Jerico


La antigua ciudad de Jericó tiene el récord de ser la ciudad más antigua del mundo, es decir el primer asentamiento humano permanente conocido hasta el momento. Pero Jericó además ostenta otra marca: es la ciudad más baja de la Tierra, ubicándose a 258 m bajo el nivel del mar.

Ubicación de Jericó. Imagen

El yacimiento arqueológico de Jericó, identificado en el montículo conocido como Tell-es Sultan o Tall Al-Sulṭān, se eleva 21 metros sobre la llanura circundante y cubre un área de aproximadamente un acre.. Está ubicado en la llanura del Valle del Jordán, a unos 10 kilómetros al norte del Mar Muerto y a 2 kilómetros al noroeste de la ciudad actual de Jericó, en Cisjordania, Palestina.

Yacimiento arqueológico Tell-es Sultan, Jericó. Imagen

El sitio es de gran importancia arqueológica ya que proporciona evidencia del primer desarrollo de asentamientos permanentes y, por lo tanto, de los primeros pasos hacia la civilización. Las excavaciones arqueológicas realizadas a mediados del siglo XX evidenciaron 23 capas de civilizaciones antiguas en el sitio. 

Primer asentamiento

Jericó comenzó como una zona de campamento para los cazadores-recolectores de la cultura natufiana que data del 10.000 AEC. No fue hasta que el frío y la sequía causados ​​por la última Edad de Hielo, o Dryas Reciente, llegaron a su fin, alrededor de 9.600 AEC, que comenzaron los asentamientos permanentes todo el año. 

Se trató de un asentamiento neolítico, previo a la alfarería. Alrededor de 9.400 AEC el asentamiento creció para incluir más de 70 hogares. Estas viviendas circulares medían 5 metros de diámetro y fueron construidas con arcilla y paja.

Tall Al-Sulṭān se ubica en el inicio de un abundante manantial, ʿAyn Al-Sulṭān, lo cual era usual en los antiguos asentamientos, asentarse cerca de las fuentes de agua dulce. En el caso de ʿAyn Al-Sulṭān, su caudal permitiría abastecer una gran población.

El muro y la torre

La evidencia arqueológica revela que hacia el 8.000 AEC, los habitantes se habían convertido en una comunidad organizada, expandiendo el sitio a unos 40.000 metros cuadrados y construyendo un muro perimetral de piedra de 3,6 metros de alto y 1,8 metros de ancho en la base. Dentro del muro había una torre de piedra de 8,5 metros de alto y 9 metros de ancho en la base. 

old tower in Jericho - Jericho, West Bank
Muro y Torre en Jericó. Imagen

Este muro se trata del más antiguo conocido en el mundo, y en cuanto a la torre de piedra, si bien inicialmente también fue la más antigua encontrada, excavaciones posteriores han revelado otras torres que son aún más antiguas, como la de Tell Qaramel en Siria. 

El tamaño de este asentamiento justifica el uso del término ciudad ya que se estima supo tener una población de 2.000 a 3.000 personas. Por lo tanto, en estos 1.000 años – del 9.000 AEC al 8.000 AEC – su población pasó de una forma de vida de caza a un asentamiento completo. 

Se han encontrado granos cultivados de trigo y cebada de ese período, lo que confirma además que Jericó es uno de los lugares con el desarrollo de agricultura más temprana en la historia de la civilización.

Remains of the walls of Jericho, the world's oldest city ...
Pared no colapsada de Jericó. Foto de Michael Oestermann, Tripadvisor

Sucesivos asentamientos posteriores

Después de algunos siglos, el primer asentamiento fue abandonado, y alrededor de 7.000 AEC se estableció un nuevo grupo el cual era asimismo del neolítico, previo a la cerámica. Estos pobladores, a diferencia de los anteriores, no eran nativos de la región, sino que posiblemente provenían del norte de Siria. 

Este nuevo asentamiento amplió la gama de plantas domesticadas. Hay evidencia de la posible domesticación de ovejas en este momento. Los edificios eran estructuras rectilíneas hechas de ladrillos de barro. Cada edificio constaba de varias habitaciones situadas alrededor de un patio central. Las habitaciones tenían pisos de terrazo de cal y el patio tenía un piso de arcilla. 

