Nínive: la biblioteca de Mesopotamia


Nínive fue una de las capitales del Imperio neoasirio (entre 911 y 612 AEC) y una de las ciudades más grandes del mundo de aquel momento. La ciudad se encuentra en la orilla oriental del Tigris, con una extensión de 5 kilómetros de largo y una anchura media de 2 kilómetros, y se ubica dentro de la actual Mosul en Irak.

En el II milenio AEC Nínive era conocida desde Mesopotamia a Egipto por ser el lugar de culto de Ishtar/Inanna. Nínive es mencionada por primera vez en los registros de la historia hacia el 1800 AEC, y es además mencionada en la Biblia, en varias ocasiones, dando a entender la importancia de la ciudad en su momento de apogeo.

Ver publicación: Panteón de dioses sumerios

Situada sobre las rutas comerciales fluviales que unían el Mediterráneo y el Índico, Nínive prosperó y creció hasta convertirse en una de las más importantes de la Antigüedad. Como punto de contacto entre Oriente y Occidente recibió una fuerte influencia, así como riquezas de ambos mundos.

La media luna fertil durante el apogeo del imperio neo asirio. Imagen

La gran ciudad de Nínive cubría 7 kilómetros cuadrados, con un perímetro de 12 kilómetros lineales, protegidos por una muralla con 15 puertas monumentales. Sus dos lugares principales son las colinas («tells») de Kuyunjik y Nebī Yūnus (1,5 kilometros al sur). Según Layard, Kuyunjik es un nombre turco y los árabes lo conocían como «Armousheeah», mientras que Nebi Yunus significa «Profeta Jonás» en árabe. Se cree que acogió hasta 100.000 habitantes, casi el doble que la Babilonia de entonces.

Plano simplificado de Nínive en el siglo VII AEC. Imagen

Historia

Asiria llegó a ser el estado más poderoso de la región, dominando durante gran parte de los siglos VIII y VII AEC el Antiguo Oriente Próximo, el Mediterráneo oriental, Anatolia, el Cáucaso y partes de la península arábiga y el norte de África, eclipsando y conquistando a rivales como Babilonia, Elam, Persia, Urartu, Lidia, los medos, los frigios, los cimerios, Israel, Judea, Fenicia, Caldea, Canaán, el Imperio Kushita, los árabes y Egipto.

Mapa del imperio asirio. Imagen

Fue el rey Senaquerib (reinó 705-681 AEC) quien trasladó la capital de Dur-Sharrukin a Nínive en 705 AEC e hizo de ella una ciudad majestuosa. Diseñó amplias avenidas, plazas y jardines en torno a su residencia real, un gigantesco edificio que él mismo llamó «Palacio Sin Rival», de unos 200 por 210 metros. Este palacio tenía unas 80 habitaciones, muchas de ellas repletas de bajorrelieves en sus paredes. Algunas de las principales entradas estaban flanqueadas por toros alados con cabeza humana.

Para la construcción de su palacio, Senaquerib dispuso de abundante mano de obra esclava, compuesta por prisioneros de guerra proceden­te de Babilonia, el sur de Turquía, Israel entre otras regiones.

Ilustración interior de Palacio de Senaquerib. Imagen

Un elaborado sistema de 18 canales llevaba el agua desde las colinas hasta Nínive. Se han encontrado también algunas partes de un magnífico acueducto erigido por el mismo rey en Jerwan, a unos 40 km de distancia.

Sin embargo, el esplendor de Nínive fue efímero. Alrededor del 633 AEC el Imperio empezó a dar muestras de debilidad y los medos atacaron Nínive. Luego, en 625 AEC, volvieron a atacar, esta vez junto a Babilonia y Susa. En 612 AEC, finalmente, tras tres meses de asedio de parte de medos y babilonios, Nínive cayó y fue arrasada hasta los cimientos, lo que puso fin al imperio neoasirio, que fue cuando los babilonios y medos se repartieron sus provincias.

Aunque algunas zonas volverían a ser habitadas, Nínive nunca se recuperó. La invasión árabe, que encumbró a Mosul como la gran ciudad de la zona en el siglo VII, hizo el resto: Nínive acabó sepultada por la arena y olvidada.

En la época del historiador griego Heródoto (400 AEC), Nínive ya era parte del pasado. Cuando el historiador Jenofonte pasó por el lugar, en su obra Anábasis se ve que incluso el nombre de la ciudad había sido olvidado. Había desaparecido de la vista y nadie sabía de su importancia. Nunca más se levantó de sus ruinas.

Nínive en la Biblia

En la Biblia, el profeta Jonás describe Nínive como una ciudad «sumamente grande»:

  • Jonás 3-5 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.

