Jesús y los dioses antiguos: mito, historia y realidad


Prólogo

A lo largo de los últimos dos siglos, pocos temas han despertado tanta controversia como las posibles semejanzas entre la figura de Jesús y diversas divinidades de la Antigüedad. Historiadores, arqueólogos y especialistas en religión comparada han señalado que algunos episodios narrados por los Evangelios presentan llamativos paralelos con tradiciones religiosas mucho más antiguas procedentes de Egipto, Persia, Grecia, Frigia o la India. ¿Se trata de simples coincidencias, de símbolos universales compartidos por distintas culturas o de influencias históricas reales? Esa es la pregunta que ha alimentado uno de los debates más fascinantes de la historia de las religiones.

El cristianismo nació en un momento excepcional de la historia. Durante el siglo I, el Imperio Romano unificaba bajo una misma administración territorios que se extendían desde Britania hasta Egipto y desde Hispania hasta Mesopotamia. Por sus caminos circulaban ejércitos, comerciantes, peregrinos, filósofos y, con ellos, también las ideas. Los cultos orientales convivían con las antiguas tradiciones griegas y romanas, mientras el judaísmo del Segundo Templo mantenía un intenso diálogo con la cultura helenística. Nunca antes tantas creencias habían coexistido e interactuado dentro de un mismo espacio político.

En ese escenario de intensos intercambios culturales apareció el mensaje de Jesús. No surgió en un mundo aislado, sino en una sociedad donde numerosas tradiciones compartían símbolos, rituales y distintas formas de expresar la relación entre el ser humano y lo divino. Conceptos como la purificación, la salvación, la inmortalidad, los banquetes sagrados, los nacimientos extraordinarios o las divinidades capaces de vencer a la muerte formaban parte del imaginario religioso de muchos pueblos. Algunas de esas creencias contaban ya con siglos de antigüedad; otras alcanzaban su mayor difusión precisamente cuando comenzaron a escribirse los Evangelios.

Las semejanzas existen. La verdadera discusión comienza cuando intentamos explicar por qué existen. ¿Son el resultado de préstamos directos entre unas religiones y otras? ¿Reflejan la permanencia de antiguos símbolos compartidos por distintas culturas? ¿O responden, simplemente, a la tendencia humana de formular respuestas similares frente a las grandes preguntas sobre el origen, la muerte y la esperanza de trascendencia?

Comparar estas tradiciones con el cristianismo no pretende demostrar que una religión sea una copia de otra, ni cuestionar las creencias de millones de personas. El objetivo es comprender cómo circulaban las ideas, cómo evolucionaban los símbolos y de qué manera distintas civilizaciones respondieron, a menudo con imágenes sorprendentemente similares, a las mismas inquietudes espirituales. A lo largo de este trabajo confrontaremos, de la forma más respetuosa y rigurosa, las afirmaciones más difundidas con las fuentes históricas, arqueológicas y textuales disponibles, distinguiendo los paralelismos genuinos de aquellos que surgieron por interpretaciones posteriores o por simplificaciones que el tiempo terminó convirtiendo en certezas.

Antecedentes de análisis comparativos

La idea de que la figura de Jesús presenta paralelos con divinidades anteriores no es nueva. Comenzó a tomar forma durante la Ilustración, cuando autores como Charles François Dupuis (1742-1809) y el conde de Volney (1757-1820) sostuvieron que el cristianismo había heredado numerosos elementos de antiguas religiones. Sus planteamientos fueron retomados o discutidos por pensadores como Hermann Samuel Reimarus (1694-1768), Voltaire (1694-1778), Paul Henri d’Holbach (1723-1789), David Friedrich Strauss (1808-1874), Bruno Bauer (1809-1882), Ernest Renan (1823-1892) y Gerald Massey (1828-1907).