Urbanización de Jericó. Imagen

Otros avances incluyen pedernales en forma de puntas de flecha, hoces, buriles (utilizados como cinceles), raspadores y hachas. También se encontraron piedras de afilar, piedras de martillo y hachas hechas de piedra verde. Los platos y cuencos fueron tallados en piedra caliza blanda. 

La mayor distinción de esta cultura es que mantenían las cabezas de los familiares fallecidos luciendo sus cráneos pintados con las facciones de su rostro. Estos cráneos se mantenían en el hogar y el resto del cuerpo era enterrado. 

La población neolítica de Jericó desarrolló una sociedad compleja donde se practicaba la construcción de casas, artesanías, como tejer y enredar, y la concepción mitológica y social del entierro y la religión. Las casas neolíticas fueron construidas con ladrillos de barro seco, primero de forma circular y luego de forma rectangular.

Cimientos de viviendas en Tell es-Sultan, Jericó. Imagen

Esta segunda etapa neolítica terminó alrededor de 6.000 AEC. Hay poca evidencia de ocupación en Jericó durante los siguientes 1.000 años. Solo alrededor de 5.000 AEC, Jericó mostró las influencias de los desarrollos que habían tenido lugar en el norte, donde había aparecido un número cada vez mayor de aldeas, todavía neolíticas pero marcadas por el uso de la cerámica. 

Los primeros usuarios de cerámica de Jericó fueron, sin embargo, primitivos en comparación con sus predecesores en el sitio, viviendo en simples chozas demarcadas en el suelo. Probablemente eran principalmente pastores. Durante los siguientes 2.000 años, la ocupación fue escasa y posiblemente intermitente.

Foso con torre y muros. Imagen

Edad de Bronce y La Caída de Jericó

Al final del IV milenio AEC, una cultura urbana apareció una vez más en Jericó, al igual que en el resto de la región. Jericó se convirtió nuevamente en una ciudad amurallada, y sus muros fueron reconstruidos muchas veces.

El más grande de estos asentamientos fue construido en 2.600 AEC por los amorreos. Alrededor de 2.300 AEC hubo una vez más un descanso en la vida urbana. 

Hacia el 1.900 AEC la ciudad fue tomada por los cananeos, alcanzando su mayor prominencia durante los siglos siguientes. Fuera de la ciudad se halló un cementerio con abundante ajuar funerario que permite conocer objetos domésticos, entre los que destacan el gran número de escarabajos egipcios, evidencia de la estrecha relación de Jericó con ese imperio.

Muro y torre de Jericó. Imagen

El final de esta próspera era de Jericó se produjo alrededor del año 1.550 AEC, cuando un ataque violento redujo la ciudad a un montón de cenizas y ruinas.

La madera carbonizada encontrada en el sitio sugiere que los restos de la ciudad fueron quemados, pero los suministros de alimentos hallados enterrados indican que la ciudad no fue saqueada después de la invasión.

Hay muestras arqueológicas de una pared alrededor de la ciudad con un revestimiento externo de piedra pero construido sobre adobe, que fue destruida en ese período. La secuencia y las fechas exactas de estos restos son difíciles de establecer y son altamente discutidas. Kathleen Kenyon observó 15 diversos episodios destructivos en los restos de la edad de bronce.

Reproducción de Jericó de la época cananea. Imagen

Jericó bíblico

Los hallazgos arqueológicos coinciden en gran medida con el relato del texto bíblico, en el que se describe la invasión llevada adelante por Josué, el sucesor de Moisés. La diferencia que surge es cronológica, ya que los registros de C-14 de los muros de Jericó indican una datación de unos III siglos anterior al establecimiento de las primeras poblaciones israelitas.

Según la Torá, Jericó fue la primera ciudad conquistada por los israelitas después de cruzar el río Jordán y entrar en Canaán. De acuerdo al texto bíblico, el Muro de Jericó fue destruido cuando los israelitas caminaron alrededor de él durante siete días llevando el Arca de la Alianza. En el séptimo día, Joshua ordenó a su pueblo que tocara sus trompetas hechas con cuernos de carnero y gritara en las paredes hasta que finalmente se cayeran. 

  • Josué 6:2-5 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

Las excavaciones también revelan que Jericó permaneció desocupada desde finales del siglo XV hasta alrededor del siglo X o IX AEC. De forma análoga la Biblia afirma que Hiel el Bethelita se estableció allí y reconstruyó Jericó.

