Gigantes de la antigüedad

Los gigantes son personajes ficticios que aparecen en una infinidad de cuentos clásicos, usualmente encarnando el rol de malvados, o mejor dicho, de incomprendidos o desencajados sociales. Basta con recordar la reciente historia de Disney, Ralph el Destructor.

Resulta interesante encontrar en los mitos de diversas culturas ancestrales la figura de “gigantes”, seres de gran tamaño físico y fuerza descomunal que realizaron grandes proezas o terribles calamidades, pero que en cualquier caso, incidieron en gran medida en el desarrollo de la humanidad.

Los Nefilim de la Torá

La biblia menciona la existencia de poblaciones enteras de enormes seres a los que denomina Nefilim, término que luego se tradujo como gigantes. Estos gigantes son mencionados y descriptos, no superficialmente, sino en diversas ocasiones y en varios de sus distintos libros, con gran nivel de detalles y precisión.

Luego de que Moisés enviara hombres a que reconozcan la tierra de Canaán, vuelven con el siguiente reporte:

Núm.13.32 a 13.33: …todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Hasta aquí es una mención aislada y que en la tradición se interpreta como que los espías estaban tan asustados que lo que veían les parecía sobredimensionado. En el libro de Deuteronomio encontramos otra mención:

Deu.2.10 a 2.11: …Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y alto como los hijos de Anac. Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de Anac.

Deu.2.18 a 2.21: Por tierra de gigantes fue también ella tenida (la tierra de los hijos de Amón); habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac;

Deu.3.11: Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.

Deu.3.13: Y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, toda la tierra de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo di a la media tribu de Manasés.

Deu.9.1 a 9.3: Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de Anac? Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho.

Acá ya estamos hablando de una cantidad de datos, ya no se trata de gigantes aislados y anónimos, se los detalla perfectamente, localizados geográficamente e identificados individualmente.

De acuerdo a la tradición rabínica, los Anakim (anaquitas), Refaim (refaitas), Gibborim, Zamzummim, y Emim (emitas), son de la misma raza Nefilim, y todos son nombres que se traducen por “gigantes”. Por cierto, “Hijos de Anac” y “Anakim” nos resuena a An, el patriarca de los Annunaki de la mitología sumeria.

En el 1er libro de Samuel:

1Sa.17.4 a 17.7: Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él.

Esto es aproximadamente (dado que la unidad de medida “codo” tiende a ser variable) 3.20 metros de altura, y la coraza pesaría 72,5 kgs. Se podría pensar que es una exageración, pero en tal caso uno esperaría leer “mide más de 2 metros y medio” o algo así y no semejante precisión al detallar la altura de seis codos y un palmo, o el peso y tamaño de sus armas.

En el 2do libro de Samuel:

2Sa.21.15 a 21.22: Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó. E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel. Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

Aquí encontramos más información precisa e individualizada sobre personas de carne y hueso “gigantes”. Es posible que todo esto, o algo de esto, sea real? Es decir, que efectivamente hayan existido gigantes, como en los cuentos infantiles?

Ha'amonga 'a Maui, Tonga

Ha’amonga ‘a Maui, Tonga

1er libro de Crónicas:

1Cr.20.5: Volvió a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar.

Respecto de Lahmi, el hermano de Goliat: El significado del nombre de la ciudad de Belén originalmente Beth-Lehem o Bit-Lahmi, era “casa de Lahmu o Lahamu”. Y asimismo, Lahmu y Lahamu son dos hermanos gigantes de la mitología sumeria, hijos de Apsu y Tiamat, al servicio del dios Enki en guardar el cerrojo de las puertas del Apsu.

Enki dentro de un portal, ladeado por dos Lahmu

Enki dentro de un portal de agua, ladeado por dos Lahmu

Toda esta información que se menciona en los libros de la biblia tiene un nivel de detalle que si se tratara de otro tema menos “fantasioso” no dudaríamos en darlo como válido.

