Los Papiros de Elefantina


Elefantina es una isla egipcia situada en medio del río Nilo, junto a la primera catarata, frente a la moderna ciudad de Asuán. Su tamaño es de 1350 m de longitud por 780 m de ancho.

Ubicación Elefantina. Imagen

La isla puede haber recibido su nombre por su forma, ya que desde las rocas redondeadas a lo largo de los bancos se asemeja a la de los elefantes. En griego la palabra para elefante es la de elephas (ελέφας).

Roca de la Isla de Elefantina. Imagen

En cuanto a Asuán, su nombre proviene de Siena (comerciar): 

  • Syene → As Syene → As Suen → As Suán → Asuán

La isla tuvo gran importancia desde épocas antiguas hasta el periodo helenístico por estar adyacente a la primera catarata, una frontera natural, en la que estaba emplazada una importante guarnición, que controlaba las rutas del sur de Egipto. Durante el Segundo Período Intermedio (1650-1550 AEC), la fortaleza marcó la frontera sur de Egipto.

Isla de Elefantina

De acuerdo con la mitología egipcia, aquí fue la morada de Jnum, dios con cabeza de carnero, de las cataratas, que vigilaba y controlaba las aguas del Nilo desde cuevas bajo la isla. En Elefantina se veneraba a la tríada compuesta por Jnum, Satet y Anuket.

En la isla se han descubierto valiosos restos arqueológicos que van desde las primeras épocas de formación de la civilización egipcia hasta la época romana, entre los que se encuentran los llamados “Papiros de Elefantina“.

Los Papiros

Los papiros de Elefantina son las conjunto de archivos y documentos que pertenecieron a los miembros de las comunidades judías y arameas que habitaban en la isla de Elefantina (“Yeb” era su nombre en arameo) y en la ciudad de Siene (actual Asuán), en el Alto Egipto.

Fueron encontrados en excavaciones llevadas a cabo en los años 1906, 1911 y 1953, y fueron datados del siglo V AEC, entre los años 495 y 399 AEC. Estos papiros están escritos en arameo, la lengua franca del Imperio Persa Aqueménida de los siglos V y IV AEC, del cual formaban parte tanto Egipto como la satrapía de Yehud, antiguo reino de Judá.

Mapa con las provincias (satrapías) del antiguo Imperio aqueménida o persa. Imagen

Luego de la conquista por parte del Imperio de Babilonia en 587-586 AEC, el Reino de Judá pasó a ser la Provincia de Jehud (en arameo: Yehud Medinata). Posteriormente, al ser tomada por el Imperio Aqueménida en 539 AEC, la provincia mantuvo su nombre y territorio pero con el título de Satrapía. Tiempo después, alrededor del 332 AEC, Alejandro Magno conquistó Yehud acabando con el dominio del imperio persa.

La comunidad judía de Elefantina

La población judía de Elefantina constituyó una próspera comunidad de la cual muchos individuos eran descendientes de los exiliados del Reino de Judá luego de la conquista y destrucción de Jerusalem por parte de Nabucodonosor II en 586 AEC.

Barrio de casas de la guarnición judía en la Isla Elefantina. Imagen Copyright IEAE

A la población judía de la región no se le permitía trabajar la tierra, sin embargo sí podían servir como legionarios, por lo que a ello se dedicaron. La mayoría de los integrantes de la comunidad judía de Elefantina formaba parte de la guarnición militar persa local, cuyo propósito era defender la frontera del sur de Egipto contra posibles invasiones.

Documentos hallados

Los hallazgos arqueológicos de la isla revelan fascinantes detalles de la vida cotidiana. Entre los Papiros de Elefantina destaca la existencia de un grupo de documentos gubernamentales asociados al Sátrapa persa Arsames, que datan del período 428-406 AEC.

Los principales archivos judíos de estos papiros son:

  • Mibtahian: 11 docs. jurídicos, archivo de una familia, 471-410 AEC
  • Ananiah: 13 docs. jurídicos, archivo de una familia, 456-402 AEC
  • Yedaniah: 11 cartas y una lista, archivo comunal, 419-407 AEC
Papiro de Elefantina de un Contrato Matrimonial Museo de Brooklyn, Nueva York

El papiro del Contrato Matrimonial reza la tradicional fórmula judía: “Ella es mi esposa y soy su marido siempre”. El escribano del acto, Nathan Ben Ananiah, era un sacerdote de Yahvé, Dios de Israel. El matrimonio es entre Ananiah y Tamut, la hija de Meshullam. Está escrita en Arameo y fechada del 3 de julio del 449 AEC.

El Templo de Elefantina

La comunidad judía de Elefantina tenía su propio templo dedicado a Yahveh, situado justo junto a la capilla erigida para culto al dios local Jnum.

El Templo al dios Jnum, erigido por Nectanebo II. Imagen Claude Valette

En dicho templo la comunidad local ofrecían sacrificios a Yahvé, no sólo de grano e incienso sino también de animales, práctica que contradice el mandamiento explícito de la Torá el cual limita tales ofrendas al templo de Jerusalem.

Entre los animales sacrificados se encontraban corderos y carneros, lo que debe haber generado gran animadversión entre sus vecinos egipcios dado que en la isla y su alrededores el dios principal era precisamente el dios cabeza de carnero Jnum.

