Evidencia de homínidos en Europa de hace millones de años

Huellas en Creta de hace 5,7 millones de años

Huellas fósiles, aparentemente humanas, descubiertas en la isla de Creta desafían la teoría sobre la evolución de la humanidad.

Las huellas tienen 5,7 millones de años de antigüedad, una época en la que, supuestamente, nuestros antepasados solo vivían en África y dejaban huellas muy parecidas a las de los monos.

Las polémicas huellas descubiertas en Creta – Andrzej Boczarowski

Desde el descubrimiento de los primeros fósiles de Australopithecus en el sur y el este de África a mediados del siglo XX, el origen del linaje humano se ha situado en el continente negro. Otros fósiles descubiertos en esa misma región, incluidas las famosas huellas de Laetoli, en Tanzania, dejadas hace 3,7 millones de años por unos pies de apariencia humana, reforzaron aún más la idea de que los primeros miembros de nuestro linaje no sólo se originaron en África, sino que permanecieron aislados allí durante varios millones de años, antes de dispersarse por Europa y Asia.

Por eso, el hallazgo de una hilera de huellas de apariencia humana en Creta, y además con una antigüedad de cerca de 5,7 millones de años, se opone frontalmente a esas ideas y sugiere una realidad mucho más compleja.

(a) Los dos grupos de huellas; (b) detalle del grupo “b”; (c) detalle del grupo “c”. “R” y “L” indican huellas “derecha” e “izquierda” respectivamente.

El pie humano tiene una forma muy particular, diferente por completo de la de otros animales terrestres. De hecho, la combinación de una planta alargada, cinco dedos de los pies que apuntan al frente, cortos y sin garras, con un dedo gordo mucho mayor que los demás, es única.

(a–c) Las tres huellas mejor preservadas, cada una mostrada como foto, escaneo laser y escaneo con interpretación. Barra de escala: 5 cm.

Los pies de nuestros parientes más cercanos, los grandes simios (chimpancés, gorilas y orangutanes), se parecen más a una mano que a un pie humano, con un pulgar lateral que permite agarrarse fuertemente a las ramas o, incluso, manipular objetos. Las famosas huellas de Laetoli, que se cree que fueron dejadas por un autralopiteco, son muy similares a las de los humanos modernos, excepto por el hecho de que el talón es más estrecho y la planta no está arqueada, como la nuestra.

Por el contrario, algunos fósiles más antiguos, como los de Ardipithecus ramidus, que caminó por Etiopía hace 4,4 millones de años y que está entre los homínidos más completos hallados hasta ahora, tiene los pies como los de los simios. Los investigadores que describieron esa especie argumentaron en su día que Ardipithecus era un antepasado directo de nuestra especie, pero que sus pies, en aquel tiempo, no habían evolucionado aún para parecerse a los nuestros.

Comparativa de diferentes tipos de pisada: (a) y (b) son pisadas de osos, pardo y gris respectivamente; (c), (d) y (e) son primates no-homínidos, mono gorila y chimpancé respectivamente; (f), (g) y (i) son huellas de homínidos, contemporánea, la de Creta y de Ileret, respectivamente; (h) es obviamente un pie humano.

Pero las nuevas huellas, halladas en Trachilos, al oeste de Creta, son dos millones de años más antiguas que las de Laetoli y, a pesar de ello, tienen una forma inequívocamente humana, especialmente en los dedos de los pies. Su dedo gordo es similar al nuestro en forma, tamaño y posición, y también, como en nuestro caso, se asocia a la planta con una “bola” que jamás está presente en los simios.

Locación y estratigrafía. (a) Globo terráqueo identificando las locaciones de Trachilos, Laetoli y otras relevantes en las investigaciones recientes. La letra P indica las regiones en las que se hallaron fósiles de homínidos del Plioceno.