Pero el texto más intrigante y trascendente lo encontramos en Génesis, luego de relatar la descendencia de Noé, la biblia menciona lo siguiente:

Gén.6.1. a 6.4: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, les nacieron hijas. Y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se unieran los hijos de Dios con las hijas de los hombres y les engendraran hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Vamos por partes:

  1. Por un lado menciona a “hijos de Dios” – ángeles -, y por otro hijas de los hombres, es decir humanas
  2. Estos “ángeles” se sintieron atraídos, y procrearon con las mujeres humanas. Cómo, no era que los ángeles no tenían sexualidad? Como podrían fecundar una mujer?
  3. Parecería que aquí se fija la edad máxima del hombre en 120 años, como castigo a esta unión interracial no admitida, en la que el único que no interviene es el hombre!
  4. Los gigantes ya habitaban en la tierra desde antes de esta unión, y ciertamente mucho después también (Núm.13.32 a 13.33)
  5. Valientes? Varones de renombre? Entonces porque aniquilarlos luego con un Diluvio?

El libro de Enoc

El libro de Enoc también menciona en detalle a estos gigantes y narra que estos fueron engendrados por los “vigilantes” quienes fecundaron a mujeres humanas, de forma análoga a la descripción de la biblia. Se refiere a los vigilantes como los “hijos del cielo”, ángeles que vigilan desde su morada celestial, de quienes 200 de ellos se corrompieron tomando mujeres para sí, liderados por su jefe Shemihaza.

Deidades aladas sumerias

Deidades aladas sumerias

El libro de Enoc narra lo siguiente respecto de los Nefilim y las mujeres humanas:

Capítulo 7.1/4. Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas. Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron; y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles. Entonces, los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos; (Sal 14:4; Mi 3:3)

Capítulo 9.1 Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella.

Capítulo 9.8/9 “Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado. “Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia. (Gn 6:4,5,11)

Capítulo 15.1/5 Y él me correspondió y me habló y yo oí su voz: “No temas Enoc, hombre de justo, escriba de justicia; acércate y escucha mi voz. “Ve y dile a los Vigilantes del cielo que te han enviado a suplicar por ellos: ‘A vosotros corresponde interceder por los humanos y no a los humanos por vosotros’. ‘¿Por qué habéis abandonando el cielo alto, santo y eterno, os habéis acostado con mujeres y profanado a vosotros mismos con las hijas de los hombres y tomado esposas como los hijos de la tierra y habéis engendrado hijos gigantes? ‘Vosotros que fuisteis santos espirituales viviendo una vida eterna os habéis manchado con la sangre de las mujeres y habéis engendrado con la sangre de la carne y como los hijos del hombre habéis deseado después carne y sangre como aquellos que mueren y perecen’. “Por eso yo les he dado a ellos mujeres para que las fecunden y engendren hijos por ellas y para que así no falten ellos sobre la tierra.”

Capítulo 16.1 “Después de la muerte de los gigantes cuando los espíritus han salidos de su cuerpo, su carne será destruida antes del juicio. Serán así destruidos hasta el día de la gran consumación, del gran juicio en el cual el tiempo terminará para los Vigilantes e impíos y seréis totalmente consumados.

Este “testimonio” de Enoc coincide con la biblia en que ángeles/vigilantes descarriados habrían procreado con mujeres dando lugar a una raza de gigantes abominables.

Tablilla sumeria

Tablilla sumeria

Sobre el libro de Enoc

Hay quienes consideran que este libro fue verdaderamente escrito por el patriarca Enoc dado el alto grado de profundidad que vierte sobre algunos aspectos mencionados solo superficialmente en la biblia. Además, la biblia menciona que Enoc tuvo un lugar claramente diferencial al resto de los mortales dado que él no murió, sino que “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. Siendo así, este testamento sería más antiguo de la Tierra dado que se habría escrito antes del diluvio, cosa difícil de probar.

