Sintoísmo

El sintoísmo es la antigua religión nativa de Japón. El término Shinto se refiere a las actividades desarrolladas por los japoneses para venerar a todas las deidades del cielo y la tierra. Es considerada la religión originaria de Japón, un culto popular que puede describirse como una forma sofisticada de animismo naturalista con veneración a los antepasados, profundamente identificada con la cultura japonesa.

En un principio, esta religión étnica no tenía nombre, sino que fue hacia el s. VI, que con la introducción del budismo (desde Corea), se le denominó Shin-to -que procede del chino Shin Tao, “El camino de los Diosespara diferenciarla de la nueva religión. El idioma foráneo de su nombre se debe a que en ese tiempo el chino era la única lengua escrita en Japón, ya que no se había desarrollado aún la escritura de su propio idioma. La frase que significa Shinto en japonés es Kami no michi.

El sintoísmo afirma la existencia de divinidades o seres espirituales, Kami, que pueden encontrarse en la naturaleza o en niveles superiores de existencia. Este término, que constituye el concepto central del culto, llegó a aplicarse a cualquier fuerza sobrenatural o dios, como los dioses de la naturaleza, hombres sobresalientes, antepasados deificados o hasta deidades que representan ciertos ideales o simbolizan un poder abstracto.

Para esta religión, toda la humanidad es considerada como los hijos de los Kami, y por tanto, toda vida humana es sagrada. Costumbres tan comunes como el baño diario o quitarse los zapatos antes de entrar en una casa, tienen sus raíces en la honda preocupación sintoísta por la purificación, y la veneración que los japoneses muestran hacia la naturaleza surge de la creencia sintoísta de que los seres espirituales ocupan y rigen el mundo natural.

Hay cuatro Afirmaciones o creencias básicas del shinto: la tradición y la familia, el amor de la naturaleza, la limpieza personal, los matsuri (festivales en honor de los espíritus).

El símbolo de la religión sintoísta es el Torii. Se trata de un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrada de los santuarios sintoístas (Jinja), marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Consisten en dos columnas sobre las que se sustentan dos travesaños paralelos, frecuentemente en color rojo.

El torii flotante de Itsukushima

El sintoísmo no tiene fundador conocido, sino que sus raíces se encuentra en la prehistoria japonesa. Cada santuario, desde el complejo sagrado de Ise hasta el Jinja rural más olvidado, es completamente autónomo, contando como mínimo, con uno o dos rituales o costumbres distintivos.

Tampoco posee una deidad única ni predominante, ni reglas establecidas para la oración, aunque sí cuenta con narraciones míticas que explican el origen del mundo y de la humanidad, templos y festivales religiosos.

Una de las hijas del rey dragón que vive en el fondo del mar. Utagawa Kuniyoshi (1797–1861).

Los textos cosmogónicos

Los mitos japoneses que han llegado a la actualidad fueron redactados casi en su totalidad en las dos obras literarias más antiguas de Japón, el Kojiki (crónica de antiguos hechos) del año 712 y el Nihongi o Nihon Shoki (anales de Japón) del año 720. Ambas obras pueden relacionarse con la filosofía china y la relación del hombre con la naturaleza y la mitificación de esta.

Su redacción se relaciona con la situación política del país y la justificación que el emperador Temmu quería dar a su casa y a su mandato. A la idea china de la figura del emperador y su modelo de doctrina “mandato del cielo”, quiso añadir otra legitimación para asegurar el poder de su dinastía, por medio del precedente mítico.

Por eso encargó a Hieda no Are “aprenderse de memoria la sucesión hereditaria solar de los emperadores y las antiguas palabras de las generaciones pasadas”, “eliminando falsedades y estableciendo la verdad”, para que pudiera considerarse base de la monarquía y tejido del estado. Más tarde sería redactado formando el Kojiki.