En el libro de Génesis se menciona que Nínive fue construida por Nimrod (bisnieto de Noé):

  • Gen 10:8-12 Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.

Arqueología

Anteriormente a las excavaciones del siglo XIX, los conocimientos sobre el gran Imperio asirio y su magnífica capital eran casi nulos. Vagos indicios conservados en la Biblia llevaban a los estudiosos occidentales a pensar en su poder y grandiosidad, pero definitivamente se sabía muy poco sobre Nínive. Otras grandes ciudades abandonadas, como Palmira, Persépolis o Tebas, dejaron tras de sí ruinas visibles que marcaban sus emplazamientos y mostraban su antiguo esplendor, pero de la imperial Nínive, incluso su extensión era una mera conjetura.

El primero en identificar inequívocamente Nínive fue Benjamín de Tudela (1130-1173), un explorador judío sefaradí que visitó Mosul en 1170. Luego, el lugar fue visitado y estudiado por Petachiah de Ratisbona (c. 1180), Ibn Jubayr (1145-1217), Ibn Battuta (1304-c.1368) y el físico alemán Leonhart Rauwolff (1535-1596), entre otros.

Carsten Niebuhr registró su ubicación durante la expedición danesa de 1761-1767. Niebuhr escribió:

«no me enteré de que estaba en un lugar tan notable hasta cerca del río». Entonces me mostraron una aldea en una gran colina, a la que llaman Nunia, y una mezquita, en la cual fue sepultado el profeta Jonás. Otra colina en este distrito se llama Kalla Nunia, o el Castillo de Nínive. En eso se encuentra un pueblo Koindsjug

La confirmación final vino gracias a Claudius James Rich (1786-1821), un representante de la British East India Company y cónsul general del Impero Británico en Bagdad: pudo trazar de manera precisa cómo las murallas de Nínive englobaban los montículos de Kuyunjik y Nebi Yunus. Además, en Nebi Yunis compró el famoso cilindro Bellino, que contaba con escritura cuneiforme que describía dos de las campañas de Sennaquerib y una extensa descripción del “Palacio sin rival”, texto publicado en 1850 por Georg F. Grotefend.

Bellino Cylinder. Imagen

El montículo de Kuyunjik ha sido explorado en profundidad. Sin embargo, en el montículo de Nebi Yunus no se han hecho demasiadas excavaciones debido a la presencia de un santuario musulmán dedicado al profeta Jonás en ese lugar.

Complejo Kukunjik. Imagen

El primer sitio de la antigua Mesopotamia que ha sido objeto de varias campañas ambiciosas fue Khorsabad, en la otra orilla del río, y esto fue creyendo que se trataba de las ruinas de Nínive. En las décadas de 1840 y 1850 se realizaron allí las primeras excavaciones dirigidas por el cónsul francés en Mosul, Paul-Émile Botta. Allí dieron con el edificio del palacio real de Sargón II (padre de Senaquerib), Dur Sharrukin («la fortaleza de Sargón» en asirio), la anterior capital del imperio asirio y la más pequeña (1760 × 1635 metros).

Un lamassu asirio, del palacio de Sargón en Dur-Sharrukin. Imagen

Al finalizar la excavación, Botta publicó equivocadamente la obra «Monumentos de Nínive», para que tiempo después se descubriera que se trataba en realidad de las ruinas de Khorsabad. Aún con los descubrimientos realizados, la ciudad de Khorsabad no contenía la grandiosidad de otros sitios descubiertos luego, como Nimrud (la antigua Kalkhu) y Quyunjik (Nínive), a solo 20 km de allí.

Publicación Monument de Ninive, por Paul-Émile Botta y M. E. Flandin. Imagen

En 1847 el joven aventurero británico sir Austen Henry Layard exploró las ruinas con método científico. En el montículo Kouyunjik redescubrió el palacio de Senaquerib, con sus incontables habitaciones y magníficos bajorrelieves. También desenterró la maravillosa biblioteca de Asurbanipal que contenía una incalculable cantidad de tablillas escritas en cuneiforme. El estudio de la arqueología de Nínive reveló el poder y la gloria de la antigua Asiria durante los reinados de Esarhaddon (681-669 AEC) y Asurbanipal (669-626 AEC).

Guardias de Asurbanipal, bajorrelieve de su palacio en Nínive, c. 645 AEC, Museo del Louvre. Imagen

Hasta hace dos siglos atrás casi no se sabía nada respecto a Asiria. Arnold Brackman en El destino de Nínive dice: «En 1817, cuando nació Austen Henry Layard, no había ninguna prueba tangible de que Nínive, la capital del imperio asirio, del que se afirmaba que había perdurado por más tiempo que todo otro imperio anterior o posterior, hubiera existido. Por lo tanto, no había evidencia alguna de que hubiese habido un imperio asirio. La Biblia contenía numerosas referencias a Nínive como «aquella gran ciudad», y ciertos fragmentos de su historia, conservados por geógrafos e historiadores griegos y romanos, atestiguaban su antigua gloria, esplendor y notoriedad.» (p. 7, 20). Sin embargo hasta su redescubrimiento se ignoraba todo lo relativo a su historia e incluso a su ubicación geográfica.