Relieve policromado con el dios Jnum abrazando al faraón. Imagen

Los papiros de Elefantina nos informan que, entre los años 525 y 522 AEC el rey persa Cambises, el hijo de Ciro II el Grande, como represalia por las revueltas egipcias contra su gobierno, decretó la destrucción de los templos egipcios de la isla Elefantina, mientras que el templo judío fue mantenido intacto dado que sus tropas le eran leales.

Durante una escalada de violencia, hacia el 410 AEC, y en ausencia del Sátrapa de aquel entonces Arsames, los egipcios atacaron y demolieron el templo judío. Este hecho constituye el primer caso de antisemitismo documentado de la historia.

La llamada “Carta de Yedoniah”, parte de los documentos encontrados, es una solicitud de Yedoniah para la reconstrucción del templo judío. La carta está dirigida a Bagoas, gobernador de Judá, y está fechada en el año 17 del rey Darío (II), es decir en el 407 AEC.

“Carta de Yedoniah”, uno de los papiros de Elefantina. Imagen

De acuerdo a los papiros, poco tiempo después se realizó la reconstrucción del mismo. El descubrimiento de los restos del pequeño templo judío, en cuyas bases se evidenciaba dos capas de baldosas, indica que lo que se menciona en los papiros es fiel a los hechos, el templo había sido destruido y luego reconstruido.

Cuando finalmente los persas fueron expulsados de Egipto, hacia el 400 AEC, el templo judío fue destruido totalmente y comenzaron las hostilidades hacia la población judía -quienes habían sido leales a la satrapía persa. Las matanzas de los individuos de la colonia judía de Elefantina impulsó a los supervivientes a abandonar la isla.

La emigración

Existe una teoría de que este éxodo de la población judía de Elefantina es el inicio de la población judía en Etiopía, o al menos parte de ella, ya que debían salir con urgencia del territorio egipcio y la frontera más cercana era hacia el Sur.

Bajo esta hipótesis, los judíos de Elefantina remontaron el Nilo y llegaron al norte de Etiopía, donde se asentaron y constituyeron el origen de la comunidad llamada en la actualidad Beta Israel (Beta Israel, «Casa de Israel» en hebreo), conocidos generalmente con el término falashas (en amárico «exiliados» o «extranjeros»), que es considerado peyorativo.

Otra conjetura más hipotética aún, propuesta por Graham Hancock en su libro Símbolo y Señal, es que, dado que la comunidad judía de Elefantina emigró de Jerusalem cuando Nabucodonosor II conquistó el Reino de Judá en 586 AEC, se habrían marchado de allí con el Arca de la Alianza, habría estado resguardada en el templo de Elefantina y a su partida, la habría llevado consigo a Etiopía.

Casualmente, la tradición local -y en parte bíblica-, dice que el Arca de la Alianza permanece allí hasta la actualidad, pero debido a otra historia que vincula al Rey Salomón con la Reina de Saba.

Reina de Saba

El Antiguo Testamento habla de una reina de Saba, cuyo nombre propio omite, que visitó Israel y regaló grandes tesoros al rey Salomón (c. siglo X AEC), del que le impresionó su sabiduría y que le hizo convertirse al monoteísmo y ensalzar a Yahvéh.

De acuerdo a la Torá, 2 Cr. 9.1-12:

  • Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles. Y vino a Jerusalem con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía. Y Salomón le contestó todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase.
  • Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón … se quedó asombrada. Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído. 
  • Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.
  • Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados.

La tradición religiosa etíope asegura que de la breve relación entre la reina de Saba y el rey Salomón nació un hijo, que posteriormente sería conocido como Menelik I, rey de Etiopía, quien presuntamente se llevó el Arca de la Alianza desde Israel a su país.

Iglesia de Santa María de Sion. Imagen

Dicha tradición asegura que el arca se encuentra actualmente en la Iglesia de Santa María de Sión, en Axum, donde es custodiada por la única persona autorizada para verla o tocarla, un sacerdote descendiente directo de los levitas, la tribu de Israel responsable de su cuidado desde que fue construida para acoger los Diez Mandamientos.

Capilla de las Tablas en la Iglesia de Nuestra Señora de Sion, que alberga, según la tradición, el Arca de la Alianza. Imagen

Según lo citado en la Torá, el Arca de la Alianza habría sido un cofre de madera de acacia negra recubierto de oro en el que se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí.

El Palacio de la Reina de Saba

Lo cierto es que el relato de la Reina de Saba ha encontrado sustento arqueológico ya que un equipo de arqueólogos del Instituto de Arqueología de la Universidad de Hamburgo, bajo la dirección del profesor Helmut Ziegert, ha encontrado los restos del Palacio de la legendaria Reina de Saba en la ciudad santa de Axum, en el estado federado etíope de Tigray (norte).

Excavación del supuesto Palacio de la Reina de Saba. Imagen

Datada hace unos 3.000 años, la residencia de la reina Makeda, como se llama a la reina de Saba en Etiopía, ha sido hallada bajo los muros del palacio de un antiguo rey cristiano en la capital de la iglesia ortodoxa etíope y la ciudad mas sagrada del país.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .