El enigma de Nan Madol

Nan Madol es un complejo arqueológico ubicado en la costa este de la isla de Ponhpei, que consiste en casi una centena de islotes artificiales sobre los que se encuentra una gran cantidad de construcciones megalíticas.

Muro de casi 900 metros de largo y 14 metros de altura (en su punto más alto)

Pohnpei (en español, Ponapé) es uno de los cuatro estados que constituyen los Estados Federados de Micronesia. Su nombre significa “sobre un altar de piedra” (pohn: “sobre“; pei: “altar de piedra”).

Las ruinas de Nan Madol

Nan Madol, que significa “entre espacios”, está formada por 92 islotes construidos artificialmente (por la mano del hombre) sobre una base coralina, con una superficie total de 80 hectáreas aprox.

Las construcciones megalíticas que se hallan sobre los islotes están compuestas por unos 400.000 bloques de basalto.

Nan Tauas (Nandauwas o Nandowas) es un islote funerario destinatario de las tumbas de los Saudeleur y de los posteriores reyezuelos o Nahnmwarki del antiguo reino. Nan Tauas se trata de la estructura más espectacular de Nan Madol y es una de las mejor conservadas de todo el yacimiento.

Nan Tauas está compuesta por tres recintos funerarios dentro de un doble encofrado de paredes de piedra. Las columnas de basalto pesan unas 5 toneladas y están encastradas para formar paredes de casi 8 metros de alto, conteniendo un recinto de 70 × 50 metros cuadrados de superficie.

Paredes de hasta 7.5 metros rodean la tumba real de Nandauwas

El islote funerario de Karian se ubica en el rincón este de Nan Madol:

Islote funerario de Karian

En la isla Pahnwi hay enormes bloques de basalto que miden casi 3,5 metros de diámetro, pesando algunos hasta 90 toneladas, encajados en las paredes de una altura de 10 metros.

Pahnwi

Frente a este desarrollo arquitectónico, totalmente fuera de escala, emergen preguntas como:

  • Quienes diseñaron esta ciudadela única en el mundo?
  • Qué clase de conocimientos y capacidades técnicas tenían para poder proyectar y realizar esta obra monumental?
  • Como hicieron para cortar, trasladar y montar bloques de piedra de varias toneladas de peso?
  • Como hicieron para subirlos a la cima de las paredes, algunas a 14 metros de altura?
  • Y sobre todas las cosas: ¿con que fin?

ciudadperdida

  • Qué tipo de organización de trabajo y cuantos operarios tenían para mover estos 400 mil bloques de basalto?
  • Cuanto tiempo les insumió el proyecto?
  • Como hicieron para coordinarlo, sin disponer de la escritura para dibujar un plano ni para calcular medidas?
  • Por qué trasladaron semejante cantidad de piedras de una punta de la isla a la otra en vez de ensamblarlas cerca de la cantera de basalto?
  • Por que no establecerse en una zona que ya cuente con agua dulce y  alimentos, ya que en Nan Madol no los hay?

Nan Madol Vista Aérea

El enigma que proponen las ruinas de Nan Madol es tal, que la arqueología oficial reconoce abiertamente su desconocimiento absoluto sobre la finalidad y los métodos constructivos de las más impresionantes ruinas del océano Pacífico.

No existe explicación de cómo lograron transportar y levantar los bloques de semejante tonelaje sobre muros de tanta altura, ni mucho menos de donde salió la mano de obra necesaria para llevar a cabo tan colosal obra. No se entiende cómo fue elegido este apartado y tortuoso punto de la isla de Ponhpei para construir esta ciudad.

Leyendas nativas

La historia de Nan Madol es una mezcla de hechos históricos comprobables con leyendas y mitos improbables, lo que le brinda a Nan Madol un halo de misterio. Nadie sabe el origen exacto de las ruinas y las únicas respuestas que se oyen son de tipo legendario.

La forma tradicional de narrar la historia de los ponapeños está basada en relatos y canciones transmitidas de forma oral que atañen a hechos importantes realizados por los antepasados, héroes antiguos o los propios dioses.

Es una narrativa mítica, que mezcla hechos posiblemente reales con otros fabulados y que no distingue mitología de historia objetiva. De hecho los dioses, que viven en el cielo o en el inframundo bajo el mar, se mezclan continuamente con los humanos y en su vida cotidiana.

