ocupación, desde aproximadamente 13.000–9.500 AEC hasta alrededor de 1000 años AP, lo que demuestra que fue un lugar de gran interés por los pobladores de la zona durante un prolongado período de tiempo.

Estas expresiones eran conocidas por los baqueanos de la zona desde siempre, pero fue el naturista y explorador Francisco Pascasio Moreno quien en 1876 las dio a conocer a la comunidad académica.
La cueva de las Manos es considerada la «catedral» de las pinturas de Manos en Negativo, con más de 800 siluetas identificadas.
La gran mayoría de las impresiones se encuentran sobre las paredes exteriores aledañas a la cueva, las cuales presentan rocas planas ideales para estas representaciones. La cueva en sí fue tallada por la erosión y tiene 24 metros de profundidad, 15 metros de ancho en la entrada y unos 10 metros de altura.
Ver publicación: Manos en Negativo
Su creación se atribuye a los nativos de la región, los antecesores de los conocidos como Tehuelches, las tribus prototehuelches.
El nombre Tehuelche significa «gente bravía«, y fueron denominados así por sus vecinos originarios del otro lado de la cordillera, los Mapuches en su lengua mapudungun. Ellos se llamaban a sí mismos «Aonikenk«, que es una castellanización del nombre aonek’enk, y que significa «sureño» en su lengua original «de la familia «tshon«.

Estos aborígenes del sur del continente también son llamados Patagones por la denominación que les dio el mismo Fernando de Magallanes en 1520 a los nativos que encontró en la bahía San Julián, a quienes llamó «patagoni» y que significa literalmente «pie grande«.
Lo cierto es que eran gente muy alta, de entre 1,80 y 2 metros, más aún para el momento de su primer contacto con los europeos que no medían más de 1,60. Por este mismo motivo el cronista Antonio Pigafetta, de la expedición de los trató de gigantes. Algunos investigadores especularon que Magallanes también podría haberse inspirado en el gigante de la novela Primaleón de 1512, llamado «Pathagon».

Entre los motivos representados en la Cueva de las Manos se encuentra principalmente imágenes de Manos en Negativo. En su mayoría se trata de manos izquierdas pertenecientes a personas de ambos sexos. Las hay de adultos, jóvenes y también de niños pequeños.
También hay representaciones de escenas de caza, principalmente de guanacos, así como figuras humanas, símbolos abstractos y geométricos.
La técnica utilizada para realizar las manos en negativo fue el estarcido: Las siluetas se obtienen al apoyar la mano en la roca y soplar pigmento, bien directamente con la boca o utilizando huesos perforados a modo de aerógrafo.
Para la representación de las demás figuras, zoomorfas y antropomorfas, se utilizaban todo tipo de elementos para aplicar los pigmentos sobre la piedra.

Misma técnica era utilizada para realizar impresiones en negativo de las patas de distintos animales silvestres como el choique (también llamado ñandú petiso o patagónico) y el guanaco (del quechua «Wanaku», un camélido salvaje de la familia de la llama, alpaca y vicuña).

Los temas responden a tres períodos distintos: el más antiguo es rico en escenas de caza y animales en general (lagartijas); en el período intermedio sobresalen las manos en negativo; en el último período la temática preponderante es la de motivos geométricos, líneas, puntos y mandalas, además de formas como círculos, óvalos, figuras estrelladas, con significado incierto.

La gama de colores dominante es el rojo, ocre, amarillo, blanco y negro. Se los confeccionaba con frutos, plantas y rocas molidas, también se utilizaba la sangre de los animales cazados y la grasa de los mismos como aglutinante.

Excepcionalmente existen impresiones de manos en positivo, las que se lograban apoyando sobre la roca la palma de la mano teñida con pintura. También hay casos de ambas técnicas – negativo y positivo – utilizadas al mismo tiempo.

Fuente:
- https://www.patagonia.com.ar/circuitos/587_Cueva+de+las+Manos
- Cueva de las Manos – Wikipedia, la enciclopedia libre
- https://es.wikipedia.org/wiki/Tehuelches
- https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/06/la-cueva-de-las-manos
Los Toldos
Los Toldos se localiza en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, en el área de mesetas basálticas cercana al Río Deseado, a unos 20 kms al sudeste de la Cueva de las Manos. El conjunto está formado por varios aleros y cuevas, excavados sistemáticamente desde mediados del siglo XX.
En Los Toldos el arte rupestre es más escaso y menos espectacular visualmente que en Cueva de las Manos, pero arqueológicamente muy significativo ya que es uno de los sitios más antiguos con ocupación humana documentada en Patagonia.

Sus registros se datan de ca. 12.600 – 10.500 años AP, y resulta especialmente relevante porque combina arte rupestre, restos de fauna, instrumental lítico y hogares, lo que permite una lectura integral del modo de vida.

