Descubrimiento en Ilsenhöhle redefine la historia de la humanidad


Nuevos hallazgos en la cueva de Ilsenhöhle revelan la presencia temprana del Homo sapiens en Europa, desafiando concepciones sobre la coexistencia con neandertales. Tres publicaciones plantean que el Homo sapiens ya estaba presente en Europa miles de años antes de lo que se pensaba. Asimismo, los científicos destacan su capacidad para soportar temperaturas extremas.

Vista de la cueva Ilsenhöhle, bajo el castillo de Ranis, Alemania. Foto: EFE/Tim Schüler/Tlda/Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig

Hace aproximadamente 45.000 años, Europa experimentaba transformaciones significativas. La hegemonía de los neandertales en el continente comenzaba a declinar, mientras emergía y se propagaba una especie humana emergente, el Homo sapiens. Durante la transición del Paleolítico Medio al Superior, un periodo que abarcó milenios, se dio una coexistencia y hasta interacción genética entre neandertales y sapiens, lo que es evidente por el 2% de ADN neandertal presente en el genoma humano actual.

En este contexto, tanto neandertales como sapiens desarrollaron culturas distintivas. Un ejemplo es la cultura Lincombian-Ranisian-Jerzmanowician (LRJ), asociada a una industria lítica específica en el noroeste y centro de Europa, abarcando desde Alemania hasta Gran Bretaña. La atribución de esta cultura a una de las dos especies humanas ha sido un enigma para los científicos.

Descubrimiento en una cueva en Alemania redefine la historia de la humanidad
Para lograr este descubrimiento, los investigadores tuvieron que retirar una enorme roca Foto: EFE/Marcel Weiss

Recientes investigaciones en la cueva de Ilsenhöhle en Ranis, Alemania, un sitio vinculado a la cultura LRJ, revelaron ocupaciones esporádicas por parte de humanos modernos que datan de hace 47.500 años, mucho antes de la desaparición de los neandertales.

Estos descubrimientos, publicados recientemente en Nature y Nature Ecology & Evolution por un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, fortalecen la visión de una Europa paleolítica caracterizada por una diversidad de poblaciones y culturas humanas.

Fragmento de hueso descubierto en Alemania. Foto: EFE/Tim Schüler/Tlda/Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig

Excavada inicialmente en 1930, la cueva de Ranis no reveló restos humanos en aquel entonces. No obstante, investigaciones recientes entre 2016 y 2022, profundizando hasta los ocho metros y removiendo una roca de 1.7 metros, llevaron al descubrimiento de restos humanos excepcionalmente bien conservados.

Este descubrimiento motivó una revisión de los fragmentos óseos recolectados en las excavaciones de la década de 1930. En un meticuloso análisis, se corrigió la identificación previa de varios huesos, anteriormente catalogados como de origen animal, reconociéndolos como humanos.

En total, se identificaron trece restos óseos humanos cuyo análisis de ADN indicó que pertenecían a un individuo de Homo sapiens o a varios parientes maternos. Estos formaban parte de los primeros humanos modernos que se asentaron en Europa hace 47.500 años.

En la misma cueva los investigadores hallaron también herramientas bifaciales del tipo «LRJ». Luego de la datación por radiocarbono y análisis genéticos de los huesos allí hallados se llegó a la conclusión que fue el Homo sapiens el artífice de estas herramientas elaboradas hace un poco más de 45.000 años.

Eran humanos con las mismas características que otros congéneres descubiertos en Europa del este (Bulgaria y Chequia), hasta ahora los representantes más antiguos de nuestra especie en el continente.

Herramientás líticas bifaciales halladas en la cueva Ilsenhöhle en Ranis, Alemania. Foto: EFE/Tim Schüler/Tlda/Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig

El Homo sapiens pobló Europa en oleadas sucesivas

Todos estos descubrimientos indican que el Homo sapiens, proveniente de África, llegó al continente eurasiático mucho antes de lo que se pensaba: «Durante mucho tiempo tuvimos en mente el modelo de una gran oleada de Sapiens que arrasó Europa y absorbió rápidamente a los neandertales hacia el final de estas culturas de transición, alrededor de los 40.000 años» antes de nuestra era, explica el paleoantropólogo y autor principal Jean-Jacques Hublin, director del Departamento de Evolución Humana del Instituto Max Planck en Leipzig (Alemania).

Pero, según los últimos descubrimientos, parece más probable que el Homo sapiens poblara el continente en oleadas sucesivas. Durante esa incursión, hace 45.000 años, el Homo sapiens pudo coexistir perfectamente con sus primos neandertales, cuyos últimos sobrevivientes se extinguieron en el suroeste del continente hace unos 40.000 años.

Resistencia a climas fríos

Paralelamente, dos equipos de investigadores se dedicaron a estudiar las condiciones climáticas y el hábitat de estos pioneros Homo sapiens en Ranis, así como su capacidad de adaptación, detallando sus hallazgos en publicaciones de Nature Ecology & Evolution.

Los estudios de isótopos estables en dientes y huesos de animales revelaron que, hace entre 45.000 y 43.000 años, Ranis era una región extremadamente fría, con paisajes esteparios comparables a los de la actual Siberia o el norte de Escandinavia. Además, se evidenció un enfriamiento progresivo de las condiciones climáticas a lo largo del tiempo.

«Esto demuestra que incluso estos primeros grupos de Homo sapiens que se dispersaron por Eurasia ya tenían cierta capacidad de adaptación a unas condiciones climáticas tan duras», explicó Sarah Pederzani, de la Universidad de La Laguna (Tenerife) y del Max Planck, y directora del estudio paleoclimático de la cueva.

El hallazgo es «fascinante y sorprendente» porque hasta hace poco se pensaba que la resistencia a las condiciones climáticas no tuvo lugar hasta varios miles de años después, apunta. La investigación detalla que estos tempranos Homo sapiens se movilizaban en agrupaciones reducidas, emprendiendo incursiones breves y ágiles para la caza de grandes mamíferos terrestres como caballos, rinocerontes y renos.

Este conjunto de estudios, abarcando desde excavaciones arqueológicas y clasificación taxonómica basada en morfología y proteómica, hasta análisis de ADN mitocondrial, datación por radiocarbono de artefactos y restos humanos, zooarqueología, y análisis isotópico, constituyen un avance significativo en la comprensión de las primeras incursiones del Homo sapiens en la región europea al norte de los Alpes, en el periodo que marca la transición del Paleolítico Medio al Superior.

«Los resultados de Ilsenhöhle en Ranis cambian radicalmente nuestras ideas sobre la cronología y la historia de los asentamientos en Europa al norte de los Alpes. Es especialmente emocionante que ahora tengamos el H. sapiens más antiguo aquí, en Turingia, Alemania«, concluyó Tim Schüler, del Thüringisches Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie.

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