Sin embargo, examinando sus características literarias, podemos advertir una temática ampliamente apocalíptica, característica típica de un lapso de la historia judía conocida como “periodo intertestamentario” que abarca desde el siglo III a.C hasta el siglo I d.C. Esta época se caracterizó por su gran producción de obras pseudoepígraficas apocalípticas, entre ellas el “Apocalipsis de Elías”, “Apocalipsis de Esdras”, “Apocalipsis de Sofonías”, “ Apocalipsis de Baruc” y “Apocalipsis de Abraham”. El libro de Enoc encaja perfectamente en este periodo. Otra evidencia que apunta una fecha de composición tardía del libro de Enoc es que no existen referencias a un libro de Enoc en la literatura judía anterior al siglo III a.C.

No obstante las reproducciones casi textuales de este libro que encontramos en las epístolas canonícas de Judas y 2 de Pedro, e incluso en el Apocalipsis dejan importantes inquietudes respecto de este texto. A ciencia cierta no se sabe con exactitud el origen de este libro y si tiene inspiración divina o no (condición necesaria para considerarse dentro del corpus canónico). Es posible que el libro de Enoc haya sido una compilación de de fuentes orales, entre estas, quizás algunas verdaderas profecías dichas por el Enoc bíblico.

Leyendas de gigantes en Mesoamérica

En la mitología de Mesoamérica, particularmente entre los pueblos nahuas, los Quinametzin son una raza de gigantes que según la Leyenda de los Soles de la mitología mexica, fueron la “humanidad” creada durante el Sol de Lluvia.

A Tláloc le correspondió ser el sol que alumbró durante la tercera época cosmogónica, que concluyó cuando Quetzalcóatl hizo que lloviera fuego y los Quinametzin murieron quemados. Según Fernando de Alva Ixtlixóchitl (1568-1648), Tláloc fue rey de los Quinametzin, y por cuyos valerosos méritos los hombres lo convirtieron en dios. Este cronista profundizó sobre las tradiciones nativas, y en su obra dice que:

“…tuvieron otra destrucción los de esta tierra, que fueron los Quinametzin, Gigantes, que vivían en esta rinconada que se dice agora Nueva España, la cual destrucción fue de un gran temblor de tierra, que los tragó y mató reventando los altos montes volcanes…”

En esta Nueva España hubo gigantes, demás de la demostración de sus huesos que se hallan en muchas partes, dicen los antiguos historiadores toltecas que se llamaban Quinametzin, y que los alcanzaron a conocer y tuvieron muchas guerras y disensiones con ellos, especialmente en toda la tierra que ahora se llama Nueva España; los cuales se destruyeron y acabaron con grandes calamidades y castigos del cielo, por algunos graves pecados que ellos cometieron; y aun hay opinión de algunos de estos historiadores antiguos, que estos gigantes descienden de  los mismos Chichimecas, y dicen que en estas tierras … hay provincias donde viven hombres que tienen más de  treinta palmos de altura; y no es de espantarse, que aun nuestros españoles … han hallado hombres en estas partes, de once y  doce palmos, y noticia de haber otros más altos.”

Los Toltecas fueron los segundos pobladores de esta tierra después de la consunción de los gigantes y tuvieron noticia de la creación del mundo, y cómo se destruyó por el diluvio, y otras muchas cosas que ellos tenían en pintura e historia. Tolteca quiere decir hombre artífice y sabio porque los de esta nación fueron grandes artífices, como hoy día se ve en muchas partes, y especialmente en las ruinas de sus edificios, en este pueblo de Teotihuacan, Tula y Cholula.”

“… La segunda (edad), llamada Tlachitonatiuh, significa sol de tierra, por haberse acabado el mundo con terremotos, de manera que perecieron casi todos los hombres; con cuya edad y tiempo fueron los gigantes que llamaron Quinametin tzocuilhiexime.”