El Nihongi parece proceder del mandato que hizo Temmu a varios príncipes y funcionarios de alto rango para que recopilaran una crónica de los emperadores y de los acontecimientos de los tiempos antiguos. Se escribió con intención de ser una obra equiparable a la historiografía china. Se nombra el Yin y el Yang y se mencionan literalmente fragmentos de obras chinas.

File:Yoshitsuya The Fiery Dragon.jpg

Emperor Antoku’s grandmother rescuing him from a dragon, by Yoshitsuya Ichieisai.

Mitología japonesa

El Kojiki (su primera parte, el Kamitsumaki) narra el periodo que va desde La Creación hasta Jinmu, el teórico primer Emperador de Japón y supuesto antepasado del actual.

El inicio y la aparición de los primeros dioses

Al comienzo, el Universo estaba sumido en una especie de materia batida espesa e informe, sumida en el silencio. Posteriormente, se escucharon sonidos que indicaban el movimiento de las partículas. Con este movimiento, la luz y las partículas más ligeras se elevaron; pero las partículas no eran tan rápidas como la luz y no pudieron ascender más. Es así, que la luz quedó en la parte superior del Universo, y debajo de ella, las partículas formaron en primer lugar las nubes y luego el Cielo, que sería llamado como Takamagahara (”Llanura de los cielos altos”). El resto de las partículas que no habían ascendido seguían formando una masa enorme, espesa y oscura, y sería llamada la Tierra.

Al formarse Takamagahara aparecieron los tres primeros dioses de la mitología japonesa: Ame-no-mi-naka-nushi-no-kami (”Señor del Augusto Centro del Cielo”), Taka-mi-musuhi-no-kami (”Augustísimo engendrador” o “Divinidad de la Augusta Energía Vital”), y Kami-musuhi-no-kami (”Divino engendrador” o “Divinidad de la Divina Energía Vital”).

Posteriormente, en Takamagahara surgieron dos dioses de un objeto que parecía a un brote de caña: Umashi-ashi-kabi-hikoji-no-kami (”Antiguo príncipe encantador brote de caña”), y Ame-no-toko-tachi-no-kami (”El que permanece eternamente en el Cielo”).

Estas cinco deidades, conocidos como Kotoamatsukami (”Deidades Celestiales Independientes”); se formaron de manera espontánea, no tenían un sexo definido, no tuvieron una pareja (hitorigami) y luego de su surgimiento se ocultaron. Estos dioses no son vueltos a ser mencionados en el resto de la mitología.

Posteriormente, surgen otros dos dioses: Kuni-no-toko-tachi-no-kami (”El que permanece eternamente sobre la Tierra”), y Toyo-kumo-no-no-kami (”Señor íntegro”). También estos dioses surgieron de manera espontánea, no tenían un sexo definido y pareja y se ocultaron al nacer.

Luego, nacen cinco parejas de dioses (totalizando a diez deidades); cada pareja consiste en una deidad masculina y una deidad femenina:

  • U-hiji-ni (”Señor del limo de la tierra”) y su joven hermana (y esposa) Su-hiji-ni (”Señora del limo de la tierra”),
  • Tsunu-guhi (”El que integra los orígenes”) y su joven hermana (y esposa) Iku-guhi (”La que integra la vida”),
  • Ō-to-no-ji (”El antepasado de la gran región”) y su joven hermana (y esposa) Ō-to-no-be (”La antepasada de la gran región”),
  • Omo-daru (”El perfectamente hermoso”) y su joven hermana (y esposa) Aya-kashiko-ne (”La venerable”), e
  • Izanagi (”Varón Augusto” o “Primer Hombre”) y su joven hermana (y esposa) Izanami (”Mujer Augusta” o “Primer Mujer”)

Todas las deidades que abarcan desde Kuni-no-koto-tachi hasta Izanami, son llamados en conjunto como Kamiyonanayo (”Siete Generaciones Divinas”).

A dragon ascends towards the heavens with Mount Fuji in the background in this 1897 ukiyo-e print from Ogata Gekkō’s Views of Mount Fuji.

