Cráneos alargados


La práctica de deformar artificialmente el cráneo es una costumbre que se ha observado en numerosos pueblos de diferentes lugares del planeta, muchas veces sin conexión geográfica o temporal. Desde los mayas o los paracas en América, a los aborígenes australianos, estas culturas modificaban sus cráneos por motivos estéticos, de estatus social o afiliación tribal.

Cráneo alargado de 1000 años de antigüedad hallado en el sur de Sonora, México. Imagen

La deformación craneal artificial se realiza distorsionando el crecimiento normal del cráneo de un niño (desde aprox. un mes de vida y durante seis meses) mediante la aplicación de vendas y/o maderas. Se realiza durante la infancia ya que el cráneo es más moldeable en esta etapa dado que los huesos no se han fusionado. Las formas posibles de deformar el cráneo son: planas, alargadas, redondas y cónicas.

Esta practica fue habitual en muchas culturas separadas geográfica y cronológicamente. Los primeros registros de esta práctica se podrían remontar hasta a 50.000 años antes del presente, con la evidencia del cráneo de Neandertal hallado en la cueva de Shanidar en Iraq (aunque su efectiva deformación es todavía tema de discusión).

El cráneo de un neandertal de hace unos 50.000 años conocido como Shanidar 1. (Foto: Erik Trinkaus). Imagen

El registro escrito más antiguo de deformación craneal data del 400 AEC en la descripción de Hipócrates de una tribu africana, los Macrocéfalos o «Cabezas largas». En la actualidad continúa siendo una práctica utilizada en lugares como Vanuatu y la República del Congo.

Friedrich Ratzel en The History of Mankind​ reportó en 1896 que la deformación craneal, tanto por aplanamiento por detrás como por elongación hacia el vértice fueron encontrados en lugares aislados de Tahití, Samoa, Hawái, y el grupo Paumotu más frecuentemente en Mallicollo en las Malakula (Vanuatu), donde el cráneo era deformado extraordinariamente plano.

Cráneo elongado de una joven mujer, probablemente una Alano. Imagen

En el viejo mundo, los Alanos​ y los Hunos, un grupo nómada de Asia central, practicaban la deformación craneal (alargados hacia atrás) y la llevaron a sus dominios. En la Antigüedad tardía (300-600 EC), los pueblos germánicos orientales, que eran gobernados por los Hunos adoptaron esta costumbre. Esta práctica sólo se aplicaba a una élite dentro de los pueblos nómadas.

Deformación craneal practicada por los hunos. Fuente: El Español

En la actual Baviera, en el sureste de Alemania, se encontraron varios cuerpos de mujeres que mostraban cráneos artificialmente alargados. Los mismos fueron enterrados a finales del siglo V durante el denominado periodo de las grandes migraciones, cuando se disolvió el Imperio romano y se produjo la migración de pueblos germánicos (godos, los alamanes, los gépidos y los lombardos). Hay importantes indicios de ascendencia genética no local, probablemente procedían del sureste de Europa, de los actuales territorios de Rumanía, Bulgaria y el norte de Grecia.

Cráneos de mujeres de la Baviera premedieval, de los sitios arqueológicos de Altenerding y Straubing. De izquierda a derecha: un cráneo muy deformado, uno medianamente deformado y otro nada deformado. Foto: State Collection for Anthropology and Palaeoanatomy, Munich. Imagen

En 2015, arqueólogos rusos que excavaban el yacimiento de Arkaim descubrieron un esqueleto de una mujer preservado en buenas condiciones con un cráneo alargado. Especulan que la mujer no habría sido miembro de los habitantes originales de Arkaim sino que pertenecería a un período mucho más reciente, siendo parte de la tribu nómade de los sármatas, que por los siglos III-IV EC ocupaba los territorios de lo que hoy es Ucrania, Kazajistán y el sur de Rusia, y para quienes los cráneos alargados era muy usual.

Ver publicación: Arkaim
Esqueleto de mujer de Arkaim, Rusia, con cráneo alargado. Imagen

Arqueólogos franceses hallaron durante una excavación en Alsacia, Francia, un cráneo alargado de 1.500 años de antigüedad perteneciente a una mujer de una evidente alta posición social dado que fue enterrada con una rica variedad de tesoros que incluyen alfileres de oro, un espejo de plata, cuentas de vidrio y ámbar y un peine de asta de ciervo.

