San Agustín (Huila), Colombia


San Agustín es un municipio colombiano ubicado en el sur del departamento de Huila. Es conocido como «Capital Arqueológica del Huila» por su acervo de esculturas, herencia de la cultura prehistórica que habitó estas tierras y de la cual se desconoce casi todo.

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La manifestación peculiar de la cultura de los antiguos pueblos de San Agustín fue la escultura lítica monumental. Más de 300 estatuas han sido halladas en la zona en la que los nativos construyeron un verdadero centro ceremonial para las prácticas funerarias.

La primera información acerca de las ruinas arqueológicas de San Agustín aparece en la obra Maravillas de la Naturaleza, escrita por el misionero mallorquín Fray Juan de Santa Gertrudis, quien visitó el lugar por primera vez en el año de 1756. Su crónica de viaje permaneció inédita en Palma de Mallorca por cerca de dos siglos, hasta que en 1956 fue enviada una copia del manuscrito a Colombia y publicada ese mismo año.

Parque de San Agustín. Imagen

Pero fue en 1914 cuando realmente se inicia el estudio científico de tales vestigios, con la visita del investigador alemán Konrad Theodor Preuss y posteriormente con las exploraciones del arqueólogo español José Pérez de Barradas y del colombiano Gregorio Hernández de Alba (1937), Luis Duque Gómez, Eduardo Unda y Tiberio López (1943-1960), Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff (1966), Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos, misión esta última que adelantó la más intensa exploración de los yacimientos, en temporadas de trabajo que se extendieron desde 1970 hasta 1977.

El nombre de San Agustín no está definido de dónde proviene, existen dos hipótesis en torno al origen del nombre del municipio: Una dice obedecer a la presencia de los Misioneros Agustinos que llegaron a esa zona posiblemente en el año de 1600.

Dolmen oriental. Mesitas, Parque Arqueológico de San Agustín. Imagen

Otros dicen que, es posible que el nombre de San Agustín le venga en memoria del Santo Obispo Fray Agustín de la Coruña quien pasó indudablemente por el camino que de Almaguer conduce de Timaná a Popayán. Según el escritor Miguel Cabrera, el Obispo murió cuando practicaba visita pastoral a Timaná, el 24 de noviembre de 1589, hoy aseguran que murió en Popayán.

Detalle rostro de uno de los guardianes del dolmen antropomorfo del noroeste. Imagen

Existen las siguientes periodizaciones, basadas en la antigüedad de los hallazgos:​

  • Etapa Arcaica: Corresponde a un período desde aproximadamente el 3000 AEC hasta el 1000 AEC. De ese período data un fogón de una cultura pre-cerámica.
  • Período Formativo Superior: Del 1000 AEC al 300 AEC. Durante ese período ya se encuentran ejemplares de estatuaria lítica en una etapa ya muy avanzada desde el siglo VII AEC.
  • Período Superior: Del 200 AEC al 300 EC.
  • Período Clásico Regional: A ese período, que va del 300 al 800, corresponde la construcción de los montículos funerarios, la estatuaria y los sarcófagos en madera.
  • Período Reciente: Del 800 hasta la conquista española, período en el cual se construyen las últimas estatuas, de aspecto realista, y se cultiva el maní. Es el período de decadencia y desaparición de la cultura, hacia el s. XV.
Bosque de las estatuas. Escultura con tocado serpentiforme de hombre-jaguar. Imagen

Muy poco es lo que se ha podido precisar con respecto a las personas que esculpieron las monumentales estatuas de San Agustín. Su historia es un misterio que nos legaron en sus enigmáticas figuras de piedra. No sabemos nada de sus características físicas, imposibles de deducir por el aspecto de su estatuaria, el cual apenas nos indica que se trataba de un pueblo profundamente religioso e imbuido en el culto de los muertos.