Austen Henry Layard, que viajaba a Sri Lanka para asumir un puesto, se enamoró de los montículos en Irak y dedicó el resto de su vida a desenterrar este antiguo reino y el de Babilonia. Se convirtió en un gran arqueólogo y uno de los ingleses más famosos de Europa. El Museo Británico guarda como uno de sus grandes tesoros los descubrimientos de Layard, con las estatuas de toros alados y el Obelisco Negro de Salmanasar III.

Ver publicación: Samaria

Comenta Halley: «Sir Austen Henry Layard, llamado el «padre de la asiriología» descubrió de 1845 a 1851, en Nínive y Cala las ruinas de los palacios de cinco reyes asirios mencionados en la Biblia, y la gran biblioteca de Asurbanipal, que se calcula haber sido de unos 100,000 tomos». Luego, Sir Henry Rawlinson, oficial británico en Persia descifró la escritura asiria llamada cuneiforme (en forma de cuñas) y así, el mundo asirio volvió a la vida, confirmando los relatos bíblicos.

Halley menciona: «En los anales asirios aparecen los nombres de diez reyes de Israel y Judá: Omri, Acab, Jehú, Menahem, Peka, Oseas, Uzías, Acaz, Ezequías y Manasés. Muchos pasajes confirman, complementan o ilustran las narraciones bíblicas» (p.195).

La Biblioteca de Nínive

El más importante de los descubrimientos de Nínive fue la llamada biblioteca de Asurbanipal, con decenas de miles de tablillas de escritura cuneiforme en las que se describía la historia, leyes y religión de Asiria, uno de los mayores tesoros de la literatura del mundo antiguo. La biblioteca contenía también antiguos documentos acadios, que son los documentos existentes más antiguos jamás encontrados, probablemente de la época de Sargón de Acad.

Muestra de la Biblioteca de Asurbanipal en el British Museum. Imagen

A diferencia las bibliotecas como las conocemos en la actualidad, que tienen el propósito de difundir y facilitar su conocimiento a la sociedad, en el Antiguo Oriente estos archivos se ubicaban en los templos y palacios, y solo tenían acceso a ellos los reyes, los sacerdotes y los escribas.

Por cierto, el nivel de cultura de los soberanos asirios no iba en detrimento de su beligerancia, todo lo contrario, de hecho, Asurnasirpal II («Assur es el guardián del heredero»), además de haber fundado la ciudad de Kalhu (la actual Nimrud), a la que convirtió en capital del reino, fue muy conocido por su brutalidad contra los pueblos sometidos.

Relieves con escenas del saqueo de Laquis procedentes del Palacio del Suroeste de Sennaqueriben Nínive, 700-692 AEC. Imagen

Aunque recibe el nombre común de la Biblioteca de Asurbanipal, lo cierto es que no fue este rey neoasirio el que la fundó, ya que había sido iniciada por uno de sus predecesores, Sargón II (722-705 AEC). Aun así, recibe su nombre porque se debe a él los más de 30.000 fragmentos de tablillas hallados, los cuales podrían haber pertenecido a unos 15.000 textos completos, suponiendo así la más completa colección de escritura cuneiforme de toda la Antigüedad próximo oriental.

La biblioteca de Nínive existió aproximadamente entre el 722 y el 612 AEC, periodo correspondiente al reinado en el imperio neoasirio de Sargón II, Senaquerib, Asarhaddon, Asurbanipal, Ashur-etil-ilani y Sin-shar-ishkun.

Escena de transporte de esculturas colosales neoasirias, dibujo de Layard, 1853. Imagen

Aunque las miles piezas halladas por Layard y su equipo solo constituyen una pequeña parte del total de fragmentos hallados en excavaciones posteriores, este descubrimiento aceleró en gran medida las tareas de desciframiento de la escritura cuneiforme gracias a la gran variedad de contenidos. Éstos, más allá de la temática administrativa, también estaban clasificados y catalogados por materias como Medicina, Astrología, Gramática, Lingüística, Geografía, Historia, Arte, Matemáticas, Astronomía…

Plano del palacio de Senaquerib, donde se encontraba la biblioteca de Nínive. Imagen

Asurbanipal tenía la firme intención de crear la mayor biblioteca del mundo, y para ello ordenó y envió a múltiples emisarios para que fueran por todo el mundo conocido buscando y confiscando todas las tablillas de conocimientos para traerlas a Nínive. Por esta razón es que la biblioteca de Nínive es también la primera biblioteca de la Historia cuyas obras están sistemáticamente recopiladas.