La planta del pie de este nuevo y desconocido homínido es proporcionalmente más corta que en las pisadas de Laetoli, pero en general tiene la misma forma. En resumen, las características de las huellas de Trachilos indican sin lugar a dudas que fueron dejadas por uno de los primeros homínidos, mucho más primitivo que el “caminante” de Laetoli. En Creta, las huellas fueron dejadas en una orilla arenosa, posiblemente en el delta de un río, mientras que las de Laetoli quedaron impresas en cenizas volcánicas.

“Lo que las convierte en polémicas es la edad y la localización de estas huellas”, afirma Per Ahlberg, autor principal del reciente estudio.

Con sus 5,7 millones de años, la especie que dejó las misteriosas huellas de Creta es incluso más antigua que los más viejos de los homínidos conocidos, los Sahelanthropus de Chad, y contemporánea del Orrorin de Kenia, pero más de un millón de años más vieja que Ardipithecus ramidus y sus pies de simio. Esto contradice la hipótesis de que Ardipithecus sea un antepasado directo de especies posteriores de homínidos, de las que nosotros descendemos.

Zona arqueológica de Trachilos.

Además, hasta ahora, todos los homínidos fósiles conocidos con más de 1,8 millones de años (la edad de los primeros Homo fósiles de Georgia) procedían de África, lo que llevó a la mayoría de los investigadores a la conclusión de que ése, y no otro, era el lugar donde se desarrolló el grupo.

Pero las huellas Trachilos no dejan lugar a dudas. De hecho, están fechadas con seguridad usando una combinación de foraminíferos (microfósiles marinos) procedentes de capas subyacentes de terreno, más el hecho de que las propias huellas se encuentran inmediatamente por debajo de una roca sedimentaria muy distintiva, que se formó justo en la época en la que el mar Mediterráneo se secó brevemente, hace 5,6 millones de años.

Fotografía mostrando las huellas de dos pies en posible situación estática.

Las huellas fueron descubiertas por casualidad en 2002 por Gerard Gierlinski, del Instituto de Geología de Varsovia, durante una vacaciones en Creta, pero no fue hasta 2010 cuando las estudió a fondo y llegó a la conclusión de que habían sido dejadas por un homínido. La investigación fue retomada por un equipo internacional de investigadores a cargo de Per Ahlberg, de la Universidad de Uppsala (Suecia), quien ha publicado recientemente sus conclusiones en Proceedings of the Geologists’ Association (Volume 128, Issues 5–6, October 2017, Pages 692-693).

“Las nuevas huellas tienen una forma inequívocamente humana, especialmente en los dedos de los pies”, afirmó Gierlinski. “La pisada es de una persona que caminó en manera vertical, no de una especie de mono, y es anterior a cualquier pisada humana descubierta hasta la fecha”, explicó.

En la época en que las huellas de Creta quedaron impresas en la arena, un período conocido como Mioceno tardío, el desierto del Sahara aún no existía. Y todo el norte de África, hasta el Mediterráneo oriental, era una inmensa sabana. Para colmo, Creta aún no se había desprendido de la península griega. Por lo tanto, no resulta difícil imaginar cómo los primeros homínidos podrían haber recorrido a sus anchas tanto el sudeste de Europa como África, dejando sus huellas en una orilla de lo que después sería una isla, Creta, en medio de un nuevo mar, el Mediterráneo.

“Este hallazgo -afirma Per Ahlberg- desafía frontalmente el relato establecido de la evolución de los primeros humanos, y es posible que genere un gran debate. Queda por ver si la comunidad de investigadores que estudian el origen de los humanos aceptará estas huellas fósiles como evidencia de la presencia de homínidos en Creta durante el Mioceno”.

Bibliografía: www.sciencedirect.com

Fuente: www.abc.es y www.europapress.es

Prehumanos en los Balcanes hace 7 millones de años

Según estudios recientes, el linaje común entre simios y seres humanos se dividió varios cientos de miles de años antes de lo que se creía hasta ahora. Esta controvertida hipótesis sobre los orígenes de la humanidad dinamita una parte esencial de lo que creíamos saber hasta el momento.