“Los que poseían este nuevo mundo en esta tercera edad, fueron los Olmecas y Xicalancas; y según por sus historias se halla, vinieron en navíos o barcas de la parte del Oriente hasta la  tierra de Potonchan desde donde comenzaron a poblarle; y en las orillas del rio Átoyac, que es el que pasa entre Puebla y Cholula hallaron algunos de los gigantes que habían escapado de la calamidad y consunción de la segunda edad. Abusando éstos  de su fuerza y corpulencia para oprimir y esclavizar a sus circunvecinos, se determinaron los principales caudillos de los nuevos pobladores a librarse de ellos, y el medio empleado fué  un convite que les hicieron, muy solemne, y en que después de repletos y embriagados, con sus mismas armas los acabaron y consumieron, con cuya hazaña quedaron libres y exentos de esta sujeción, y fue en aumento el señorío y mando de los Xicalancas y Olmecas.”

De acuerdo a las leyendas nahuas, a los Quinametzin se les atribuía ser los constructores de la ciudad de Teotihuacán y del Tlachihualtépetl sobre el que se levantó el principal templo a la Serpiente Emplumada en Cholula. Los tlaxcaltecas relataban que, en tiempos cercanos a la Conquista española, ellos mismos habían luchado contra los últimos Quinametzin.

Hombres arrastrando a un gigante muerto, Códice Vaticano.

En la mitología mexica se destacan los siguientes gigantes:

  • Cuauhtémoc, Izcóalt, Izcaqlli y Tenexuche son los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.
  • Tenoch, gigante fundador de Tenochtitlán.
  • Ulmécatl, gigante fundador de Cuetlachcoapán, Tontonihuacán y Huitzilapán.
  • Mixtécatl, gigante fundador de la Mixteca.
  • Xicalancatl, gigante fundador de Xicallancatl.
  • Otómitl, gigante fundador de Xilotépec, Tollan y Otompán.
  • Xelhua, gigante fundador de Cuauquechollán, Itzocán, Epatlán, Teopantlán, Tehuacán, Cuzcatlán y Teotitlán. El constructor de la Gran Pirámide de Cholula o Tlachihualtépetl.

El gigante Xelhua es, según la mitología, quien luego de salvarse del diluvio universal, construyó la pirámide de Cholula. A continuación, un extracto de la obra “Cholula 2000, Tradición y Cultura” de Rodolfo Herrera Charolet (1995):

“… En la época del diluvio moraban sobre la tierra los gigantes, muchos perecieron sumergidos en las aguas, algunos quedaron convertidos en peces y sólo siete hermanos se salvaron en las grutas de la montaña TlalocXelhua el gigante fue al sitio que después se llamó Cholollan y con grandes adobes fabricados en Tlalmanalco, sitio muy distante, y conducidos de mano en mano por una fila de hombres tendida entre ambos puntos comenzó a construir la pirámide en memoria de la montaña en donde fue salvado. Irritado, Tonacatecutli, padre de todos los Dioses, que la obra amenazaba con llegar a las nubes lanzó el fuego celeste y con una gran piedra en forma de sapo mató a muchos de los constructores dispersándose los demás, y no pasó adelante la construcción…”

El libro sagrado del pueblo Quiché Maya, el Popol-Vuh, se refiere a los dioses creadores del universo y la humanidad de la siguiente forma:

Entonces vino la Palabra; vino aquí de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas, en la noche: fue dicha por los Dominadores, los Poderosos del Cielo; hablaron: entonces celebraron consejo, entonces pensaron, se comprendieron, unieron sus palabras, sus sabidurías. Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba; decidieron [construir] al hombre, mientras celebraban consejo sobre la producción, la existencia, de los árboles, de los bejucos, la producción de la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes.

Maestro Gigante Relámpago es el primero. Huella del Relámpago es el segundo. Esplendor del Relámpago es el tercero: estos tres son los Espíritus del Cielo. Entonces se reunieron con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces celebraron consejo sobre el alba de la vida, cómo se haría la germinación, cómo se haría el alba, quién sostendría, nutriría.

Mitos y leyendas de gigantes en otras culturas

Existe una gran cantidad de mitos sobre gigantes en diversas culturas del mundo, que coinciden en mayor o menor grado con el contenido del relato bíblico y el del libro de Enoc.