Durante el siglo XX, el estudio comparado de las religiones adquirió un enfoque mucho más amplio gracias a investigadores como James George Frazer (1854-1941), Sir Flinders Petrie (1853-1942), Mircea Eliade (1907-1986), Samuel Sandmel (1911-1979), Jonathan Z. Smith (1938-2017), Géza Vermes (1924-2013), Larry Hurtado (1943-2019), Tryggve N. D. Mettinger (1942-2023) y Bart D. Ehrman (1955-), quienes abordaron estas cuestiones desde la historia, la filología, la arqueología y la antropología, distinguiendo entre las similitudes documentadas y las analogías construidas retrospectivamente.

Las ideas desarrolladas por Dupuis y Volney dieron origen a una corriente de pensamiento que, durante el siglo XIX y comienzos del XX, evolucionó hacia la denominada hipótesis del mito de Cristo (Christ Myth Theory). Según esta interpretación, Jesús de Nazaret no habría sido un personaje histórico, sino una construcción literaria y teológica surgida del sincretismo entre diversas tradiciones religiosas del mundo antiguo. Aunque esta hipótesis continúa siendo defendida por algunos autores contemporáneos, hoy constituye una posición claramente minoritaria dentro de la investigación académica, que considera ampliamente demostrada la existencia histórica de Jesús, aun cuando persista un intenso debate sobre la interpretación de su figura y sobre las influencias culturales que recibió el cristianismo primitivo.

A comienzos del siglo XX, la hipótesis del mito de Cristo alcanzó su formulación más elaborada con las obras de Arthur Drews (1865-1935), William Benjamin Smith (1850-1934) y John Mackinnon Robertson (1856-1933), quienes sostuvieron que Jesús no había sido un personaje histórico, sino una construcción religiosa inspirada en antiguas tradiciones del Mediterráneo y Oriente Próximo. Décadas más tarde, esta corriente fue retomada por autores como George Albert Wells (1926-2017), Alvar Ellegård (1919-2008), Earl Doherty (1941-) y Richard Carrier (1969-), aunque continúa siendo una postura claramente minoritaria dentro de la investigación histórica.

Una de las obras más influyentes en este campo fue la del mitólogo estadounidense Joseph Campbell (1904-1987). En The Hero with a Thousand Faces (El héroe de las mil caras, 1949) desarrolló la teoría del monomito, según la cual numerosas tradiciones culturales comparten una misma estructura narrativa fundamental. Campbell observó paralelos entre figuras como Krishna, Buda, Apolonio de Tiana y Jesús, aunque su interés se centró en los arquetipos universales más que en demostrar una dependencia histórica entre unas religiones y otras. Años después, en The Masks of God: Occidental Mythology (Las máscaras de Dios: Mitología occidental), escribió: «Está claro que, sea exacta o no en los detalles biográficos, la conmovedora leyenda del Cristo crucificado y revivido estaba destinada a añadir nueva calidez, inmediatez y humanidad a los antiguos relatos de Tammuz, Adonis y Osiris».

Dos siglos de investigación no han producido una respuesta unánime. Mientras algunos autores sostienen que el cristianismo incorporó elementos procedentes de antiguas religiones mistéricas, otros consideran que muchas de las semejanzas responden a paralelismos superficiales, a influencias indirectas o simplemente a interpretaciones anacrónicas. Entre ambos extremos se sitúa la mayoría de los especialistas actuales, que reconocen la existencia de un complejo intercambio cultural en el Mediterráneo antiguo, pero rechazan las simplificaciones que presentan a Jesús como una simple copia de Horus, Mitra o cualquier otra divinidad precedente.

A comienzos del siglo XXI, el documental Zeitgeist: The Movie (2007) popularizó masivamente en internet la idea de que la vida de Jesús era una copia casi literal de la de Horus, Mitra, Krishna y otras divinidades antiguas. Muchas de las afirmaciones difundidas por la película procedían de obras del siglo XIX, pero fueron presentadas sin distinguir entre hipótesis, interpretaciones y evidencias documentales. El extraordinario alcance del documental convirtió estas comparaciones en uno de los debates históricos más difundidos en internet durante las primeras décadas del siglo XXI.