Ame-no-mi-naka-nushi-no-kami puede relacionarse fácilmente con el pensamiento chino taoísta, siendo símil del Gran Uno, el Tao, donde está contenido todo y que genera las fuerzas creadoras de lo demás.

En cuanto a Taka-mi-musuhi-no-kami y Kami-musuhi-no-kami, si bien son divinidades individuales, sus nombres se interrelacionan mediante la palabra musubi, que significa “fuerza activa divina/espiritual de la procreación”, remitiendo al concepto del Yin y el Yang y a los principios masculino y femenino. En el Tao Te Ching: “Uno crea Dos, Dos crean Tres y Tres las Diez mil cosas (todo lo demás).”

Yin yang.svg

El taijitu, símbolo del yin y el yang (yīnyáng)

La creación del mundo

Al contrario de los dioses espontáneos que se ocultaron, estas cinco parejas de dioses decidieron reunirse y discutir sobre el destino de la Tierra, que todavía era una masa blanda e informe. Al final, decidieron que la pareja más joven, Izanagi e Izanami, debía hacer el trabajo y le encomendaron un augusto mandato: Arreglad, consolidad esta tierra en movimiento.

Para ayudarles a realizar esto, les dieron una lanza celestial llamada Ama-no-Nuboko, cubierta con piedras preciosas. Entonces las dos deidades fueron al puente entre el Cielo y la Tierra, Amenoukihashi (puente flotante de los cielos) y agitaron el océano con la lanza. Cuando las gotas de agua salada cayeron de la punta de la lanza, formaron la isla Onogoro (autogenerada).

Izanagi e Izanami, creando las islas del archipiélago japonés

Podemos encontrar en la mitología hindú la misma noción del batido del océano primigenio cuando Visnú propone a los devas y a los asuras que unieran sus fuerzas con el objeto de extraer la amrita (‘el néctar de la inmortalidad’) del océano de leche kshirodadhi. De esta forma utilizaron a la gran serpiente Vāsuki, el rey de los Naga (deidades en forma de serpientes), para poner la montaña en rotación y de esta manera batir el océano.

El batido del océano de leche.

Una vez han creado esta isla, Izanagi e Izanami descendieron del puente de los cielos e hicieron su casa en la isla. Ya que deseaban unirse, construyeron un pilar llamado Amenomihashira y alrededor de él levantaron un palacio llamado Yahirodono (“la habitación cuya área es de 8 brazos”). Una vez que ya estaban tranquilos en el palacio, Izanagi le propuso a su hermana Izanami procrear hijos:

‹‹Luego, cuando preguntó [Izanagi] a su hermana menor Izanami no mikoto: “¿Cómo está formado tu cuerpo?”, ella contestó: “Mi cuerpo se hace y se hace, pero hay un lugar que no acaba de hacerse”. Entonces dijo Izanagi: “Mi cuerpo se hace y se hace, pero hay un lugar que se hace en exceso. ¿Qué te parecería si metiera el lugar de mi cuerpo que se hace en exceso en el lugar de tu cuerpo que no acaba de hacerse y generáramos países?”. Izanami respondió: “¡Será bueno!”.

Entonces dijo Izanagi: “En tal caso, tú y yo daremos una vuelta a esta Augusta columna Celestial y nos encontraremos y nos uniremos conyugalmente”. Juraron hacerlo, y él dijo: “Ve tú hacia mí por el lado derecho y yo iré hacia ti por el lado izquierdo”. Anduvieron alrededor de la columna según lo prometido, e Izanami no mikoto habló primero: “¡Oh, qué buen muchacho!”. A lo cual Izanagi contestó: “¡Oh, qué buena muchacha!”»

Izanagi e Izanami giraron alrededor del pilar en direcciones opuestas y cuando se encontraron, Izanami, la deidad femenina, habló primero con un saludo. Izanagi pensó que esta no era la manera apropiada, sin embargo se unieron de todos modos.