Cráneo elongado de 1500 años descubierto en Alsacia, Francia. Imagen

En la región de Toulouse (Francia), esta deformación artificial se realizó hasta principios del siglo XX.

Cráneo con deformación «toulousaine».

En América del Norte la práctica era conocida entre las tribus chinook del noroeste y los choctaw del sudeste. Otras tribus como los choctaw, los chehalis y los nooksack practicaban el aplanado de cabeza. Los pueblos lucayanos de las Bahamas también practicaban esta técnica.​

Cráneo modificado maya exhibido en el Museo Nacional de Antropología, México. Imagen

En Patagonia los estudios craneológicos comenzaron en el siglo XIX con los trabajos de F. Ameghino y F. Moreno, con el hallazgo de varios ejemplares de cráneos modificados en Río Negro de 2000 años de antigüedad. Posteriormente, las investigaciones de José Imbelloni han tenido gran relevancia con casos de modificaciones craneales tanto en Patagonia como en el Noroeste argentino y los Andes Centrales. ​

Cráneo deformado artificialmente de la Patagonia. Imagen

En Bolivia, los oruro utilizaban la deformación craneal como un claro signo para señalar la clase social: los individuos de clase alta tenían cabezas tabulares erectas, la clase media tenía cabezas oblicuas tabulares, y el resto cabezas con forma de anillo.

Museo en Oruro, Bolivia. Imagen

El hombre de Paiján (aunque se trata en realidad de un adolescente de unos 12/13 años) es el nombre que recibe uno de los esqueletos hallado en el complejo arqueológico de Paiján, Perú, descubierto en 1975 por el arqueólogo francés Claude Chauchat. Los estudios radiocarbónicos le dieron una datación de 10.200 años AP, tratándose de los restos humanos completos más antiguos del Perú. De talla más bien elevada, su cráneo presenta un notorio alargamiento posterior, su cara alta, sus órbitas casi circulares y la nariz estrecha.

10.200 AP Hombre de Paiján. Imagen

El segundo caso más antiguo del Perú es conocido como el «Hombre de Lauricocha”, descubierto en las cuevas de Lauricocha por Augusto Cardich en 1958. Con una antigüedad de 10.000 años AP, contaba también con la característica del cráneo alargado pero estatura mediana. 

Las excavaciones en Nacurrie, Coobool Creek y Kow Swamp en el valle del río Murray, en el sureste de Australia, ubicaron entierros humanos con cráneos alargados que fueron fechados entre 9.000 a 13.000 años AP, siendo el fechado más seguro el de Nacurrie 1, de 11.440 AP.

Cráneos alargados hallados en Australia. Imagen

En una zona cercana a Gyeongju, localidad costera de Corea del Sur que fue la capital del antiguo reino de Silla (entre el 57 AEC y el 935 EC), se halló un cráneo alargado perteneciente a una mujer de unos 40 años.

Cráneo de la mujer de Corea, circa 250 EC. Imagen

En las tumbas de Houtaomuga, en la provincia de Jilin, en el noreste de China, un equipo de arqueólogos halló recientemente 25 esqueletos de los cuales 11 (cuatro hombres, una mujer y seis niños) tienen cráneos con evidencia de «modificación craneal artificial». El más antiguo era un hombre adulto que vivió hace unos 12.000 años, según han indicado las dataciones con radiocarbono. Las otras personas estaban repartidas en dos capas de sedimento distintas, una de hace 6.500 años y otro de hace 5.000, lo que evidencia la extendida continuidad de esta práctica en esa sociedad

Cráneos humanos deformados intencionalmente en China. Imagen

En 1926 por el arqueólogo maltés Themistocles Zammit halló unos cráneos alargados en el templo subterráneo de Hal Saflieni. El Hipogeo de Hal Saflieni fue primeramente un santuario y posteriormente se convirtió en una necrópolis. Está situado en extremo del municipio de Paola, en el sureste de la isla de Malta

Ver publicación: Templos de Malta
Algunos de los cráneos con anomalías encontrados en el templo prehistórico Hipogeo de Hal Saflieni, Malta. Imagen

Este procedimiento también lo realizaban los antiguos hititas, fenicios y sirios. En Egipto, la deformación de cráneos era propia de los faraones y las clases altas. El mismo Akhenatón presenta un cráneo elongado.

Vista de perfil del cráneo de Akenatón, recuperado de la tumba KV55. Imagen

Las hijas de Nefertiti y Akhenatón fueron representadas con sus cráneos alargados.