Pero ¿hasta qué punto estas semejanzas resisten un análisis histórico riguroso? ¿Se trata de préstamos directos entre religiones, de símbolos compartidos por distintas culturas o simplemente de coincidencias aparentes? Para responder estas preguntas es necesario examinar las fuentes originales, el contexto en que surgió cada tradición y el estado actual de la investigación académica. Sólo entonces será posible distinguir entre los paralelismos genuinos y aquellos que nacieron de interpretaciones posteriores.

Las deidades habitualmente comparadas con Jesús

Numerosos investigadores han comparado la figura de Jesús con diversas divinidades del mundo antiguo. Algunas de estas comparaciones surgieron del estudio académico de la religión comparada; otras nacieron de interpretaciones mucho más especulativas que terminaron alcanzando una enorme difusión en libros, documentales e internet.

Entre las figuras más citadas se encuentran Horus, Mitra, Krishna, Attis, Dionisio y, en menor medida, Buda. Cada una pertenece a un contexto cultural diferente y presenta rasgos propios, pero todas comparten algún elemento que ha sido relacionado con determinados episodios de la vida de Jesús. Analizar esas semejanzas requiere distinguir cuidadosamente entre los textos antiguos, las interpretaciones modernas y el consenso alcanzado por la investigación actual.

Horus: Dios de la mitología egipcia. Era hijo de Isis, quien por la forma en que quedó embarazada de Osiris (post mortem), podría considerarse que fue «sin pecado concebido».

A principios del siglo XX, Gerald Massey alegaba que hay similitudes entre el dios egipcio Horus y Jesús. En la misma línea de ideas, en la década de 1940, Alvin Boyd Kuhn sugirió que no solo la cristiandad, sino también el judaísmo se basaban en conceptos egipcios, y más recientemente, Tom Harpur ha expresado opiniones similares en su libro «El Cristo pagano».

Mitra/Mithra: Dios persa. La fecha en que se festeja la natividad de Cristo, el 25 de diciembre, en el solsticio de invierno, coincide con la del día en la que se conmemoraba el nacimiento del dios Mitra.

Entre 1919 el sacerdote, teólogo excomulgado católico, filósofo e historiador francés, Alfred Loisy, publicó su libro Los misterios paganos y el misterio cristiano, en el que realiza una discusión profunda y minuciosa de los testimonios concernientes hasta esa época sobre las religiones de los misterios paganos y su influencia en los orígenes históricos del cristianismo:

El banquete ritual de los fieles de Mitra tenía similitudes con la eucaristía cristiana. A veces probablemente se sacrificaban toros reales pero no se comía carne de toro, la bebida sagrada (según algunos era agua y según otros era vino) que representaba la sangre del toro eran la sustancia del toro místico y divino que era Mitra. Se consumía (simbolizada en la bebida sagrada) junto con la ofrenda del pan durante la cena o eucaristía mítrica. La sustancia del toro divino estaba en el pan de la cena de los iniciados tal como estará la sustancia de Cristo en el alimento de los bienaventurados.

Krishna: Dios hindú. Según la leyenda, Krisna no nació a partir de la conexión sexual entre su madre Devakí y su padre Vasudeva, sino que fue transferido mágicamente desde el corazón de Vasudeva al útero de Devakí.

Cuenta la leyenda que su tío, el rey Kamsa, tuvo una visión en la que uno de los sus sobrinos iba a asesinarlo, por lo que tomó la decisión de matar a todos sus sobrinos. Pero al lograr salvarse Krishna, ordenó matar a todos los niños de la comarca. A pesar de esto, Krishna logró sobrevivir e incluso llegó a ser el sucesor de Kamsa. Por esto se dice que Krisna, al igual que Cristo, fue perseguido por un tirano que ordenó la matanza de todos los niños de su edad.  