Como muy bien explica el antrópologo Petersen (1990) en su libro “Perdido en la maleza”, existen distintas versiones o variaciones locales de las mismas historias que son en muchos casos irreconciliables, por lo que resulta casi imposible conocer los hechos reales que se encuentran tras esos relatos. Sin embargo, vamos a tratar de sintetizar algunas de las leyendas más prominentes.

Las nueve parejas

Los orígenes de la isla, según su tradición, tienen el siguiente relato mítico:

Nueve parejas – nueve mujeres y nueve hombres – erraban en una canoa por el ancho mar, buscando una tierra nueva en la que establecerse. En esto pensaban cuando se toparon con un pulpo hembra de nombre Letakika.

Cuando éste averiguó el motivo de su viaje, les indicó un lugar del océano en el que había una roca (*) que surgía por encima de las olas. Las nueve parejas prosiguieron su camino y hallaron la roca. Sobre ella comenzaron a construir la isla.

Luego, dejaron en ella a una pareja, un hombre y una mujer, mientras que el resto volvieron a marchar. El nombre del hombre que se quedó en la isla no tiene importancia; no tenía nombre. Sí lo tenía el de la mujer: se llamaba Lemuetu.

Lemuetu es la primera madre de Pohnpei. Por ello sus habitantes se asientan sobre un matriarcado. En su canoa, las nueve parejas llevaban alimentos para comer y para plantar en la nueva tierra.

(*) La roca estaría situada en Salapwuk, el centro espiritual de Pohnpei.

Podemos encontrar varias similitudes entre este relato y el mito del Diluvio Universal, entre ellas: la nave/canoa que navega errante por el ancho mar, transportando a un pequeño grupo humano; el hallazgo de una roca de tierra firme sobre la cual establecer el nuevo asentamiento; y la indicación por parte de un animal de la cercanía de la nueva tierra.

La leyenda de Olisihpa y Olosohpa

La tradición cuenta que mucho tiempo después de la llegada de la primera canoa con las nueve parejas, hacen aparición en la isla dos hermanos gemelos: Olisihpa (Olosipe) y Olosohpa (Olosaupa), y con ellos comienza el enigma de la ciudad de Nan Madol.

Según la leyenda pohnpeiana, Olisihpa y Olosohpa fueron quienes construyeron Nan Madol. Ellos eran unos extranjeros provenientes de la mítica Katau occidental o Kanamwayso, y tenían una apariencia muy distinta a los nativos de la isla. Ellos llegaron en una gran canoa  {voladora} en busca de un lugar para construir un altar para adorar a Nahnisohn Sahpw, una deidad.

Recorrieron la costa de la isla -desde el promontorio de Sokehs en el Norte- en busca de un lugar idóneo, probando sin éxito cuatro lugares distintos. Finalmente lo hallaron en Sounahleng o Sau Nalan (cuyo significado es “arrecife celestial”), en los alrededores de la isla Temwen. En aquel lugar observaron algo particular en el mar, no está claro que, pero de acuerdo con la versión esotérica, debajo de Nan Madol yace la mítica Kanimeiso, la “ciudad de nadie”.

Nan Madol

Estos hermanos, según se dice, eran magos, sabios constructores que, utilizando conjuros mágicos, hicieron “levitar” los enormes bloques de piedra para traerlos desde el otro extremo de la isla y ubicarlos unos sobre otros en su actual lugar. Según los dichos nativos:

“Convocaron a todas las piedras que estaban en Sokehs para que vinieran por sí solas y formaran las imponentes construcciones. Estas oyeron su llamada mágica y acudieron volando junto a los dos hermanos. Por procedimientos mágicos éstos ordenaron a cada uno de los grandes bloques de piedra que ocupara su sitio correspondiente en las construcciones. Tal es la forma en que se construyó Nan Madol.”

La leyenda dice que para realizar la construcción de Nan Madol, Olisihpa y Olosohpa contaron con la ayuda de un dragón volador que escupía fuego, que abrió los canales e hizo surgir las islas.

Ellos nombraron Nan Madol a la ciudad que construyeron, y Deleur a la región.

A map of Pohnpei during the Nan Madol Period

Cuando Olisihpa murió, Olosohpa se declaró el primer Saudeleur (“Señor de Deleur”), supremo rector de todo Pohnpei. Olosohpa fue el primer gobernador de una dinastía que duró 500 años aprox. Se casó con una mujer de la localidad y engendró doce generaciones, produciendo otros dieciséis gobernantes Saudeleur del gran clan.