Tuvieron dos hijos, Hiruko (niño del agua) y Awashima (isla de burbujas) pero como fueron deformes, no los consideraron dioses. Pusieron a los niños en un bote y los embarcaron al mar. Entonces les pidieron a los otros dioses una respuesta sobre lo que hicieron mal.

Ellos respondieron que el dios masculino debió haber iniciado la conversación durante la ceremonia de unión. Así que Izanagi e Izanami se dirigieron alrededor del pilar una vez más, y esta vez, cuando se encontraron, Izanagi habló primero y su matrimonio fue exitoso. De esta unión nacieron el ohoyashima, o las ocho grandes islas de la cadena japonesa.

Luego se produce un segundo “alumbramiento” en el que Izanami tuvo muchos hijos. En primer lugar dio a luz una serie de islas (el archipiélago japonés), después a una serie de dioses y diosas, entre ellos los del viento, las montañas y los árboles, y con ello crea la totalidad de todas las cosas. Izanami dio a luz también a Kagutsuchi, el dios del fuego.

La interpretación que se hace de este texto es que:

  • El puente flotante sobre el cielo podría ser una imagen del arco iris
  • La isla primigenia hace las veces de centro del mundo
  • La columna celestial es el eje universal que une cielo y tierra
  • La sala de 8 brazas se relaciona con los 8 puntos cardinales

En otros mitos fuera de Japón, también aparece la vuelta alrededor del mundo en direcciones contrarias de forma previa a la unión conyugal. Se asocia a la existencia de una única pareja inicial o superviviente de un diluvio que da la vuelta al mundo para comprobar que son los últimos y poder justificar así su unión.

La relación incestuosa de Izanami e Izanagi es un claro reflejo de la leyenda de Nüwa y Fuxi de la mitología china, además de una gran cantidad de otros casos de diversas culturas. Dado que son hermanos, el mito deja constancia que sus primeros hijos son imperfectos.

An ancient painting of Nüwa and Fuxi unearthed in Xinjiang.

Nüwa y Fuxi

El Inframundo

Luego de que Izanami da a luz a Kagutsuchi, el dios del fuego, ella muere. Esta no solo es la primera muerte que acaece, sino sobretodo, es la muerte de quien ha dado a luz a todo lo viviente. Luego Izanagi mata a Kagutsuchi, lo cual simboliza el control de fuerza primigenia del fuego que, en un principio es destructiva.

No dispuesto a resignarse con perder a su esposa, Izanagi decidió viajar a Yomi, el inframundo, para traerla de vuelta. Cuando llegó, al ver que su esposa le abría las puertas del palacio de ese país, tuvo la siguiente charla:

—¡Ah, mi bella y amada esposa! El país que construimos juntos todavía no está del todo terminado. Vamos, regresa conmigo al mundo de los vivos.
—¡Qué pena que no hubieras podido venir antes…! Pero ya he probado la comida de esta región tenebrosa. Aun así, me siento agradecida de que mi amado esposo haya venido a visitarme hasta aquí. Por eso, aunque mi deseo es regresar contigo, voy a consultar a los dioses de este mundo de las tinieblas. Mientras vuelvo, no se te ocurra mirarme.

Con estas palabras, la diosa desapareció tras las puertas. Pero tardaba tanto en volver que el dios Izanagi no pudo esperar más. Rompió un diente grueso de la peineta con que se sujetaba su augusta coleta izquierda y le prendió fuego para alumbrarse. Cuando entró en el palacio, vio el cuerpo putrefacto de la diosa que rezumaba gusanos y despedía truenos:

De su cabeza había nacido el Gran Trueno. De sus pechos, el Trueno del Fuego. De su vientre, el Trueno Negro. De sus genitales, el Trueno Hendidor. De su mano izquierda, el Trueno Joven. De su mano derecha, el Trueno de Tierra. De su pie izquierdo, el Trueno Retumbante. De su pie derecho, el Trueno Doblegador. En total, pues, habían nacido, ocho deidades de truenos.