AttisDeidad frigia (Turquía). Según la leyenda, la deidad Agdistis inicialmente tenía atributos tanto masculinos como femeninos, pero los dioses del Olimpo, temerosos de Agdistis, le cortan su órgano masculino y lo arrojan al suelo. En el lugar donde lo tiraron creció un almendro, y cuando sus frutos maduraron, Nana, que era la hija del dios-río Sangarios cogió un fruto y lo colocó en su regazo. El fruto se absorbió y ella quedó embarazada, y al tiempo nació Attis. Por esto se dice que Attis nació de una virgen, Nana, quien lo concibió por obra de los dioses.

Joseph Campbell en su libro «El Héroe de las mil caras« dice: «En Frigia, por ejemplo, en honor al crucificado y resurrecto Attis, se cortaba, el 22 de marzo, un pino que era luego transportado al santuario de la diosa Cibele…. El 24 de marzo era conocido como el Día de la Sangre…». Este día se conmemoraba su resurrección, es decir, tres días después.

Dionisio: Dios de la mitología griega. No son pocos los estudiosos que argumentan que la religión dionisíaca y el cristianismo son significativamente paralelos.

A principios del siglo XIX Friedrich Hölderlin publicó su libro Brot und Wein (1800–1801) donde sugirió parecidos entre Cristo y el dios griego Dioniso. Más tarde, otros eruditos modernos como Martin Hengel, Barry Powell y Peter Wick argumentan que el culto a Dioniso y el cristianismo muestran notables semejanzas, entre ellas, señalan el simbolismo del vino y la importancia que ha tenido en la mitología que rodea tanto a Dioniso como a Jesucristo.

Además, algunos expertos en mitología comparada afirman que tanto Dioniso como Jesús representan el arquetipo del dios que muere y resucita. Se han sugerido también otras semejanzas, como la celebración por medio de una comida ritual de pan y vino, y concretamente Powell afirma que en el culto a Dioniso se aprecian precursores de la noción cristiana de la transubstanciación.

El nacimiento de Jesucristo se celebra la noche del 24 al 25 de diciembre, fecha precisa en la cual los paganos mistéricos celebraban en Alejandría (Egipto) el nacimiento de Aion (o Eón), su versión del dios griego Dionisio.

Buda (Siddharta Gautama)hombre «iluminado». La leyenda cuenta que Sidarta fue concebido una noche en que su madre, la reina Maya, soñó que un elefante blanco con seis blancos colmillos entraba por su costado derecho. Diez meses lunares más tarde nacia Sidarta. Por esto se dice que Buda nació de una virgen.

Jerry H. Bentley plantea la posibilidad de que «el budismo influenciara el primitivo desarrollo de la cristiandad» y sugiere prestar «atención a muchos paralelismos referentes a nacimientos, vidas, doctrinas y muertes de Buda y Jesús» en su libro «Cross-Cultural Contacts and Exchanges in Pre-Modern Times».

Z. P. Thundy estudió las similitudes y diferencias entre el relato del parto de Maya, al dar a luz a Buda, y el de María al nacer Jesús. Es de notar también el parecido de sus nombres.

Referencias astronómicas

Ciertas cuestiones en todos estos casos como fechas, símbolos, personajes y otros detalles que parecerían anecdóticos adquieren un nuevo significado al analizarlos desde el punto de vista astronómico. 

La elección del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús continúa siendo objeto de debate entre los historiadores. Ninguno de los Evangelios indica el día de la Natividad y las primeras comunidades cristianas tampoco lo celebraban. La primera evidencia documental de una celebración cristiana el 25 de diciembre aparece en el Cronógrafo del año 354, aunque probablemente la tradición ya existía algunas décadas antes. Diversos investigadores consideran que la fecha pudo haber sido adoptada para coincidir con festividades solares muy populares en Roma, como el Dies Natalis Solis Invicti, celebrado pocos días después del solsticio de invierno. Otros sostienen que surgió a partir de cálculos teológicos relacionados con la fecha tradicional de la Anunciación. Es posible, incluso, que ambos factores hayan contribuido a consolidar una celebración que terminó extendiéndose a todo el mundo cristiano.

