En el análisis del relato bíblico referido al Edén podemos encontrar ciertos paralelismos con los textos de la cultura sumeria, los cuales hacen referencia al Dilmún (su Edén), la fruta prohibida, la costilla de Adán, entre otros temas en común.
Sobre el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
En el relato de la Torá encontramos que en el Edén había un árbol de la vida y un árbol del conocimiento:
Gén.2.9. Y El Eterno Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
En el poema sumerio llamado Adapa y el viento Sur, se describe que la entrada al palacio de Anu, el dios de los “cielos”, está antecedida por un guardia Cultivador de la Verdad y otro Portador de Vida:
Adapa, vas a ir ante Anu, el Rey; tendrás que tomar el camino hacia el Cielo. Cuando hayas ascendido hasta el Cielo, y te hayas acercado al pórtico de Anu, el «Portador de Vida» y el «Cultivador de la Verdad» estarán de pie en el pórtico de Anu.
La tierra paradisíaca
El poema mítico sumerio titulado «Enki y Ninhursag» describe un país llamado Dilmun. El Dilmún, donde vivían Enki y Ninhursag, era la tierra pura, limpia y brillante de la vida, jardín de los Grandes Dioses. Era un paraíso terrenal donde no existen la vejez, las enfermedades, el dolor ni la muerte. Los depredadores no matan a las presas y reina una armonía absoluta:
El león no mata, El lobo no se apodera del cordero,
Desconocido es el perro salvaje, devorador de cabritos.
El pecado original
La Biblia explica que el llamado pecado original consistió en que Adán y Eva comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal que les estaba prohibido, y que por ello, fueron expulsados del Edén:
Gén.3.6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
En el mito sumerio no existe la categoría teológica del «pecado original» —un dogma moral posterior, propio de los valores judeo-cristianos—, sino la transgresión de un tabú divino. Enki altera el orden cósmico mediante sus uniones sexuales sucesivas y, fundamentalmente, al consumir sin autorización las ocho plantas creadas a partir del semen gestado por Ninhursag. Su falta no es una mancha ética que condena a la humanidad, sino una violación de la voluntad de la diosa madre que desata una maldición biológica sobre su propio cuerpo: el dios de la sabiduría cae mortalmente enfermo por romper las leyes del equilibrio divino.
El poema describe la incestuosa relación que Enki mantiene con sus hija, nieta y bisnieta, Ninsar, Ninkurra y Uttu respectivamente:
Enki defloró a Uttu (despertó sexualmente). La abrazó contra el pecho, Tocó pervirtiendo su entrepierna, Acarició sus ingles con sus manos, Besó e hizo el amor a la más joven. Enki vertió su semen en la matriz de Uttu, Ella concibió el semen en la matriz, el semen de Enki. Uttu despertó y gritó “¡calamidad! Mis ingles, ¡calamidad! Mi hígado, ¡calamidad! Mi corazón”. Ninhursag la vio y removió el semen de su cuerpo.
Seguidamente, Enki camina por el jardín y ve que Ninhursag hizo brotar ocho plantas. Guiado por el deseo de conocer su «corazón» (esencia), ordena a Isimud que las arranque y se las come una tras otra. Este acto desata la furia de la diosa madre y la expulsión simbólica de Enki de su favor.
Enki, entre los marjales, mira a su alrededor, mira a su alrededor. Y dice a su mensajero Isimud:
«Quiero decretar la suerte de estas plantas. Quiero conocer su «corazón».
¿Cuál es, por favor, esta planta? ¿Cuál es, por favor, esta planta?»
Isimud, su mensajero, le responde: «Rey mío, ésta es la planta-árbol», le dice. Y la corta para Enki, quien se la come.
Ninhursag, montando en cólera, le maldice y le condena a muerte, y luego, para evitar la tentación de revocar su decisión, abandona a los dioses y desaparece.
Enki decretó, pues, la suerte de estas plantas y conoció su «corazón».
Pero, entonces, Ninhursag maldijo el nombre de Enki: «¡Hasta que esté muerto, no le fijaré jamás con el Ojo de la Vida!»
La salud de Enki empieza a declinar; ocho partes de su cuerpo (una por cada planta comida) se ven atacadas por la enfermedad. Y, mientras Enki va perdiendo rápidamente sus fuerzas, y los grandes dioses Anunnaki, abrumados, no saben qué hacer, aparece un nuevo personaje en la historia: un zorro con la habilidad de hablar, al igual que la serpiente que le habla a Eva. Este le dice a Enlil, el dios del aire y rey de los dioses sumerios, que, a cambio de una recompensa conveniente, puede hacer que Ninhursag regrese a Nippur. Enlil le propone erigirle una suerte de monumento en Nippur que le dará renombre (fama), a lo que el zorro accede.