De acuerdo a los mitos de la civilización andina, Viracocha, el dios de  creador del cielo y la Tierra, “moldeó” una raza de gigantes monstruosos, deformes por su gran tamaño, para ver si era conveniente crear a los hombres de ese porte. El mito cuenta que luego Viracocha reflexionó y dijo: “No es bien que las gentes sean tan crecidas; mejor será que sean de mi tamaño”. Y así creó a los hombres a su semejanza. Con el tiempo, estos seres quebrantaron los preceptos de Viracocha y este los castigó desencadenando el diluvio universal:

“Fueron unos convertidos en piedras y en otras formas, a otros tragó la tierra y a otros el mar, y sobre todos cayó el diluvio universal llamado pachacuti”.

Otro mito de la región de Tiwanaku se refiere a la diosa Oryana, un ser “venido de las estrellas” que llegó al Lago Titicaca para mejorar a una brutal raza de gigantes que allí vivía mediante el mestizaje. De su labor de procreación nacieron 70 seres de una nueva raza, que durante un día y una noche fueron capaces de construir toda la antigua ciudad de Tiahuanaco. Esa raza de gigantes mejorada acabó corrompiéndose y sucumbiendo a una terrible hecatombe.

Los mitos de Rapa Nui (Isla de Pascua) nos hablan de la llegada a su isla de unos hombres venidos del cielo, los ”hombres pájaro” (los ”orejas largas”) quienes se unieron con mujeres locales y tuvieron descendencia. Estos seres habrían enseñado algunos de sus conocimientos y su método de escritura a sus anfitriones.

En la zona de la playa de Makave, en la isla de Vava‘u, Tonga, hay un poblado que según la leyenda fue morada de un pueblo de gigantes que fueron vistos por los primeros habitantes de Tonga.

El nombre de las construcciones megalíticas en Malta, “Ggantia”, evoca la expresión “torres gigantes”, y según una leyenda, estas habrían sido construidas por criaturas gigantes con el fin de utilizarlas como sitios de adoración.

En la isla de Cerdeña, las tumbas de los gigantes son monumentos funerarios megalíticos constituidos por sepulturas colectivas de la época nurágica; y los gigantes del monte de Prama son esculturas nurágicas de guerreros, con una altura que varía entre los 2 y los 2,5 metros.

Las leyendas sobre Stonehenge dicen que era un circulo de gigantes petrificados, de allí que se le conociera como la “Danza de los Gigantes”.

Un monumento megalítico circular ubicado en Israel, parecido Stonehenge, es denominado en hebreo Gilgal Refaim, que significa “rueda de los gigantes. De hecho, la región del Golán donde se encuentra este monumento era conocida en la antigüedad como la tierra de Basán, donde gobernó el rey Og, quien según Deuteronomio 3:11, “fue el último de los Rephaim” (tribu de gigantes).

El folklore local de Laos dice que la zona solía ser habitada por una raza de gigantes, y que su rey llamado Khun Cheung creó las enormes jarras para para una celebración después de una victoria en una larga y brutal batalla contra su enemigo Chao Angka.

Hay quienes dicen que las obras escultóricas de Nuku Hiva son representaciones de gigantes que según algunas leyendas habitaron allí.

Registros históricos de “gigantes” en la Patagonia

No todo lo referido a gigantes es mitología, sino que hay registros contemporáneos que nos hablan de ellos, como por ejemplo los de la exploración de Magallanes respecto de la tribu de tehuelches que habitaron la zona de la Patagonia. Antonio Pigafetta, el cronista de la expedición de Magallanes, escribió en su cuenta acerca de su encuentro con estos nativos mientras exploraban la costa austral de América del Sur en el camino a su circunnavegación del mundo en 1520. Según su descripción tenían dos veces la altura de una persona normal:

“Un día, de repente vimos a un hombre desnudo de estatura gigante en la orilla del puerto, el baile, el canto, y arrojando tierra sobre su cabeza. El capitán general [es decir, Magallanes] envió a uno de nuestros hombres al gigante para que podría realizar las mismas acciones como un signo de la paz. Una vez hecho esto, el hombre llevó al gigante de un islote en el que el capitán general estaba esperando. Cuando el gigante estaba en la Capitanía General de y nuestra presencia, se maravilló mucho, e hizo las señales con un dedo levantado hacia arriba, en la creencia de que habíamos llegado desde el cielo. Era tan alto que hemos llegado sólo hasta la cintura, y estaba bien proporcionado … ” .