Nessa Goodman en su investigación ¿Qué celebramos el 25 de diciembre? expone esta perspectiva:

La Estrella de Oriente que anuncia el nacimiento de Jesús, o de tantas otras deidades, se corresponde con la estrella Sirio. El 24 de diciembre esta estrella se alinea con otras tres estrellas conocidas en la antigüedad como “Los Tres Reyes” en el cinturón de Orión. Estas tres estrellas siguen en línea a Sirio, que apunta directamente al emplazamiento de la salida del sol en la mañana del 25 de diciembre. Este fenómeno explica la famosa historia de los Tres Reyes Magos que llegaron los últimos al nacimiento de Jesús, el nacimiento del sol tras el solsticio de invierno.

Ver publicación: Conocimiento astronómico

Por otra parte, la Virgen María, representa la constelación de Virgo. Durante el solsticio de invierno, la constelación de Virgo se eleva sobre el horizonte dando la sensación de que el Sol (Jesús) nace de este signo zodiacal. Virgo, además, significa «virgen» en latín y en el zodiaco es representado por la letra «M» (♍). De ahí el nombre de María, y otras madres vírgenes como la madre de Horus, Meri, o la de Buda, Maya.

Virgo también es llamado astrológicamente “La Casa de Pan”, haciendo referencia a su iconografía, una mujer portando una espiga de trigo; y a su momento del año, agosto y septiembre, el periodo de cosecha. La traducción del latín de la ciudad donde nació Jesús, Belén, es «Beth Lehem», literalmente “La Casa de Pan”. Así, Belén no se referiría a un emplazamiento en la tierra, sino en el cielo, en la constelación de Virgo.

La fecha del nacimiento de Jesús simboliza el resurgir del Sol, el principio de una nueva estación. Desde el hemisferio norte, a partir del solsticio de verano el sol empieza a moverse hacia el sur, los días se hacen más cortos y la luz mengua. El 22 de diciembre, el Sol llega al punto más bajo en el cielo y deja de moverse hacia el sur, es el solsticio de invierno. Durante tres días, 22, 23 y 24, el Sol parece detenerse en la Constelación del Sur o de la Cruz, para empezar a moverse un grado hacia el norte el día 25.

Imagen: Zeitgeist, parte 1: «El cuento más grande de todos los tiempos»

Este enfoque astronómico presenta un argumento alternativo del por qué de la crucificción (el Sol «muere» en la Constelación de la Cruz); los tres días de muerto antes de la resurrección (el Sol se mantiene quieto tres días antes de volver a elevarse).

Sin embargo, la resurrección de Jesús, o del Sol, no se celebra hasta la Pascua o Semana Santa en el equinoccio de primavera, que es el momento del año en el que el Sol llega a la mitad del hemisferio y la duración de los días supera al de las noches. Es la primavera, el resurgir, la elevación del Sol en el cielo.

El paso del Sol por las diferentes estaciones del año fue ilustrado por nuestros ancestros paganos con la rueda zodiacal. Los 12 signos zodiacales o meses son los 12 discípulos con los que Jesús, el Sol, viajaba.

Otra de las referencias que son tomadas como metáforas son las menciones a la era. Esto se explica a través del fenómeno astronómico llamado Precesión de los Equinoccios. Las antiguas culturas, como la egipcia, notaron que cada 2.150 años el nacimiento del Sol en el equinoccio de primavera ocurre en diferentes signos zodiacales. Esto es debido a un cambio gradual y lento en el ángulo del eje de la rotación de la tierra que recorre una circunferencia completa cada 25.776 años. De esta manera, cada 2.150 años el Sol se proyecta en diferentes signos zodiacales, lo que se considera una era. Del 4.300 AEC al 2.150 AEC es la Era de Tauro, del 2.150 AEC al año 1 es la Era de Aries, del año 1 al 2.150 es la Era de Piscis, y del 2.150 al 4.300 es la Era de Acuario.

El nacimiento de Jesús coincide con el comienzo de la era de Piscis, en la que nos encontramos. Con esto se explica las numerosas referencias a los peces que se encuentran en la tradición cristiana, entre otras: “No tenemos aquí más que 5 onzas de pan y 2 peces” Mateo, 15:17.