  • 1Re.16.34. En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó.

Pero poco rastro se ha encontrado aquella época, no quedan otros restos aparte de una casa de cuatro habitaciones en la ladera oriental.

Hacia el siglo VII AEC Jericó se había convertido nuevamente en una gran ciudad, pero fue destruida durante la conquista babilónica del Reino de Judá a finales del siglo VI AEC. El sitio fue finalmente abandonado, y los jericoanos posteriores se desarrollaron en otros asentamientos de la zona.

Mapa de Jericó en la Biblia de Farhi (siglo XIV), como excusa para representar el diseño del laberinto ancestral clásico.
Ver publicación: Laberintos ancestrales

La biblia también nos sugiere que el manantial de Ayn Al-Sulṭān es el manantial de Eliseo, porque en él el profeta Eliseo hizo el agua saludable.

  • 2 Reyes 2:19-22 Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.

También cuenta que Eliseo pasó con el anciano profeta Elías por Jericó y se lo llevó hasta el río Jordán (cerca de Jericó), y cuando estaban allí, Elías fue llevado al cielo por un carro de fuego.

  • 2Re.2.11. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
Ver publicación: De dioses que descendieron del cielo

Periodos Persa y Helenístico Temprano

Tras la destrucción de la ciudad por los babilonios a finales del siglo VI AEC, el periodo persa ha dejado muy pocos restos. El asentamiento se abandonó poco después de este periodo y hay pocas evidencias de ocupación de la región durante el periodo persa y helenístico.

Jericó pasó de ser un centro administrativo de la Yehud Medinata (“la Provincia de Judá”) bajo control persa a servir de hacienda privada de Alejandro Magno entre 336 y 323 AEC, tras su conquista de la zona.

A mediados del siglo II AEC Jericó estaba bajo el dominio helenístico del Imperio Seléucida, momento en el que el general sirio Báquides construyó una serie de fuertes para reforzar las defensas de los alrededores de Jericó contra la revuelta de los macabeos.​ Uno de estos fuertes, construido a la entrada del Wadi Kelt, fue posteriormente refortificado y readaptado por Herodes I el Grande, quien lo bautizó como Kypros en honor a su madre.

Jericho Archaeology – samyysandra.com
Tercer palacio de Herodes. Imagen

Sobre esos fuertes Herodes fijó su residencia de invierno, llegando a construir tres palacios. Herodes tuvo que volver a arrendar la hacienda real de Jericó a Cleopatra después de que Marco Antonio se la hubiese dado a ella como regalo. Después de sus suicidios, que tuvieron lugar el año 30 AEC, Octavio Augusto tomó el control del Imperio Romano y otorgó a Herodes el control absoluto de Jericó como parte de los nuevos dominios herodianos. 

Las excavaciones en el lugar desde 1973 descubrieron las instalaciones de los palacios, estanques, jardines, mikvaot (piscinas para baños rituales), y una gran casa de baños. Además, como fue usual entre sus proyectos arquitectónicos, levantó un anfiteatro y un hipódromo. Herodes murió en Jericó en el año 4 AEC.

Piscinas de baños rituales (Mikveh). Imagen

En el complejo del segundo palacio de Herodes, al oeste de Jericó, se halló la Sinagoga de Wadi Qelt, la sinagoga más antigua que se conoce en la actualidad. El edificio fue adaptado para este uso durante el reinado de la reina Salomé Alexandra (76-67 AEC).

Restos de la Sinagoga de Wadi Qelt. Imagen

La sinagoga, descubierta por una excavación dirigida por Ehud Netzer, era un modesto edificio de piedra y ladrillo quemado por el sol. Incluía un baño ritual y un pequeño patio rodeado de siete u ocho habitaciones con una sala principal rectangular de 53 por 37 pies. La sala estaba rodeada por una columnata con plataforma la cual estaba a casi dos pies sobre el suelo de la nave. Esto proporcionó capacidad para cerca de 70 personas.

A unos 1,6 km al norte de la antigua ciudad de Jericó se pueden ver los restos de otros edificios que conformaban el centro de la Jericó Romana. La Jericó del período de los Cruzados era un tercer sitio ubicado a una milla al este del primero, y fue allí donde la ciudad moderna se desarrollaría mucho más tarde.

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