La historia de dos hermanos constructores, sabios y con poderes especiales nos remite a la de Nüwa y Fuxi de la cultura china, a la de Quetzalcóatl y Tezcatlipoca de la cultura tolteca, entre otras.

Este modo de hacer levitar la piedra encuentra semejanzas con las leyendas de otras culturas del mundo. Podemos encontrarlas en lugares como Isla de Pascua, Egipto, Tihuanaco, Stonehenge, etc.

Nan Madol

La leyenda de Isokelekel

Los primeros gobernantes de la dinastía Saudeleur fueron criteriosos y considerados, sin embargo, con el paso de las generaciones, sus sucesores fueron cada vez más abusivos, hasta convertirse en auténticos tiranos. Además, las ofensas proferidas a las deidades locales -como al dios del trueno Nan Sapwe o Nahnsapwe-, sembraron el resentimiento entre los pohnpeianos y sellaron el fin de la dinastía.

La región de Salapwuk, que era cultora de Nahnsapwe, fue la primera en rebelarse. Amenazados, los Saudeleur aprisionaron al dios Nahnsapwe, quien luego escapó y se fugó a Kosrae. Allí embarazó a una mujer mortal, quien dio a luz a su hijo Isokelekel (también llamado Idzikolkol y Nanparatak), quien cuando se hizo mayor, tomó venganza por su padre. En otras versiones, Nan Sapwe comete adulterio con la esposa del señor Saudeleur, quien enfadado, lo manda a capturar. Nan Sapwe, intimado por las amenazas, deja Pohnpei y huye a Kosrae.

Isokelekel (en ponapeño, “noble brillante”, “rey maravilloso”) entrenó a 333 guerreros, invadió y conquistó Pohnpei, destronando a la dinastía Saudeleur y reemplazándola por otro sistema político más descentralizado y autónomo. El título de quien presidía este nuevo tipo de gobierno era llamado Nahnmwarki, e Isokelekel fue el primero en ejercerlo.

Isokelekel sus descendientes continuaron viviendo en Nan Madol hasta el s. XIX, cuando la ciudad fue finalmente abandonada. Nadie conoce con exactitud porque el Nahnmwarki dejó Nan Madol. Se considera a Isokelekel un personaje semimítico y el padre de la Pohnpei moderna. Los jefes modernos de Pohnpei rastrean su linaje hasta Isokelekel, y los ponapeños modernos se consideran descendientes de su ejército invasor.

A pesar de que su padre era considerado una deidad ponapeña, Isokelekel era claramente extranjero, descripto con la piel oscura y “salvaje”. Sobre su muerte, la leyenda dice que, en Peikapw, un lugar de oración, Isokelekel vio su reflejo en el agua y, dándose cuenta de su avanzada edad, decidió suicidarse. Ató su pene a lo alto de una palmera, y al soltar el árbol torcido, se le desprendió el pene y murió de la hemorragia.

Se cree que los restos de Isokelekel permanecen en un gran depósito de cadáveres de la isla Temwen, sin embargo, algunos creen que la tumba es falsa, y que el héroe fue enterrado en el mar.

La historia de ciudades megalíticas abandonadas nos remite a Gobekli Tepe, TeotihuacanLa VentaCaral, Tiahuanaco y Stonehenge, entre tantas otras.

El enigma de la ciudad de Nam Madol

El mito de la ciudad de Kanimeiso

Las leyendas nativas hablan de la existencia de una gran ciudad sumergida en la zona, de la que Nan Madol sólo es la puerta de acceso a la misma. Se trata de la mítica ciudad de Kanimeiso o Kahnihmweiso (“la ciudad de nadie”), donde habitaron los reyes del Sol. Esta es la razón, según el mito, de porque Olisihpa y Olosohpa definieron la construcción de Nan Madol en su ubicación actual.

Existen gran cantidad de informes de buceadores que denuncian la presencia en los fondos marinos de Nan Madol, de amplias zonas de construcciones, calles y avenidas cubiertas de conchas y corales, bloques, monolitos y otros indicios de que podrían existir, efectivamente, restos de una civilización en el fondo del Pacífico.

Algunas expediciones australianas, americanas y japonesas hablan de enormes columnas verticales encontradas en frente de Nan Madol a unos 9 metros de profundidad, de estilo totalmente diferente a las horizontales de basalto de la superficie.