Posteriormente se han consignado otros avistamientos de hombres extremadamente altos en la región:

En 1579, Francis Fletcher, el capellán del barco de Sir Francis Drake, informó haber avistado patagones de una gran estatura. En 1590, Anthonie Knivet afirmó que había visto cadáveres de 12 pies (3,7 m) de largo en la Patagonia. También en 1590, William Adams, un inglés a bordo de un barco holandés que dio la vuelta a la isla de Tierra del Fuego, informó igualmente de un encuentro violento entre la tripulación de su barco y nativos anormalmente altos.

En 1766, a su regreso a Gran Bretaña se filtró un rumor sobre que la tripulación del HMS Dolphin, capitaneada por el comodoro John Byron, habría visto a una tribu nativa de la Patagonia de 9 pies de altura (2,7 m), cuando pasaron por allí en su circunnavegación del globo.

Fuente: wikipedia.org/Gigantes_patagonicos

La interpretación de Sitchin

Zecharia Sitchin fue un experto en lenguas del oriente próximo y un estudioso del tema sumerio. Precisamente basándose en la mitología sumeria y sus sucesores, y comparándola con las escrituras  bíblicas desarrolló una teoría que actualmente se denomina “Extraterrestres Ancestrales” que señala que seres de otro planeta vinieron al nuestro hace cientos de miles de años.

Muy resumidamente, durante su estancia en la tierra crearon al hombre actual manipulando los genes de un homínido con los de su propia especie. Como consecuencia de esto, todo lo que en el sistema de las religiones actuales se refiere a Dios, ángeles, vigilantes, etc. en realidad estaría haciendo referencia a estos seres biológicos extra planetarios.

Su hipótesis fue y es ciertamente controvertida y resistida por la comunidad científica y por la población creyente en general. No obstante esto, y pese a que sus libros carecen de cierta rigurosidad científica en sus argumentos, sus planteos son verdaderamente tan audaces como interesantes, despertando las inquietudes del lector respecto de todo lo que la historia formal y religiosa no logra explicar sobre nuestro origen.

Desde su visión, cuando se habla de seres celestiales no está diciendo que son etéreos, sino que son seres biológicos que literalmente bajaron del cielo porque vinieron desde otro planeta. O asimismo, las alas de los “ángeles” harían referencia a su capacidad de surcar los cielos (con naves), no que fueran seres alados como un pájaro.

Deidad alada

Deidad alada

A continuación transcribimos un extracto de su libro el 12vo planeta, en donde se puede inferir el punto de vista de Sitchin a los interrogantes planteados anteriormente.

¿Puede haber alguna duda de que los pueblos de la antigüedad, (al llamar a sus deidades, «Dioses del Cielo y de la Tierra», estaban queriendo decir, literalmente, que eran gentes de alguna parte que habían venido a la Tierra desde los cielos?

Las evidencias hasta ahora presentadas en lo referente a los antiguos dioses y sus vehículos no deberían dejar resquicios a la duda de que hubo una vez seres vivos de carne y hueso que, literalmente, bajaron a la Tierra desde los cielos. Incluso los primeros recopiladores del Antiguo Testamento -que consagraron la Biblia a un único Dios consideraron necesario reconocer la presencia en la Tierra de estos seres divinos en la antigüedad.

La enigmática sección -a la que le tienen pánico tanto los traductores como los teólogos- es la que forma el comienzo del Capítulo 6 del Génesis. Ocupa el espacio que hay entre la reseña de la expansión de la Humanidad a lo largo de las generaciones después de Adán y el relato del desencanto divino con la Humanidad que precedió al Diluvio. Afirma, inequívocamente, que en aquel tiempo los hijos de los dioses vieron que las hijas de los hombres estaban bien; y tomaron por esposas a las que preferían de entre todas ellas.