En Los Toldos no predomina el estarcido sino que se observa el uso de pintura directa sobre la roca, con aplicación con dedos, tamponado o pinceles rudimentarios. Las pinturas rupestres incluyen figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas.

Fuente:
- Los Toldos (Santa Cruz) – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Las manifestaciones artísticas de la transición Pleistoceno/Holoceno: la evidencia de la Meseta Central de Santa Cruz (Patagonia Argentina). Laura Miotti, Natalia Carden, Rocío Blanco
Alero Charcamata
En la misma cuenca del Río Pinturas, a unos 20 kms de la Cueva de las Manos hacia el nordeste, se encuentra el Alero Charcamata. El alero es un abrigo rocoso imponente, con una boca de 80 metros y 40 metros de altura, ubicado en la cuenca del Río Pinturas. Es parte del Parque Patagonia, y es un Monumento Histórico Nacional.
Las pinturas rupestres del Alero Charcamata tienen una antigüedad que va desde los 9.000 años AP hasta los 5.500 años AP, de acuerdo a las dataciones mediante el método de carbono 14 realizadas sobre los hallazgos de restos de pigmentos y fogatas.
Predominan las impresiones de manos en negativo y situaciones que describen la vida cotidiana. Hay pinturas de animales como pumas, choiques y guanacos. A diferencia de otros sitios, no hay escenas de caza sino de convivencia con los guanacos, muchos de ellos embarazados, lo que induce a pensar en su utilización dentro de rituales de fertilidad. También presenta figuras antropomórficas (estilizadas o esquemáticas) y figuras geométricas. Los tonos predominantes son el rojo ocre y blanco.

El patrón iconográfico sugiere que las representaciones no fueron solo utilitarias o decorativas, sino que pudieron cumplir funciones rituales, identitarias o territoriales dentro de una tradición visual compartida entre comunidades que circulaban por toda la cuenca del río.

Fue descubierto por Carlos Gradín y Carlos Aschero y su esposa, Anette Aguerre quienes las hallaron en 1976. “No sabemos bien aún acerca de la etnia o población que produjo este arte rupestre. En todo caso, son pretehuelches. Poco se sabe de las poblaciones originarias del Río Pinturas», dice Aschero.
Fuente:
- https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/alero-charcamata
- https://www.clarin.com/revista-n/ideas/mensajes-hallados-cueva-patagonica
La María
La meseta central de Santa Cruz posee una extensa concentración de sitios rupestres en cuevas y abrigos rocosos. En dicha región se ha encontrado vestigios de ocupación humana que datan de hasta 12.600 años AP.
El principal yacimiento se encuentra dentro de la Estancia La María, a 150 kms al noroeste de Puerto San Julián, donde la erosión excavó los barrancos de sus cañadones, originando cuevas y aleros. En ellos se han identificado 84 sitios con expresiones rupestres que incluyen motivos geométricos, manos en negativo y positivo, escenas con guanacos y figuras antropomorfas.
En ella, destacan la profusión de las manos en negativo y el uso de la policromía, ya que utilizaron hasta cinco colores diferentes para plasmar los motivos. Sus creadores también aprovecharon las oquedades y saledizos naturales de la roca para generar una composición de extraordinaria abstracción y simbología.
Fuente:
- https://pueblosoriginarios.com/sur/patagonia/la_maria/la_maria.html
- https://www.pagina12.com.ar/30596-la-estancia-de-los-aleros
- https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/la-estancia-de-los-origenes-nid212810/
Punta Walichu
A unos 400 kilómetros hacia el sur de la cueva de las manos, cerca de El Calafate y a orillas del Lago Argentino se encuentra Punta Walichu.
Se trata de un sitio arqueológico que presenta un conjunto de aleros y cuevas con pinturas rupestres donde se pueden ver representaciones de figuras antropomorfas, zoomorfas y otras formas simbólicas realizadas en tonos rojos, negros y blancos
Estas pinturas tienen alrededor de 4 mil años (2.000 AEC), por ello se le atribuyen a los pueblos pretehuelches, es decir que pertenecen al periodo Paleolítico superior.
Este sitio fue descubierto por Francisco P. Moreno en 1877, quien escribió en su diario de viaje:
19 de febrero, mal tiempo, salgo a caminar hacia el promontorio, hago un descubrimiento interesante.
Las barrancas verticales están cubiertas de signos trazados por la mano del hombre hasta este Lago Argentino y que las figuras pintadas que copio de las paredes abruptas y verticales de Punta Walichu, nombre que he dado a este promontorio.
Fuente:












El espíritu de los artistas permanecerá siempre en esas rocas.