Los primeros cristianos usaban la palabra griega “icthys”, que significa pez, como nombre de Jesús, y representaban su fe con el símbolo místico pitagórico de la “vesica piscis” (signo del pez), conformado por dos círculos que se intersectan, con el que se indicaba el reinado del sol durante la era de piscis.

Además, en otra mención bíblica, cuando los discípulos preguntaron a Jesús que debían hacer cuando él no estuviera, Jesús respondió: “… al entrar en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle a la casa.” Lucas, 20:10.

El hombre con el cántaro de agua coincide con la iconografía del signo de acuario, por lo que esta cita es vista como una clara alusión del comienzo de una nueva era tras la ida de Jesús o el fin de la era de Piscis.

Antecedente bíblico

Más allá de las coincidencias mencionadas con deidades de otras culturas y religiones existe una figura prototípica a la de Jesús en la Biblia misma: José «el soñador», uno de los doce hijos de Jacob según el relato bíblico del libro del Génesis (Gen. 35:22).

En su artículo «Similitudes de la vida de José [El Soñador] y Jesús», Reyna Orozco Meraz presenta la siguiente tabla comparativa:

SimilitudesJoséJesús
Hijos PrimogénitosEl primogénito de RaquelEl primogénito de María
Amados de su padreGénesis 37:3 Israel amaba a José más que a sus otros hijos,Lucas 3:22 Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo
SoñadoresTanto que le llamaban “el soñador”Creo que tiene muchos sueños y los deposita en nosotros.
Fueron a EgiptoAl ser vendido como esclavo fue llevado a Egipto. Génesis 37:28 Fue así como se llevaron a José a Egipto.Jesús cuando era un niño, fue llevado a Egipto para evitar que Herodes lo matara (Mateo 2:14 Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto
Tenían 2 nombresJosé tuvo dos nombres, uno hebreo y uno egipcio Génesis 41:45 Y le cambió el *nombre a José, y lo llamó Zafenat PaneaJesús tuvo dos nombres, uno representaba su divinidad y el otro su humanidad. Mateo 1:23 y lo llamarán Emanuel. Lucas 2:21 lo llamaron Jesús, nombre que el ángel le había puesto antes de que fuera concebido.
Testificaron contra el pecado y por eso los odiaronJosé testifico contra el pecado de sus hermanos y estos le odiaban (Génesis 37: 2 «Y José llevaba a su padre quejas de la mala conducta de sus hermanos»)Jesús testifico contra los hombres y lo odiaron por ello (Juan 7:7 «Los que son del mundo no pueden odiarlos a ustedes; pero a mí me odian, porque yo hago ver claramente que lo que hacen es malo»)
Traicionadospor sus hermanos, que lo despojaron de su túnica y lo arrojaron en un pozo.por un amigo que era más cercano que un hermano
VendidosJosé fue vendido por Judá por 20 piezas de plata. Génesis 37:28por Judas por 30 piezas de plata. Mateo 26:15
Tentados y pasaron con éxito la pruebaGénesis 39:7-12Mateo 4: 1-11.
Puestos en lugar de muerte junto con otros 2 criminalesGénesis 40:1-3Marcos 15:27
Uno de los criminales murió y otro vivióGénesis 40:21-22Lucas 23:39
Pudiendo matar a su agresor, decidieron PERDONAR.A sus hermanosA todos nosotros. Romanos 5:8. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
Regalaron salvaciónNo aceptó pago por el trigoDio su sangre sin condición
Dieron PanProveyó de pan en la escasezEs el pan de vida
Levantados del lugar de muerte por el ReyEnvestido por el faraón con autoridad y poder Génesis 41:40Tenia toda el poder que su Padre la había dado. Mateo 28:18
Libertadores de su puebloGénesis 47:25 «Y ellos contestaron: Usted es muy bondadoso con nosotros, pues nos ha salvado la vida»)(1 Tim 4:10 «Por eso mismo trabajamos y luchamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen»).