Las connotaciones de estos versículos, y los paralelismos que hay con los relatos sumerios de los dioses, de sus hijos y nietos, y de la descendencia semidivina resultante de la cohabitación entre dioses y mortales, se acumula mientras seguimos leyendo los versículos bíblicos:

Los nefilim estaban sobre la Tierra, en aquellos días y también después, cuando los hijos de los dioses cohabitaban con las hijas de los Adán, y ellas les daban hijos. Ellos fueron los poderosos de la Eternidad- El Pueblo del shem.

La traducción que figura aquí no es la traducción tradicional. Durante mucho tiempo, la expresión «Los nefilim estaban sobre la Tierra» se tradujo como «Había gigantes sobre la tierra»; pero los traductores modernos reconocen el error, optando al final por dejar intacto el término hebreo nefilim en la traducción. El versículo «El pueblo (gente) del shem», como sería de esperar, se tradujo como «la gente que tenía un nombre», y, de ahí, «los hombres famosos». Pero, como ya hemos dicho, el término shem se debe tomar en su sentido original –un cohete, una nave espacial.

Deidades aladas sumerias

Deidades aladas sumerias

Entonces, ¿qué significa el término nefilim’? Derivado de la raíz semita NFL («ser lanzado abajo»), significa exactamente lo que significa: ¡aquellos que fueron arrojados a la Tierra!

Los teólogos contemporáneos y los eruditos bíblicos han preferido evitar estos molestos versículos, justificándolos alegóricamente o, simplemente, ignorándolos por completo. Pero los escritos judíos de la época del Segundo Templo reconocieron en estos versículos los ecos de antiguas tradiciones sobre los «ángeles caídos». Algunos de los más antiguos trabajos eruditos llegaron a mencionar los nombres de estos seres divinos «que cayeron del Cielo y estaban en la Tierra en aquellos días»: Sham-Hazzai («centinela del shem»), Uzza («poderoso») y Uzi-El («poder de Dios»).

Malbim, un destacado comentarista bíblico judío del siglo xix, reconocía estas antiguas raíces y explicaba que «en la antigüedad, los soberanos de los países eran los hijos de las deidades que llegaron a la Tierra desde los Cielos, y gobernaron la Tierra, y tomaron esposas de entre las hijas del Hombre; y entre su descendencia hubo héroes y poderosos, príncipes y soberanos». Estas historias, decía Malbim, eran de los dioses paganos, «hijos de las deidades que, en tiempos primitivos, cayeron desde los Cielos a la Tierra… ésta es la razón por la que se llamaron a sí mismos ‘nefilim’, i.e. Aquellos Que Cayeron».

Con independencia de las implicaciones teológicas, no se nos puede escapar el significado literal y original de los versículos: los hijos de los dioses que vinieron a la Tierra desde los cielos eran los nefilim. Y los nefilim eran el Pueblo del Shem -el Pueblo de las- Naves Espaciales. A partir de aquí, les seguiremos llamando por su nombre bíblico.

Cuanto sucedió esto?

Generaciones de eruditos han leído este versículo, «Que sus días sean ciento veinte años», como la concesión de Dios al hombre de un lapso vital de 120 años. Pero esto no tiene sentido.

Si el texto trata de la pretensión de Dios de destruir a la Humanidad, ¿por qué, en la misma frase, le iba a ofrecer al Hombre una larga vida? Y nos encontramos con que, tan pronto pasó el Diluvio, Noé vivió bastante más del supuesto límite de 120 años, al igual que sus descendientes, Sem (600), Arpaksad (438), Sélaj (433), etc.

Intentando aplicar el lapso de 120 años al Hombre, los eruditos ignoran el hecho de que el lenguaje bíblico no emplea un tiempo verbal futuro -«Sus días serán»- sino pasado -«Y sus días eran ciento veinte años». La pregunta obvia, por tanto, es la siguiente: ¿Al lapso de vida de quién se refieren aquí?