De ahí que, como ceramistas consumados, hubieran producido, con especial arte y cuidado, una gran cantidad de urnas funerarias, y elaborado tumbas en cuya confección se aprecia el deseo de que el muerto tuviera un magnífico lugar de reposo. Los muertos eran enterrados en cementerios o en las casas de habitación. Los arqueólogos han excavado más de medio millar de tumbas en San Agustín.

El santuario del lavapatas. Imagen

«Enterraban a sus muertos en tumbas cuya construcción variaba según la categoría social o jerarquía político religiosa de los difuntos, desde el sepulcro revestido de grandes losas de piedra, al sarcófago monolítico, debajo de un montículo artificial, hasta la simple fosa de poca profundidad y de construcción sencilla», dice Duque Gómez.

Las esculturas líticas de San Agustín, con sus formas extrañas y simbólicas, han despertado desde hace muchos años la curiosidad de los científicos y de los profanos. Cientos de arqueólogos, desde principios del siglo pasado, volvieron sus ojos a estos monumentos que le suscitaban a su curiosidad asombrosos interrogantes.

Esculturas del parque Arqueológico de San Agustín. Imagen

El Parque Arqueológico de San Agustín es considerado la necrópolis de mayor extensión de América pues en este lugar se encuentra uno de los yacimientos aborigen más antiguo, grande e importante del mundo. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.

Los aborígenes de San Agustín conocían sobre arquitectura, matemática y astronomía y plasmaron tales conocimientos en sus esculturas, dejándonos así un mensaje con el que nos transmiten su pensamiento mitológico, su forma de ver e interpretar el mundo en un lenguaje silencioso.

Escultura de águila cazando serpiente en una de las mesitas del Parque Arqueológico de San Agustín. Imagen

Esta cultura, aparte de realizar espléndidas esculturas líticas, trabajaron la cerámica, la madera y conocieron la orfebrería. Los pocos elementos de oro que se han encontrado se encuentran exhibidos en el Museo del Oro en Bogotá.

Dos de las estatuas del parque fueron trasladadas a Bogotá en 1906, bajo la presidencia de Rafael Reyes, para formar parte de la Exposición Nacional del 20 de julio de 1907, y hoy también se encuentran en el Museo del Oro. Una de ellas es de especial significación pues evoca a un escultor provisto de sus instrumentos de trabajo.

Archivo fotográfico Ernesto Guhl. San Agustín, 1966. Biblioteca Luis Ángel Arango. Imagen

Las estatuas que se encuentran en el parque nos indican la calidad de artistas que distinguían a los pobladores de esos territorios. En opinión de Juan Friede: «Basados sobre una observación de la naturaleza, los agustinianos producen un estilo completamente naturalista que, con un conocimiento fino y exacto producen obras como la lechuza redonda que es de una realidad impresionante hasta para el hombre moderno y para cualquier escultor de nuestros días».

Muchas de las estatuas de San Agustín llevan una figura sobrepuesta que se cree hace alusión a un alter ego o un doble yo, algo así como un espíritu inspirador, o el alma, o lo sobreviviente del hombre después de la muerte.

Escultura Doble Yo. Imagen

El parque está conformado por 78 hectáreas que originalmente pertenecían a los campesinos de la región y luego fueron siendo vendidas al Estado, hasta que en el año 1935 se crea oficialmente el Parque Arqueológico de San Agustín, actualmente conformado por:​

1. Casa Museo Luis Duque Gómez

El museo cuenta con nueve salas de exhibición donde se muestran testimonios de los diversos grupos que habitaron la región en los diferentes periodos (arcaico, formativo y clásico) a lo largo de casi 6,000 años. En la galería predominan elementos líticos (estatuaria y herramientas) y en menor escala artefactos de alfarería.

Museo Luis Duque Gómez. Imagen

2. Bosque de las Estatuas

Es un circuito que tiene un recorrido de aproximadamente 700 metros donde hay una recopilación de esculturas que fueron traídas de diferentes lugares, algunas halladas en las mesitas B y C, otras en veredas aledañas al pueblo. Todas ellas son originales, simétricas y de elaboración perfecta.