Princesa de Amarna, hija de Akhenaton y Nefertiti, hacia 1350 AEC.

Por toda esta evidencia podemos afirmar que, lejos de tratarse de una práctica excepcional de una tribu en particular, la deformación craneal fue ampliamente difundida por todo el mundo y la misma se prolongó durante decenas de milenios.

Siendo un procedimiento que conlleva un riesgo significativo, además de sufrimiento, y no se le conoce ningún beneficio fisiológico, es imposible no preguntarse, por qué lo hacían?

A quién se le ocurrió hacerlo por primera vez? Cómo convenció al resto de la tribu de que era una buena idea hacerlo? Cómo es que tantas culturas del mundo terminaron haciendo exactamente el mismo procedimiento? Qué tan probable es que a todos se les ocurriera lo mismo? Quién podría haber traspasado esa tradición de cultura en cultura?

Algunos teóricos alternativos han propuesto que la práctica de deformación craneal se habría iniciado para imitar físicamente a la raza de individuos con cráneos alargados naturalmente, a quienes veneraban como una raza de «semidioses» de cabeza alargada.

Los Cráneos de Paracas

Paracas fue una importante civilización precolombina del Antiguo Perú que se desarrolló en la península que le debe su nombre, en la provincia de Pisco, región Ica, entre los años 700 AEC y 200 EC. Es contemporánea en parte con la cultura chavín.

Ver publicación: Cultura Chavín

La nobleza paraca practicaba, al igual que tantas otras en el mundo, la deformación craneal artificial. Se han encontrado por lo menos cinco formas distintas de cabezas elongadas, siendo cada tipo la forma predominante en cementerios específicos.

Motivos de deformación de cráneos de Paracas. Imagen

Entre 1927 y 1928, Julio César Tello, arqueólogo peruano, condujo excavaciones arqueológicas en un cementerio del área de Paracas donde halló restos de cráneos alargados, motivo por el que denominó el lugar como Cabezas Largas.​

En total Tello encontró más de 300 de estos cráneos alargados que, de acuerdo a una datación posterior por carbono 14, son del 3.070 AEC (± 120).

Cráneo de Paracas

Estos cráneos alargados son los más grandes del mundo conocidos hasta el momento. La situación de estos Cráneos de Paracas (así denominados genéricamente estos últimos) es muy particular dado que presentan, en promedio, una capacidad craneal de 1,5 litros, aproximadamente un 25% más que los cráneos contemporáneos y pesan un 60% más.

También las cavidades orbitales son significativamente mayores que las de cráneos contemporáneos y la mandíbula más grande y gruesa.

Cráneos de la cultura Paracas. Imagen

Mientras que la deformación artificial cambia la forma del cráneo, ésto no altera el volumen, peso u otras características que son propias de un cráneo humano. Por esta razón los cráneos de Paracas no serían el resultado de deformaciones artificiales sino que tendrían naturalmente esa forma.

Más aún, la presencia de dos pequeños huecos en la parte posterior de los cráneos, llamados foramen, indican que el flujo sanguíneo y quizás los nervios, excitaban el cráneo en la parte posterior para alimentar el tejido dérmico. Además se ha constatado que presentan sólo una placa parietal, en lugar de dos como el cráneo de homo sapiens, por lo que los cráneos de Paracas son estructuralmente distintos a los nuestros.

Cráneo alargado de Paracas con cabello colorado. Su análisis arrojó que tiene un haplogrupo mitocondrial U2e, lo que ubica su lugar de origen en el Cáucaso. Imagen

El doctor Juan Navarro, director del Museo de Historia de Paracas, que alberga una colección de 35 de los cráneos, cedió muestras de varios de ellos a L.A. Marzulli y Brien Foerster para realizar un estudio genético. Se tomaron muestras del hueso del cráneo, cabello, piel y un diente.

En la presentación de 2018 sobre los resultados del análisis genético, Foerster resaltó que los cráneos de Paracas no serían nativo-americanos sino que se trataría de una mezcla, un híbrido de diferentes pueblos y que probablemente se trate de una subespecie.

Las muestras contienen mucha evidencia de ADN de la zona del Cáucaso, entre el Mar Negro y el Mar Caspio, por lo que la hipótesis de Foerster es que habría habido una migración desde esa zona, que pasó por el Golfo Pérsico y luego se desplazó hacia el este. En su proceso migratorio se habrían procreado con gente del Pacífico y por eso la mezcla de tipos de sangre hallados (de más a menos casos: «AB», «A», «B», «O»).