Cuando Izanagi vio a su esposa en tal estado, tuvo mucho miedo y emprendió la huida. Izanami le recriminó su actitud (“¿Cómo te has atrevido a avergonzarme?”) e inmediatamente, ordenó a las furias del País de las Tinieblas que lo atraparan, pero como aquellas no pudieron, la misma diosa Izanami emprendió la persecución.

El dios, al ver cómo se le acercaba, colocó una enorme roca, que sólo podían mover mil hombres, en medio de la cuesta de Yomo-tsu-hira, tapando así la entrada al País de las Tinieblas. Los dos dioses se quedaron, por lo tanto, uno a cada lado de la roca. Ahí intercambiaron las palabras de disolución del vínculo matrimonial:

—¡Mi amado esposo! Si tú me haces esto, yo me encargaré de acabar cada día con mil personas del mundo de los vivos.
—¡Mi amada esposa! Si tú me haces esto, yo me encargaré de construir cada día mil quinientas cabañas de parto.

Fue así como por cada mil personas que mueren a diario, nacen el mismo día mil quinientas más. En cuanto a la gran roca que tapaba la entrada al País de las Tinieblas, recibió el nombre de Chi-gahesi-no-o-kami o también el de Yomi-do-no-o-kami. En cuanto a la cuesta de Yomo-tsu-hira, es la actual cuesta Ifuya situada en el país de Izumo. Al convertirse Izanami en la diosa de las tinieblas (de la muerte), siendo antes la creadora de vida, ilustra la idea de que la vida va siempre acompañada de la muerte.

Amaterasu y Susano’o

Para purificarse tras la visita a Yomi, Izanagi lavó sus ropas, y en ese proceso, fueron naciendo una nueva serie de divinidades de distintas partes de su cuerpo o su vestido. Los últimos tres dioses aparecidos en este momento, nacidos de distintas partes de su cara al lavarla, fueron especialmente importantes: Amaterasu, la diosa del sol, Tsukiyomi, el dios de la luna y Susano-wo, el dios del mar y la tormenta. Este último, como se quejaba constantemente por la muerte de su madre, Izanagi acabó destinándolo a vivir en Yomi.

Antes de partir hacia su nuevo destino, Susano-wo fue a despedirse de su hermana Amaterasu, pero acabaron retándose a una serie de competiciones de las que nacieron nuevas deidades. Susano-wo ofendió a Amaterasu y ésta se refugió en una cueva a causa del disgusto, por lo que, al ser la diosa del sol, provocó la oscuridad total en el mundo.

El resto de dioses intentaron convencerla para que saliese de la cueva pero ella se negó, por lo que idearon un plan para hacerla salir. Fabricaron un gran espejo y unas joyas que colocaron en un árbol frente a la cueva, y la diosa Uzume bailó desnuda, provocando el jolgorio del resto de dioses, unos ocho millones en total.

Amaterasu se asomó fuera de la cueva extrañada de que estuviesen haciendo una fiesta estando como estaba el mundo sumido en la oscuridad. Uzume le dijo que estaban celebrando que existía una diosa mejor que Amaterasu, y entonces le enseñaron su propio reflejo en el gran espejo, haciendo que saliese un poco más de la cueva para verse mejor. Entonces el dios Ame-no-tachikara la sacó al exterior y otros dioses sellaron la entrada de la cueva con una cuerda sagrada. Así volvió la luz al mundo.

Amaterasu saliendo de la cueva

Susano’o y Orochi

Susano-wo, desterrado del cielo, empezó a vagar por la tierra y en uno de sus viajes se encontró con una pareja de dioses ancianos que estaban angustiados porque de las ocho hijas que habían tenido, las siete mayores habían sido devoradas por el dragón Yamata-no-orochi, de ocho colas y ocho cabezas, en siete años consecutivos, y se esperaba una nueva visita al día siguiente, en la que seguramente devoraría a la hija que aún les quedaba.