Nuestra conclusión es que la cantidad de 120 años se entendía que se aplicaba a la Deidad.

El fijar un acontecimiento trascendental en su adecuada perspectiva temporal es un rasgo común de los textos épicos sumerios y babilonios. «La Epopeya de la Creación» comienza con las palabras Enuma elish («cuando en las alturas»). El relato del encuentro del dios Enlil y la diosa Ninlil se sitúa en el tiempo «cuando el hombre aún no había sido creado», etc.

El lenguaje y el propósito del Capítulo 6 del Génesis tenían el mismo objetivo: situar los acontecimientos trascendentes de la gran Inundación en su correcta perspectiva temporal. La primera palabra del primer versículo del Capítulo 6 es cuando:

Cuando los terrestres comenzaron a crecer en número sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas.

Éste, prosigue la narración, fue el momento en que Los hijos de los dioses vieron que las hijas de los terrestres eran compatibles; y tomaron para sí por esposas a las que eligieron. Momento en el cual…

Los nefilim estaban en el país en aquellos días, y también después; cuando los hijos de los dioses cohabitaron con las hijas de los terrestres y concibieron. Ellos fueron los Poderosos que eran de Olam, el Pueblo del Shem.

Fue entonces, en aquellos días, cuando el Hombre estaba a punto de ser barrido de la faz de la Tierra por el Diluvio. ¿Cuándo fue exactamente eso?

El versículo 3 nos dice, inequívocamente: cuando su edad, la de la Deidad era de 120 años. Ciento veinte «años», no del Hombre ni de la Tierra, sino de los poderosos, el «Pueblo de los Cohetes», los nefilim. Y su año era el shar -3.600 años terrestres.

Esta interpretación no sólo aclara los desconcertantes versículos del Génesis 6, sino que también demuestra de qué modo se ajusta a la información sumeria: 120 shar 432.000 años terrestres, habían pasado entre la llegada a la Tierra de los nefilim y el Diluvio.

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4 Respuestas a “Gigantes de la antigüedad

  1. Muy buen Blog. La manera como relaciona la información, permite al lector, como es mi caso, aventurarce con algunas conclusiones. Entonces…. . Posiblemente el pecado de eva ( mujer terrestre ), fue haber caido en la tentación carnal de relacionarce con un Nefilim denominado serpiente y a la vez que éste le hubiese revelado conocimientos que no se debían entregar a los hombres de la tierra.
    De otra parte, entiendo que los nefilim, vivigilantes ó instructores eran de un tamaño diferente a las mujeres terrestres, tenía que ser así para procrear gigantes, los cuales heredaban más características físicas del nefilim. Sin embargo esta nueva generación de gigantes era totalmente diferente a los primeros que fueron creados en los primeros tiempos y que eran por lo que entiendo de mayor tamaño y deformes, de acuerdo con la narración de algunos mitos especialmente los hopy, éstos gigantes fueron destruidos y fueron anteriores a los hombres creados en la tierra que eran de diferentes colores.
    Parece entonces… Que el tamaño podría estar relacionado con la longevidad, a mayor tamaño mayor cantidad años de vida. Asi se puede observar como el tamaño disminuye y la edad también.

    • Así lo sugieren, exactamente, muchos relatos de varios pueblos ancestrales… Gracias por tus comentarios. Saludos!

    • Eso querría decir que la descendencia de adán por el lado de set eran todos Gigantes descendientes de Nefelim?. A diferencia de los de Caín, a los cuales no se les relaciona edad ni tiempo de vida.

      • No es todo tan lineal. Hay quienes consideran que la “marca de Caín”, para protegerlo de quien quiera agredirlo es por tratarse precisamente del “elegido” ya que de hecho Dios le da una larga descendencia (que es la primera que se menciona) a quien le otorga tierras y oficios, acaso enseñados por los Nefilim.

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