De acuerdo con algunas narraciones, esta misteriosa ciudad contenía una cantidad de metales nobles, perlas, esmeraldas y barras de plata. En el centro de la ciudad se debía hallar una especie de panteón de los nobles del lugar, cuyas restos humanos se encontrarían en sarcófagos de platino.

Durante la dominación japonesa del período entre guerras, es un hecho que el platino se convirtió en uno de los principales artículos de exportación, no obstante, no existe ningún yacimiento de platino en las islas. Según se cree, los japoneses habrían encontrado estos ataúdes de platino en sus exploraciones submarinas, aunque no hay ninguna documentación respaldatoria sobre estas exploraciones.

Nan Madol

La hipótesis de los gigantes

Una historia más reciente dice que un día de 1907, durante el control alemán de las islas, el gobernador Victor Berg, desafiando una antigua prohibición nativa, ingresó en una de las criptas de Nan Tauas y abrió el sarcófago de un antiguo gobernante de la isla, en donde encontró los restos de esqueletos gigantes “de dos a tres metros de altura”.

A la mañana siguiente, 30 de abril de 1907, el Gobernador Berg falleció. El médico no pudo determinar la causa de su muerte, y aunque se cree que se debió a una insolación contraída mientras exploraba las ruinas, los nativos creen que fue debido a una maldición de los dioses por las ofensa cometida al profanar la tumba.

La tumba fue excavada nuevamente en 1928 por los japoneses, quienes se dice, encontraron huesos más grandes que los de los ponapeños modernos.

Las exploraciones de Nan Madol

En 1835, en la publicación New South Wales literary, de Sydney, Australia, su editor Lhotsky, informa sobre las ruinas de la siguiente manera:

“Algunas de las piedras labradas tienen una longitud de 20′ y una anchura de 3′-5′, pero no se advierte vestigio alguno de ninguna masa de unión. Todos estos edificios están construidos con una piedra que es completamente diferente de la que hay en las inmediaciones”. (…) “Al preguntar a los nativos acerca del origen de estas construcciones, responden que fueron edificadas por hombres que ahora están en el cielo.”

Unos meses después de la publicación anterior, el Colonist, uno de los periódicos de Sydney, publicó una noticia más amplia acerca de estas ruinas, por un tal señor Campbell, que visitó la isla en calidad de médico a bordo de un ballenero:

“No se advierte en ninguna parte ni mortero ni cal. En una de las construcciones existen varias bóvedas bajo el suelo, que están llenas de huesos humanos. Los habitantes actuales no saben nada concreto sobre el origen de estos edificios, pero sí los consideran sagrados, y pocos se atreven a pisarlos. No lejos de estas construcciones se halla un pequeño puerto, en el que incluso hay construido un gran dique, dentro del cual podría anclar un barco relativamente grande.”

ciudad

Al año siguiente, en 1836, aparece publicado el relato del marino aventurero James O’Connell, en el cual detalla su descubrimiento de las ruinas:

“Durante mi estancia en las Carolinas nada me interesó ni me cautivó en mayor grado que estas ruinas. Pues era imposible que estas tremendas murallas de piedra hubieran sido traídas y erigidas sin algún tipo de ayudas mecánicas, ayudas que rebasaban infinitamente a las que llegué a conocer entre los nativos. Las construcciones evidenciaban un gran saber de los arquitectos.

La explicación de que las construyeron los “animan”, de que los animan habitan en ellas, de que son majorhowi (sagrada) para alguien, parece haberse ido heredando de una generación a otra. Necesariamente se trata de construcciones de un pueblo que superaba a los actuales habitantes de la isla. Me atrevo a decir que fue incluso un pueblo completamente diferente. Pero todo ello no dejan de ser suposiciones que no se apoyan en nada.”


En 1843 Francisco Michelena y Rojas publica su obra Viajes en todo el mundo, en la cual cuenta su visita a las ruinas. Afirma en su testimonio que existen allí gigantescas ruinas, vestigios de otro pueblo, muy adelantado en la civilización, del que ha desaparecido incluso el recuerdo de su existencia pretérita:

Sin ningún género de dudas, estas ruinas son obra de una raza muy superior a la generación de nativos actuales” (…) “es difícilmente comprensible cómo este antiguo pueblo podía poseer tan extraordinarios conocimientos de las leyes mecánicas y de otras artes, ya que el traslado de estos bloques y el asentamiento de las imponentes piezas en su posición actual requerían una extraordinaria fuerza y habilidad.