Susano-wo entonces prometió a los ancianos acabar con el dragón a cambio de la mano de la joven, llamada Kushinada-hime. Mandó construir una larga y alta valla alrededor de la casa de los ancianos, en la valla hizo ocho puertas y tras cada puerta un barril lleno de un vino extremadamente fuerte, creado para la ocasión. Cuando al día siguiente apareció Yamata-no-orochi, olió el aroma del vino, introdujo una cabeza por cada puerta de la valla, se bebió el vino y quedó aturdido; entonces Susano-wo aprovechó para trocearlo con su espada.

Susanoo slaying the Yamata no Orochi

Susanoo slaying the Yamata no Orochi

A partir de entonces, vivió acompañado de su esposa Kushinada-hime y tuvo varios descendientes, uno de los cuales, Ōkuninushi (Dueño del país), terminó de formar todas las islas que conforman Japón, concluyendo así el trabajo empezado por Izanagi e Izanami.

El linaje divino

Por su parte, Amaterasu y el resto de divinidades que vivían en el cielo estaban muy preocupados por el desorden que había en la tierra, provocado por las divinidades que vivían allí, sobre todo por la numerosa familia de Ōkuninushi, quien se había casado numerosas veces y había tenido infinidad de hijos. Decidieron pues conquistar la tierra, enviando varios emisarios para ello, pero tras varios intentos sin éxito, fue el dios guerrero Takemikazuchi el que convenció a Ōkuninushi para que les cediese la tierra, a cambio de ciertas condiciones establecidas por éste.

De forma similar, el mito mesopotámico del Diluvio (de origen sumerio) menciona que Enlil decide destruir a la humanidad debido a que, como esta había empezado a multiplicarse, el ruido que hacía era cada vez mayor, y Enlil ya no podía conciliar el sueño.

Primero intentaron reducir su número con una epidemia, luego con una sequía, y finalmente, se decidió arrasa la Tierra con un Diluvio. La leyenda cuenta que al principio iba todo bien, pero después de 1200 años, la población se había reproducido tanto que Enlil tiene problemas para dormir:

El país era tan ruidoso como un toro que bramaba.
Los dioses crecían agitados y sin paz, con los disturbios ensordecedores,
Enlil también tuvo que escuchar el ruido.
Él se dirigió a los dioses superiores,
El ruido de humanidad se ha hecho demasiado grande,
pierdo el sueño con los disturbios.
Dé la orden que la -surrupu- (enfermedad) estalle.

Una vez que la tierra pasó a pertenecer a Amaterasu, la diosa envió a su nieto Ninigi-no-mikoto a la tierra para gobernar sobre ella. Le acompañaron algunos otros dioses para aconsejarle, cada uno de ellos fue el teórico ancestro de los distintos clanes Yamato; además, Amaterasu le hizo entrega de la joya y el espejo que se había utilizado para hacerla salir de la cueva, así como de la espada Kusanagi, estos tres objetos conforman los llamados Tesoros Imperiales de Japón, aún conservados.

Ninigi-no-mikoto se establecería en la isla de Kyūshū y su bisnieto, llamado Iwarebiko, se convertiría en el Emperador Jinmu, primer emperador de Japón y ancestro, 124 generaciones después, del actual emperador, Akihito.

Emperador Jinmu

El emperador Jimmu

La existencia y cronología del primer emperador Jinmu (711 AEC – 585 AEC, a la edad de 126 años), de acuerdo al libro Shoki, es muy dudosa. Algunos historiadores consideran que las primeras generaciones de emperadores son una invención de los compiladores. El primer emperador reconocido históricamente fue Ōjin (circa 200-310).

Según la leyenda, Iwarebiko (Jinmu) se casó con la hija del kami Ōmo-no-nushi, la princesa Ahira. La princesa Ahira tomó el nombre de Hime-tatara-i-suke-yori-hime, una bella doncella hija augusta de los kami.