Bosque de las estatuas. Imagen

3. Mesitas A, B y C

En estas se encuentran sitios funerarios como tumbas, montículos artificiales. Se encuentran además las esculturas más famosas del parque como el águila y el Dios del sol.

Dolmen noroeste. Mesitas, Parque Arqueológico de San Agustín.. Imagen

4. Fuente ceremonial del Lavapatas

Una de las creaciones de mayor importancia en la cultura de San Agustín fue la Fuente Ceremonial del Lavapatas. Es una obra de ingeniería Hidráulica donde sobre un lecho de roca se plasmaron una serie de figuras, canales y piletas talladas. Tiene un sistema de drenaje por donde circula el agua de manera uniforme y artificial. Dada la asociación del agua a la generación de vida, este lugar posiblemente fue utilizado para realizar ceremonias religiosas.

Fuente de Lavapatas. Imagen

5. Alto del Lavapatas

Es uno de los lugares de mayor importancia dentro del parque pues en este lugar se encontraron vestigios de una vivienda, en esta se halló un fogón y dentro de este se encontraron unos restos orgánicos los cuales fueron analizados en un laboratorio con el carbono 14 y arrojó una cronología de 3.300 años AEC, esta es la fecha más antigua que se tiene de la cultura de San Agustín.

Alto del Lavapatas. Imagen

Lugares ceremoniales y arqueológicos:

  • La Chaquira: A 4 kilómetros desde el centro del municipio de San Agustín se encuentra este conjunto de rocas, algunas de ellas talladas con rostros y cuerpos antropomorfos. Según las investigaciones, para la cultura sanagustiana, este lugar era un centro de observaciones astronómicas para la confección de su calendario agrícola. El petroglifo prominente es la diosa La Chaquira que mide más de 2 metros, se encuentra con los brazos levantados mirando hacia arriba.​
  • El Tablón: Se encuentra a 2.5 kilómetros del casco urbano de San Agustín. Allí se han hallado cantidad de elementos, como herramientas de agricultura y de tejeduría, también piezas de cerámica, madera, estatuaria y piezas varias.​
  • Alto de El Purutal y La Pelota: Están ubicados a 9 kilómetros del casco urbano de San Agustín en la vereda Alto Purutal. En este sitio existen dos montículos ceremoniales con estatuas en policromía que representan personajes de alto nivel mágico – religioso, con máscaras antropo-zoomorfas combinación de boca felina y atributos de pez, para venerar el sol y el maíz y propiciar la fertilidad, las buenas cosechas y algunos otros favores a la comunidad a través del sacrificio de un niño. En la Pelota se encuentran dos estatuas, una representa el águila con una serpiente en el pico y la otra una figura antropozoomorfa con rasgos felinos.​
  • La Parada y Quebradillas: Son sitios arqueológicos pequeños ubicados a 3.5 km del casco urbano de San Agustín. Sus esculturas hablan sobre el animal mitológico “el jaguar” en acoplamiento con una mujer. En la altiplanicie conocida como La Parada, corresponde a las veredas de Santa Mónica y Arauca. El primer investigador de este sitio arqueológico fue Konrad Theodor Preuss, (1913-1914) seguido por Gregorio Hernández de Alba y José Pérez de Barrada 1937). El cerro adyacente tiene forma de cuchilla y separa este sitio de la zona arqueológica de Quebradillas.
  • Alto de las Chinas: Está ubicado a 5 kilómetros del casco urbano de San Agustín. Contiene una estructura monticular con presencia de 2 sarcófagos, columnas basálticas y tumbas de cancel.
«La diosa de la Chaquira» en el cañón del río Magdalena. Imagen

Para la cultura de San Agustín la muerte era un viaje, un trascender a la otra vida y se prepararon más para morir que para vivir. Es por esto que en los emplazamientos funerarios que dejaron se han encontrado una serie de elementos tales como vasijas con comida, herramientas, artefactos para el trabajo y algunas piezas en oro que les fuera de utilidad en su trascender.

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