La mayor parte de la comunidad científica asume que el linaje de los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos, y el nuestro divergieron hace entre cinco y siete millones de años en África, donde se desarrollaron nuestros ancestros directos.

Mandíbula inferior del graecopithecus de 7,1 millones de años, hallada en Pyrgos Vassilissis, Grecia – Wolfgang Gerber, Universidad de Tübingen

Sin embargo, la audaz teoría que recogen dos artículos publicados en la revista PLoS ONE en Mayo de 2017 sugiere que esa separación se produjo mucho antes de lo que se creía y, lo que es aún más sorprendente, no ocurrió en el continente negro, sino en el Mediterráneo oriental.

Las pruebas, escasas, dos fósiles ya conocidos de un raro homínido llamado Graecopithecus freybergi, una mandíbula inferior hallada en Grecia y un premolar superior de Bulgaria que, para los autores del estudio, pertenecen a un antiquísimo homínido de hace más de 7 millones de años.

Premolar superior de 7,2 millones de años- Wolfgang Gerber, Universidad de Tübingen

El equipo internacional, dirigido por Madelaine Böhme, del Centro Senckenberg de Evolución Humana y Paleoambiente en la Universidad de Tübingen, y Nikolai Spassov, de la Academia de Ciencias de Bulgaria, empleó tomografía computarizada para estudiar la mandíbula descubierta en 1944 en Pyrgos Vassilissis, cerca de Atenas, considerada durante décadas los restos de un mono, y el premolar hallado en Azmaka, cerca de la ciudad de Chirpan, cuya descripción apareció en 2012 en el Journal of Human Evolution.

Locaciones relacionadas con el Graecopithecus. Mapa de (a), Attica (Grecia) y (b), Llanura tracia superior (Bulgaria), (c), Mapa con elevación digital de la Península de los Balcanes.

De esta forma, los científicos visualizaron las estructuras internas de las piezas y demostraron que las raíces de los premolares están ampliamente fusionadas, un rasgo que las acerca a la familia humana.

Especímenes estudiados y reconstrucción virtual del holotipo del Graecopithecus. a), Mandíbula modelo de G. freybergi de Pyrgos, Grecia. b), P4 Izquierdo del cf. Graecopithecus sp. de Azmaka, Bulgaria. c-i), Reconstrucciones 3D de la mandíbula modelo.

«Mientras que los grandes simios tienen típicamente dos o tres raíces separadas y divergentes, las raíces de graecopithecus convergen y se fusionan parcialmente, una característica de los humanos modernos, los primeros seres humanos y varios prehumanos, incluyendo Ardipithecus y Australopithecus», explica Böhme.

La mandíbula inferior, apodada «El griego» por los científicos, tiene otras características que sugieren que la especie graecopithecus freybergi podría pertenecer al linaje prehumano. «Nos quedamos sorprendidos con nuestros resultados, ya que hasta ahora solo se conocían prehumanos en el África subsahariana», reconoce Jochen Fuss, investigador de Tubinga que llevó a cabo esta parte del estudio.

Morfología de la raíz de las piezas del Graecopithecus y del macedoniensis. (Photos of O. macedoniensis teeth made with courtesy of G. D. Koufos, Aristotle University of Thessaloniki).

Los fósiles de graecopithecus tienen entre 7,24 y 7,175 millones de años, varios cientos de miles años más que el supuesto prehumano más antiguo de África, Sahelanthropus del Chad, datado de seis a siete millones de años. La especie es la única prehumana conocida en Europa, y su posible ancestro podría ser Ouranopithecus, de unos 9 millones de años de antigüedad, localizado también en Grecia.

Los investigadores presumen que lo que llevó a esos prehumanos hasta el Mediterráneo fue un drástico cambio ambiental. El graecopithecus vivió «en el inicio del Messiniense, una edad que finaliza con la desecación completa del Mar Mediterráneo», apunta Böhme. Tras analizar los sedimentos en los que fueron encontrados los fósiles, el equipo concluyó que el desierto del Sahara se originó hace más de siete millones de años.