… los isleños consideran Nan Madol como la sede de una divinidad, lo consideran lugar sagrado, y que pocos son los que osan cruzar sus límites. El motivo que aducen para esta negativa es que si por desventura uno de ellos osara revelarlo, serían aniquilados no solamente él, sino todos los habitantes de la isla.”

La historia de Pohnpei

Las etapas históricas de Pohnpei son:

  • La primera es la denominada Mwehin Kawa o Mwehin Aramas que significa “período de la construcción” o “período de la gente”, y duró hasta el 1100.
  • La dinastía Saudeleur (en pohnpeiano, Mwehin Sau Deleur, “Periodo del Señor de Deleur”) fue el primer gobierno organizado, que rigió entre el 1100 y el 1628. 
  • La última era pre-colonial fue Mwehin Nahnmwarki y abarcó desde 1628 hasta 1885.

La historia reciente

Las islas Carolinas, dentro de las cuales actualmente se engloba la isla de Pohnpei, fueron avistadas por primera vez, según los registros disponibles, en 1526 por el explorador español Toribio Alonso de Salazar. En 1528, el comandante Alvaro de Saavedra Ceron, se aproximó a la isla y la llamó “Barbudos,” en referencia a la barba de los nativos. En 1595 Pedro Fernández de Quirós avistó la isla pero no llegó a desembarcar. En 1825, el australiano John Henry Rowe desembarcó en la isla y según dicen, fue atacado por los nativos.

Pohnpei, junto con las Islas Senyavin (llamadas después en honor del almirante ruso Dmitri Senyavin), fue definitivamente incluida en las cartas de navegación europeas tras ser avistada por el navegante ruso Fyodor Petróvich Litke (nacido Friedrich Benjamin von Lütke, 1797 – 1882) en 1828.

Pohnpei Island.png

Aunque las Islas Carolinas fueron nominalmente consideradas territorio español, no fue sino hasta 1885 que España ejerció una soberanía efectiva sobre el archipiélago. Denominaron Ponapé a la isla y establecieron en ella la ciudad de Santiago de la Ascensión, que se convirtió en su primera capital. Como era la sede de la colonia española pasó a conocerse sencillamente como Colonia o Kolonia, adyacente a la capital actual, Palikir. En 1887 se produjo una sublevación de los indígenas quienes asesinaron a la totalidad de la colonia española. Más tarde llegaría otra expedición española que reconstruirían lo que los indígenas habían destruido.

Tras la guerra hispano-estadounidense de 1898, España le vendió las Islas Carolinas a Alemania. Durante la Primera Guerra Mundial, Pohnpei fue ocupada por Japón, quien la retuvo desde 1914 hasta 1945. Después de la Segunda Guerra Mundial, el territorio se constituyó en el Fideicomiso de las Islas del Pacífico, otorgado a los EEUU.

En 1979 cuatro de los distritos del Territorio Fiduciario ratificaron una nueva constitución para convertirse en los Estados Federados de Micronesia. En 1986 los EFM firmaron un tratado de Libre Asociación con EEUU, lo cual les dio el estatus de “semi independiente”. La independencia completa la obtuvieron en 1990, cuando las Naciones Unidas oficialmente dieron por terminado el fideicomiso sobre el territorio.

Se estima que el peso de esta piedra angular de Nandowas es de 60 toneladas

Vinculación con culturas desaparecidas

Algunos investigadores han sugerido que las ruinas de Nan Madol son los restos de la legendaria tierra de Mu, como por ejemplo James Churchward, en su libro de 1926, El Continente Perdido de Mu Tierra Madre del Hombre.

Asimismo, Erich Von Daniken, defensor de la teoría de los extraterrestres ancestrales, se refiere a este tema en su libro de 1973, El Oro de los Dioses, Capítulo 4: “Temuen, The Island They Call Nan Madol”.

Nan Madol

Nan Madol continúa siendo para los nativos, una ciudad prohibida, que de acuerdo con su tradición, acecha con la muerte a quien osa permanecer en ella después de la caída del Sol.

Evidentemente la ciudad fue construida por personas que tenían un alto conocimiento tecnológico y desaparecieron tan misteriosamente como muchas otras civilizaciones de la antigüedad. El origen de la ciudad es un misterio que probablemente siempre se quedará escondido en un pasado lejano y desconocido.

Video corto de Nan Madol desde el aire:

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