Fuente:

17 comentarios sobre “Jesús y los dioses antiguos: mito, historia y realidad

  1. Gracias por todo el conocimiento que compartes.
    Es normal que aquel que nació dentro del engaño, crea en el engaño y anormal y peligroso aquel que se pregunta si todo lo vivido es un engaño.

    La ignorancia es la más grande filosofía esparcida en esta tierra y la más benéfica para la creación de mitos y leyendas, al final, como dirían los religiosos, vivimos en el mundo de la mentira, donde todo parece, pero nada es real.
     Así ha sido siempre
    Gracias nuevamente por tan excelente blog,  eres de gran ayuda para el que quiera saber

    1. Gracias a vos Alex por tus palabras! Hoy en día la normalización de la ignorancia, la banalización del pensamiento crítico, la manipulación de la información, etc. son herramientas de poder sumamente peligrosas. Nos estamos leyendo, saludos!

  2. Comparto la opinión de que hay que eliminar los datos comprobadamente falsos, y quedarse con los parecidos o similitudes históricas o religiosas, para darle seriedad al artículo, de ahí que cada uno se forme su opinión, es derecho de cada uno.

    1. Hola Juan, precisamente esa es la cuestión: poner toda la data relevante y pertinente sobre la mesa para que cada uno pueda analizar y sacar sus propias conclusiones de acuerdo a su esquema de pensamiento. Slds

  3. Impresionante artículo, me ha parecido muy interesante la historia de la mitología comparada, así como las curiosidades como segundo nombre de Jesús, Emanuel (dios con nosotros). Leí que la saga de «La guerra de las galaxias» están basadas en el libro de Joseph Campbell, el famoso mitólogo, que demostró que la mayoría de las religiones tienen nexos comunes y beben de un origen común.
    Increíble el blog. Mucha suerte!

    1. Siempre va a haber argumentos y refutaciones, de eso se trata la investigación científica. Más aún, como menciono en el artículo, «No descarto que algunos de los datos de las deidades paganas puedan ser erróneos o imprecisos, y las similitudes esgrimidas por los diversos eruditos puedan estar sesgadas o hasta forzadas de alguna manera». Saludos

      1. Saludos,
        Entiendo el «miente que algo queda». El problema de Zeitgeist, Código daVinci y otros es que mienten que siempre algo queda. El rigor histórico/religioso de estos documentales es espantoso y nulo, no se toman en serio porque faltan a la verdad histórica y religiosa de cada religión citada en el documental Zeitgeist. Debe descartar los datos falsos porque son falsos, no es que sean sesgados, es que son falsos, no son imprecisos, es que son falsos, no son erróneos, son falsos. Entiendo que a muchos les va el morbo de «Uuuuh, el cristianismo es una copia de religiones ancestrales y ahora hemos despertado…», despertado a nada. porque los que han dejado la religión y cultura judeo-cristiana se han marchado al esoterismo y a la religión ufologica magufa

      2. Hola Josue, la historia registra estos casos de «asombroso parecido» desde mucho antes que el documental Zeitgeist, y por más que repitamos mil veces la palabra «falso», eso no hará que lo sea. Hay estudios que recogen y comparan estos hechos históricos desde el siglo XVII, y no se trata aquí de que nos complazcan o no los hallazgos sino de su irrefutable validez. Saludos

    2. Inveriable violencia en tus respuestas, no es extraño siendo que profesas culto a una secta que exterminó miles de millones en nombre de sus dogmas. Cuanto mas nuevas las pseudo religiones, mas violentas, sectarias y la tuya tiene apenas 1700 años (la pseudo religion cristiana fue inventada por el gobierno tiranico y asesino de Roma), y sus lideres crearon las guerras santas, la inquisicion, el exterminio de razas originarias en America, las guerras modernas y particularmente el nazismo, y cobija a violadores de niños educados en su seno retorcido y enfermo. Los santos verdaderos del cristianismo fueron expulsados, excomulgados, quemados vivos o ignorados, como San Antonio de Asis y Santa Teresa de Avila.

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