Tal fue el trabajo de colección de los escribas asirios que entre las ruinas de la biblioteca se hallaron copias en asirio de algunos de los grandes hitos de la literatura próximo oriental: el Código de Hammurabi, el Enuma Elish, el mito de la Creación, la épica de Irra, el mito de Atrahasis o el Poema de Gilgamesh, entre otros.

Impresión artística de los palacios asirios de «Los monumentos de Nínive» por Sir Austen Henry Layard, 1853. Imagen

Recién en 1857, en base al trabajo del inglés Henry Rawlinson y el irlandés Edward Hincks, y luego el aporte de otros dos investigadores, el alemán Julius Oppert y el inglés William Henry Fox Talbot, se conseguiría desentrañar el misterio de descifrar el lenguaje cuneiforme.

Los trabajos de exploración continuaron en los montículos de Nebi Yunus, Nimrud, Kouyunjik y Khorsabad, y numerosos objetos asirios fueron exhumados y trasladados a museos europeos. El filólogo George Smith, a cargo de la exploración de 1873 a 1874, había traducido en 1872, a partir de las primeras tablillas traídas de Nínive, un relato de parte del mito del Diluvio procedente de la Epopeya de Gilgamesh, que tuvo un gran impacto al demostrar que la Biblia se había inspirado en un texto más antiguo.

Fotografía de las excavaciones de Khorsabad: despeje de una de las puertas del palacio (1853). Imagen
Ver publicación: El Diluvio Universal

El Daily Telegraph financió a Smith para que encontrara una parte perdida de la historia del Diluvio, y pronto tuvo éxito, pero murió poco después por una enfermedad en el norte de Irak. Hormuzd Rassam volvió a excavar el lugar entre 1878 y 1882. E. A. Wallis Budge también dirigió campañas después de 1885. Rawlinson confió a Carl Bezold, un asiriólogo alemán, la tarea de organizar la clasificación de las tablillas de Nínive. Bezold publicó un catálogo en cinco volúmenes de casi 15.000 tablillas o fragmentos entre 1889 y 1899.

Las excavaciones se reanudaron en Kuyunjik de 1903 a 1905, bajo la dirección de L. W. King y luego de R. Campbell-Thompson. Descubrieron más de 850 tablillas, el último lote importante de textos de Nínive que se desenterró, y se interesaron por los restos arquitectónicos, especialmente los del templo de Nabû.
Tras una pausa de veintidós años en las excavaciones, Campbell-Thompson volvió a Kuyunjik de 1927 a 1932 para realizar las últimas excavaciones británicas en el lugar.

Relieve que muestra a Assurbanipal durante una cacería de leones, procedente de su palacio en Nínive. Imagen

Durante todo ese período de exploración se descubrieron multitud de palacios, con sus decoraciones y losas esculpidas, revelando la vida y costumbres de este antiguo pueblo, sus formas de guerra y paz, de religión, el estilo de su arquitectura y la grandeza de sus monarcas. Las calles de la ciudad han sido exploradas y se han descifrado las inscripciones en los ladrillos, tablillas y figuras esculpidas. Con ello, los secretos de su historia han podido ser revelados luego de descifrar su lenguaje.

Ver publicación: El redescubrimiento de las lenguas ancestrales

Un estudio realizado bajo la dirección de Max Mallowan en 1931 y 1932 estudió el yacimiento hasta el inicio de su ocupación en el tell de Kuyunjik y desde entonces ha sido objeto de otros estudios. La ocupación más antigua documentada, el nivel 1, data del periodo Hassuna, en torno al 6500-6000 AEC.
En el nivel 2 se encontró material característico de los periodos de Samarra y Halaf, hasta la segunda mitad del sexto milenio AEC. Bajo el nivel siguiente, el estrato Obeid (c. 5500-4500 AEC, nivel 3), que corresponde al final del Calcolítico, la región de Nínive experimentó sus primeras influencias del sur de Mesopotamia, identificadas en el yacimiento de Tepe Gawra.

Tras la toma de la región por parte de los yihadistas del Estado Islámico, los artefactos arqueológicos aún presentes en Nínive han sido destruidos o severamente deteriorados. Por ejemplo, el 24 de julio de 2014, dos mezquitas, incluida la que alberga la tumba atribuida a Jonás, fueron destruidas por explosivos. En febrero de 2015, el mismo grupo destruyó un gran número de estatuas y obras de arte asirias del Museo de Mosul. Todo esto bajo la miope y negacionista determinación de eliminar todo vestigio de otra cultura y religión que haya existido en la región.

Fuente:

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.