De la costilla de Adán
No se explicita en la narración anterior que le dice el zorro para convencer a Ninhursag, pero ella regresa junto a los dioses y finalmente accede a deshacer el conjuro. Ninhursag hace que Enki se siente a su lado y le pregunta cuáles son las partes de su cuerpo que le duelen. Enki las enumera, y, entonces, Ninhursag crea ocho divinidades para curar las ocho enfermedades.
Y precisamente este tramo del poema podría brindar otro enfoque a la narración del Génesis de porqué Dios crea a la primera mujer a partir de una costilla de Adán:
Gén.2.21/22. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
Volviendo al poema de Enki y Ninhursag, la séptima de las ocho partes que le duelen a Enki es la costilla.
«Hermano mío, ¿dónde te duele?
—Mi costilla me duele.
—A la diosa Ninti he dado a luz para ti.»
El juego semántico es el siguiente: en sumerio, ti significa a la vez «costilla» así como «hacer vivir». Por lo tanto, Nin-ti significa tanto «Dama de la costilla», como «Dama de la vida», o «Dama que hace vivir».
Por su parte, en Génesis, Adán llama a su mujer Eva (Hawwah), un nombre vinculado a la palabra vida (haim, comparten la misma raíz), por lo que sería la que «da vida» o «madre de los vivientes»:
Gen 3.20 Y el hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.
De esta manera, el juego de palabras sumerio (costilla / dar vida) se perdió al traducirse al hebreo, pero la estructura del relato (crear a partir de una costilla para dar vida) permaneció intacta.
Sobre la manzana
Sobre la cuestión de la «manzana«, en ningún lugar de la Biblia se menciona a dicha fruta, por lo que parece haber sido un agregado folklórico. Sin embargo sí podemos encontrar este detalle en el poema que venimos analizando. Cuando Enki intenta seducir a su hija/nieta/bisnieta Uttu y se hace pasar por el jardinero:
Enki hizo su rostro atractivo y tomó un bastón en la mano. Enki se detuvo en la casa de Uttu y golpeó a su puerta (exigente): «Abre, abre». (Ella le preguntó): «¿Quién eres tú?» (Él contestó) «Yo soy un jardinero. Déjeme darle pepinos, manzanas y uvas para su consentimiento». Con alegría Uttu abrió la puerta de su casa. Enki dio Uttu, la mujer exaltada, los pepinos en ……, dio sus manzanas con sus tallos que sobresalían, dio sus uvas en sus racimos.
También podemos encontrar una referencia más puntual a la manzana en el poema de Inanna y el Dios de la Sabiduría (Enki), precisamente conectando la idea de dicha fruta con el conocimiento:
Inanna colocó la shugurra, la corona de la llanura, sobre su cabeza.
Fue al corral, con el pastor de ovejas.
Se recargó contra un manzano.
Al recargarse contra el manzano, su vulva era maravillosa de contemplar.
Regocijándose, la joven mujer Inanna aplaudió. Se dijo:
“Yo, la Reina del Cielo, he de visitar al Dios de la Sabiduría.
He de ir al Abzu, al lugar sagrado en Eridu.
He de honrar a Enki, el Dios de la Sabiduría, en Eridu.
He de pronunciar una plegaria en las profundas aguas dulces.”
La fuente que regaba la Tierra
Otro punto del que se pueden encontrar similitudes es el del agua que brotaba de la tierra en el Edén:
Gén.2.6. Salía empero de la tierra una fuente, que iba regando toda la superficie de la tierra.»
Gén.2.10. Y salía de Edén un río para regar el huerto…
En la primera parte del mismo poema de Enki y Ninhursag se relata cómo Enki hace brotar agua fresca de la tierra:
En ese momento, en ese día, y bajo ese sol, cuando Utu subió a los cielos, de los torrentes de agua en la orilla de Ezen, de alto templo radiante de Nanna, de la boca de las corrientes de aguas subterráneas, aguas frescas corrían por encima del suelo para ella. Las aguas se elevaron de allí en dirección a sus grandes cuencas. Su ciudad bebió agua en abundancia de ellos. Dilmun bebió agua en abundancia de ellos. Sus piscinas de agua salada realmente se convirtieron en estanques de agua dulce. Sus campos, gleba y surcos produjeron grano para ella. Su ciudad de hecho se convirtió en un emporio en el muelle sobre la Tierra. Dilmun de hecho se convirtió en un emporio en el muelle sobre la Tierra. En ese momento, en ese día, y bajo ese sol, es lo que de hecho sucedió.