Según el Nihonshoki, a la edad de 45 años, estando en el Palacio de Takechiyo, en la provincia de Hyūga, Jimmu reunió a sus hermanos e hijos y declaró que su antecesor divino, Ninigi, cuando bajó del cielo hacía 1.792.470 años se encontró con una nación desolada y que con su llegada brindó paz y prosperidad y logró erigirse como gobernante de la región occidental. No obstante, muchas regiones del este, aún no habían sido pacificadas dado que estaban fuera del poder imperial de Amaterasu, y que eran gobernados por jefes y dioses locales.

En cuanto al mito de que el emperador Jimmu posee el linaje de Amaterasu, Ninigi y Toyatama-hime (hija de Ryūjin, “Dios Dragón de los mares”), evidencia el folclore de que los emperadores japoneses se consideran descendientes de los dragones, de forma similar a la antigua tradición china en la que los dragones son el símbolo del emperador de China.

Sintoísmo y el Estado

Los emperadores de Japón son conocidos como tennō, que se traduce como: ten, “cielo”; y no, “gobernante”. Esta denominación de “Gobernante Celestial” es en el sentido del concepto chino de “Enviado del Cielo”, que implica que un emperador ha sido designado por los cielos para equilibrar los asuntos políticos y religiosos en sus dominios.

Notablemente, Tianhuang, el equivalente chino de tennō, estaba entre los títulos adoptados por Emperador Gaozong de la China Tang del mismo período, a pesar que no se sabe si los dos surgieron independientemente o si uno fue influenciado por el otro.

En japonés antiguo también fue usado el término Sumeramikoto, literalmente, “gobernante celestial sobre las nubes”. De hecho, ha existido un culto imperial (Arahitogami) que considera al tennō como sumo sacerdote, mediador entre los asuntos del hombre y la divinidad, debido a sus lazos genealógicos con los dioses.

Ver ensayo “De dioses que vienen del cielo” para más referencias.

El Grabado de Toyohara Chikanobu, hecho en 1878, presenta visualmente el principio central de sintoísmo estatal, el cual afirmaba y promovía la creencia en la divinidad del emperador, creando un árbol genealógico que se remonta hasta el primer emperador y a las deidades más importantes de la mitología japonesa. Las figuras representadas en estos tres paneles son:

  • Centro: el Emperador Meiji y su esposa rodeados por los kami Izanami, Kuni-no-tokotatchi e Izanagi.
  • Derecha: los acompañan los kami Amaterasu, Ninigi (nieto de Amaterasu) y los emperadores Jinmu, Kōmei y la emperatriz Go-Sakuramachi.
  • Izquierda: lo acompañan los kami Hiko-hohodemi y Hikonagisa-takeugaya-fukiaezu así como los emperadores Go-Momozono, Kōkaku y Ninkō.

Grabado de Toyohara Chikanobu

El sintoísmo fue utilizado como ideología legitimizante durante la fase militar de la historia japonesa reciente, es decir, como base de la divinidad y superioridad del pueblo japonés; y fue considerado la religión del Estado hasta 1945.

En el s. XIX se fundaron una gran cantidad de sectas sintoístas que contienen diversos elementos del confucianismo, taoísmo y principalmente budismo. Actualmente el Sintoísmo constituye la segunda religión con mayor número de fieles de Japón, sólo superada por el Budismo japonés; y asimismo, muchos japoneses son de ambas religiones a la vez.

Dragones japoneses

Los dragones japoneses (Nihon no ryū) son diversas criaturas legendarias de la mitología y el folclore japonés. Los mitos de dragones japoneses amalgaman leyendas nativas con historias importadas sobre dragones de China, Corea y la India.

El estilo gráfico del dragón fue fuertemente influenciado por el dragón chino. Al igual que estos otros dragones asiáticos, la mayoría de los dragones japoneses son deidades del agua asociadas a la precipitación y por lo general son descritos como grandes criaturas serpentinas sin alas y con garras.

El idioma japonés moderno tiene numerosas palabras para “dragón”, entre ellas: tatsu del antiguo japones ta-tu; ryū o ryō del chino lóng; nāga del sánscrito nāga y doragon del inglés “dragon” (este último se utiliza casi exclusivamente para referirse al dragón europeo y derivado criaturas de ficción).