Paracas, una gran bahía natural de Perú, habría sido su lugar de destino. Allí se habrían establecido y reproducido con nativos locales, viviendo con relativa paz hasta que en el año 100 EC la invasión del pueblo Nazca desde el norte habría terminado con la aniquilación de la «realeza», las personas de cráneos alargados.

Hay una cantidad de dudas sobre este análisis de DNA e las hipótesis realizadas. Foerster y equipo nunca abrieron la documentación para la revisión por pares y eso es algo que genera muchas sospechas.

Ver publicación: Líneas de Nazca

Más allá de la investigación de Foerster y equipo, los cráneos de Paracas son reales y genuinos, y las características que presentan los diferencian de todos los demás cráneos elongados que sí son artificiales.

Quizás los individuos de Paracas sean los ejemplares más tardíos de la raza de cabezas alargadas a quienes las tribus de distintas regiones habrían imitado. Acaso con el tiempo surjan nuevas excavaciones que nos brinden más hallazgos anteriores a ellos.

Trepanaciones

Curiosamente, existe constancia de que los paracas practicaban operaciones quirúrgicas llamadas trepanaciones craneanas. Se ha discutido mucho las razones que podrían haber impulsado la realización de esta práctica, se cree que fueron hechas con la intención de curar fracturas por hundimiento de las paredes óseas, para el alivio de las cefaleas y el tratamiento de las enfermedades mentales.​

Muchos cráneos con señales de trepanación indican que las personas sobrevivían a esa práctica, debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que solo se forman al pasar los años en una persona viva. Para esta práctica el cirujano paracas usaba cuchillas de obsidiana, tumis o cuchillos hechos de una mezcla de oro y plata, bisturís y pinzas. También usaban algodón, gasas y vendas.

Textos Oficiales

No es habitual encontrar en los textos académicos un abordaje hipotético sobre los cráneos alargados. Una discreta pero feliz excepción es el libro PREHISTORIA DE LA COSTA NORTE DEL PERÚ, de Claude Chauchat, Elizabeth Wing y Jean-Paul Lacombe, que en el Capítulo IV. El Tipo Humano: Hombre de Paiján (p. 393-396) encontramos:

La Hiperdolicocefalia

Esta forma caricatural de los dos cráneos puede deberse a varias causas. La primera a considerar es un aplastamiento progresivo durante el largo tiempo que han estado en los sedimentos, estando los dos sujetos echados sobre el costado. La segunda causa sería intencional (deformación cultural). … La tercera causa sería patológica. Efectivamente, la escafocefalía puede dar un hiper-alargamiento del cráneo, pero la noción de craneostenosis no se aplica a los dos cráneos paijanenses. La cuarta causa sería genética. En efecto, los más antiguos habitantes de América del sur están clásicamente descritos como dolicocéfalos. Conservaremos esta cuarta hipótesis, sin eliminar una acentuación de este carácter genético (dolicocefalía) por las dos primeras causas (sedimentaria y cultural).

Origen

Hace aproximadamente 10,000 años y, quizás antes, poblaciones dolicocéfalas pero heterogéneas colonizaron la América del Sur, dejando huellas de culturas «paleolíticas» sobre la totalidad del continente. Los individuos de Paiján pertenecen a un tipo humano diferenciado con algunos caracteres comunes a los pueblos australianos, melanesios y ainos pero su morfología general parece próxima de algunas poblaciones sub-actuales de la Patagonia donde «los dolicocéfalos de talla alta están ampliamente representados» (Verneau 1903), al menos en cuanto al tipo plati-dolicocéfalo que, siempre según Verneau, sería uno de los más antiguos testimonios humanos del continente. Este tipo sería diferente del descrito por Hansen para los individuos de Lagoa Santa, que, considerados también como raza primitiva, podrían unirse al tipo hipsi-dolicocéfalo de Verneau, quien toma como ejemplo actual los Tehuelches. Sólo nuevos descubrimientos de esqueletos precerámicos antiguos y bien fechados, y un estudio comparativo de las grandes series fósiles de América del Sur, permitirán retrazar la historia humana y comprender mejor la conquista de este continente.

Nota: La dolicocefalia es un tipo de craneosinostosis, es decir, una malformación del cráneo causada por el cierre temprano de la sutura sagital, dando lugar a un cráneo alargado.

Fuentes:

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