De guardar el árbol de la vida
La Biblia nos cuenta también que luego de transgredir la prohibición del fruto del conocimiento, Dios asigna querubines para resguardar el árbol de la vida (que hasta ese momento no era prohibido):
Gén.3.24. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
Esto nos remite a dos escenas de la Epopeya de Gilgamesh, poema de origen sumerio, versionado a través de los siglos por diversas culturas herederas de la sumeria.
En la primera, un monstruo gigante llamado Huwawa era el guardián del bosque de los cedros en la «Tierra de los Vivos», el Dilmun, donde moraban los dioses. Humwawa, figura simbólica y universal del dragón, aparece casi deificado, encargado por los dioses de guardar la morada sagrada de los mismos, idea que cuadra con una de las funciones simbólicas de los dragones: la vigilancia, y su derrota equivalía figurativamente a pasar a la «inmortalidad».
La segunda escena la podemos encontrar sobre el final del poema cuando Gilgamesh alcanza finalmente la planta de la juventud eterna pero surge una serpiente del agua que se la arrebata. En el mismo Siuzudra (Atrahasis o Utnapishtim de acuerdo a la versión), el Noé sumerio, le dice:
«Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote. ¿Qué te entregaré para que regreses a tu tierra con honor? (Te) revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y un secreto de los dioses te diré: Hay una planta, como el cambrón es su… Sus espinas pincharán tus manos como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, serás joven de nuevo».
En cuanto Gilgamesh oyó esto, abrió la cañería, ató piedras pesadas a sus pies. Le bajaron a lo profundo y vio la planta. Cogió la planta, aunque pinchó sus manos. Cortó las piedras pesadas de sus pies y el mar lo lanzó a la orilla. Gilgamesh habló a Urshanabi, el barquero, diciendo: «Urshanabi, esta planta es una planta contra la decadencia, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. La llevaré a la amurallada Uruk, haré que un anciano la coma para probarla. El nombre de la planta es «El Hombre se hace Joven en la Senectud». Entonces, yo mismo (la) comeré y así volveré al estado de mi juventud».
Después de veinte leguas se detuvieron para comer, después de treinta leguas se prepararon para pasar la noche. Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió del agua y arrebató la planta. Al retirarse mudó de piel.
De esta forma, la serpiente sumeria le quita a Gilgamesh la obtención de la planta de la juventud eterna, casi como si fuera un guardián de la misma.
Y paradójicamente, de la misma forma se comporta también la serpiente bíblica, ya que al disuadir a Eva de comer del árbol del conocimiento, evita al mismo tiempo que lo haga del árbol de la vida.
El concepto del árbol de la vida ha sido tema de leyendas y mitos de un profundo misticismo.

La ubicación del Edén
Respecto de la ubicación del Edén, la Biblia nos dice que Yahweh plantó un jardín en Edén, hacia el oriente (entendemos que de Jerusalém, el lugar de referencia):
Gén.2.8. Y Jehová plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre …
Gén.2.10/11. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
Gén.2.13/14. El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
En tanto que las opiniones referentes a la identidad de los dos primeros ríos, el Pishon («abundante») y el Gihon («el que mana») no son concluyentes, no existe duda con respecto a los otros dos, el Tigris y el Eufrates, demarcando así una coordenada dentro del territorio de Sumer.
Finalmente, cabe agregar que el término «Edin» significa «llanura o estepa» en sumerio, muy similar a «Edén», mientras que el término para “tierra de regadío” es «Gan», tanto en sumerio como en hebreo (jardín).
Fuentes principales:
- «La Historia empieza en Sumer» de Samuel Noah KRAMER
- La Epopeya de Gilgamesh – Analisis Literario
- The Electronic Text Corpus of Sumerian Literature (ETCSL)
- «Crónicas de la tierra – el 12 planeta», de Zecharia Sitchin






Mi pregunta es que significa la palabra eden en sumerio
La palabra «Eden» no existe en el vocabulario sumerio. “Edin” significa «llanura o estepa». Slds
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