Las mito-historias de los libros Kojiki y Nihongi contienen las primeras referencias textuales a los dragones japoneses. “En los anales más antiguos los dragones se mencionan de varias maneras, pero sobre todo, como dioses del agua, con forma de serpiente o dragón.”, explica de Visser.

El Kojiki y Nihongi mencionan varios dragones antiguos:

  • Yamata no Orochi: es un dragón-serpiente gigante de 8 colas y 8 cabezas, matado por el dios del viento y el mar Susanoo, quien descubrió el Kusanagi-no-Tsurugi.
File:Kuniteru Gozu dragon.jpg

Susanoo slaying the Yamata no Orochi, by Kuniteru

  • Ryujin o Watatsumi: es el “Dios Dragón de los mares”, el gobernante de los mares y océanos. Es descrito como un dragón capaz de cambiar a forma humana. Vivió en el “castillo-palacio del dragón” submarino Ryugu-Jo, donde guardaba las joyas mágicas de la marea.

Princess Tamatori steals Ryūjin’s tide jewels, by Utagawa Kuniyoshi.

  • Toyotama-hime: es la princesa dragón de los mares. Conocida como la  “Princesa de la perla luminosa” era hija de Ryujin. Supuestamente ella era un ancestro del emperador Jimmu, el legendario primer emperador de Japón.
Divine Prince Ugayafuki Aezu

Princess Toyotama, daughter of the Dragon King of the Sea, gives birth to the Divine Prince Ugayafuki Aezu, by turning from her human form into a dragon.

  • Wani: es un monstruo marino que se traduce tanto “tiburón” como “cocodrilo”. Kuma-wani, “tiburón / cocodrilo gigante” se mencionan en dos leyendas antiguas. Una dice que el dios del mar Kotoshiro-nushi-no-kami se transformó en un “kuma-wani de 8 brazos” y fue padre de Toyotama-hime. La otra dice que un kuma-wani piloteó las naves del emperador Chuai y su emperatriz Jingū.

The Buddha riding a sea-dragon, by Kunisada.

  • Mizuchi: es un dragón de río y deidad del agua. El Nihongi cuenta que el legendario Emperador Nintoku ofrececía sacrificios humanos a Mizuchi, enojado por sus proyectos de ingeniería fluvial.

Sea-dragon, by Utagawa Kuniyoshi

Prehistoria japonesa

Si bien el sintoísmo es una religión relativamente reciente, en el actual territorio de Japón se registran asentamientos sumamente antiguos, siendo el de datación más remota el llamado período Jomon.

Período Jomon: del 10.000 AEC – 300 AEC

Las islas japonesas revelan restos de asentamientos a fines del paleolítico. En todo el larguísimo período prehistórico Jomon, la economía está basada sobre la caza y la recolección. Este período toma el nombre de Jomon, siendo su significado «marca de cuerda», precisamente por el tipo de alfarería desarrollada, señal distintiva que dejaban las cuerdas sobre arcilla húmeda, que se formaba con tiras de barro cocidas a bajas temperaturas. Según su datación, del siglo XIV AEC, la cerámica de este período es la más antigua del mundo.

Dogū, sitio Ebisuda en Tajiri, Prefectura de Miyagi, 1000–400 AEC.

Las vasijas se utilizaban sobre todo para comer en exteriores o almacenar los alimentos. El pueblo Jōmon moldeó también figuras de barro y vasos decorados con motivos más sofisticados, usando cuerdas trenzadas y sin trenzar así como varas de árboles para hacer impresiones sobre la arcilla húmeda.

Estatuilla Shakōkidogū (dogū, “figura de loza”) del Jōmon final (1000–300 AEC), Museo Nacional de Tokio, Japón

La tradición indica que sobre el final de este período prehistórico, se da la fundación del imperio japonés con el gobierno del primer emperador Jimmu (inicio de su reinado en 660 AEC), según señala el Nihon Shoki.
Fuentes y bibliografía principales:

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