Al mismo tiempo que el Sahara se desarrollaba en el norte de África, una sabana se extendía por Europa. Este paisaje encaja con los restos de jirafas, gacelas, antílopes y rinocerontes que fueron encontrados junto con graecopithecus.

«La incipiente formación de un desierto en el norte de África hace más de siete millones de años y la propagación de las sabanas del sur de Europa pueden haber desempeñado un papel central en la separación de los linajes de humanos y chimpancés», afirma Böhme.

Spassov reconoce que su teoría puede ser recibida con controversia por la comunidad científica. «Algunos colegas aplaudirán el descubrimiento, pero a otros les será difícil aceptarlo, al menos no inmediatamente», dice.

Lo mismo cree Böhme. «Espero discusiones polémicas. A algunos le gustará la idea proporcionada por nuestros datos, algunos se mantendrán escépticos y otros no la aceptarán en absoluto. Pero una discusión objetiva es lo que empuja la ciencia. Los científicos deben ser escépticos y escudriñar los datos, pero también estar abiertos a nuevas ideas», argumenta.

Bibliografía: http://journals.plos.org/10.1371http://journals.plos.org/10.1371

Fuente: www.abc.es/prehumanos-balcanes-hace-7-millones-anos

Dientes de hominoides en Alemania de hace 9,7 millones de años

En Septiembre de 2016, dos dientes fosilizados de hominoides fueron encontrados cerca del antiguo cauce del río Rin, en un terreno de grava y arena cerca de la ciudad de Eppelsheim, al oeste de Alemania.

Se trata del hallazgo de un fósil semejante más antiguo en territorio europeo (y africano también), y con una datación de 9,7 millones de años, este descubrimiento podría obligar a reescribir la toda la historia de la humanidad.

Tanto los estudios de los sedimentos del lugar donde fueron encontrados los dientes, como los datos biológicos de estos, indican que sus portadores, los Eppelsheim, vivieron en la región poco antes de la crisis del Vallesian, época que significó una masiva extinción de especies en Europa, hace unos 9,7 millones de años.

Lo extraordinario del hallazgo, según Herbert Lutz, investigador del Museo natural de Mainz, son “las asombrosas semejanzas con los miembros africanos, que tienen entre 4 y 5 millones de años menos”. “Entonces son considerablemente más antiguos que los africanos con caninos morfológicamente comparables”, concluye Lutz, y sus colegas Tomas Engel, Bastian Lischewsky y Axel Von Berg.

Los dientes, de hecho, se asemejan a los del esqueleto de Lucy, el ancestro humano (hominoide) más antiguo encontrado en Etiopía en el año 1974, cuya antigüedad se calculó en 3,2 millones de años.

Además de no tener ninguna semejanza a los dientes de los monos, otro dato central es que estos dientes “difieren de todos los demás hominoides del reino eurasiático descritos hasta ahora”.

Hasta ahora, existe un consenso científico acerca de que los seres humanos evolucionaron en el este de África entre 200 y 400 mil años atrás, antes de dispersarse por el mundo hace unos 70 mil años.

Si estos dientes hubieran sido desenterrados de los sedimentos prehistóricos en África, “probablemente nadie estaría perplejo”, dice Lutz, pero el hecho de que ambos dientes se encontraron en viejos sedimentos europeos de 9.7 millones de años “provoca preguntas, que ojalá se resuelvan con estudios detallados y planeados”.

Entonces, si por un lado se trata de un ancestro directo de nuestra especie pero además es por mucho anterior a los hallazgos realizados en territorio africano hasta la fecha, esto obligaría a replantear la teoría de que la especie humana se originó en África, sino en Europa.

Pero más aún, con semejante antigüedad, estos fósiles conllevan a repensar la misma teoría de la evolución humana, su cronología y vinculación entre las demás especies de la familia de primates.

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